(Consulta las fechas de su gira al final de esta entrevista)
Todo empezó con el proyecto en solitario de la belga Helena Cazaerck, periodista, activista y artista total. Ella tocaba la guitarra acústica con un pedal de distorsión y, casi sin quererlo, por insistencia de un colega productor, acabó grabando un EP de presentación titulado “EN/EN” en 2024. “Yo grabé guitarras y voz, él se encargó del bajo y un amigo suyo, de la batería. Fue un proceso interesante, pero no tiene nada que ver con lo que hemos hecho en nuestro primer disco”.
Maria Iskariot empezó a ser una banda de verdad cuando Helena conoció a Loeke Vanhoutteghem, la otra guitarrista. La magia surgió en el primer ensayo. “La conocí en un festival donde ella participaba haciendo ‘spoken word’. Yo estaba liándola como siempre -un ampli no funcionaba-, un desastre. Por alguna razón, a pesar de todo, le gustó. A mí, ella también me impresionó. Empezamos a hablar y me dijo que siempre había querido tocar en una banda punk flamenca”. Completaron la formación, después de varias entradas y salidas, el batería Sybe Versluys y la bajista Amanda Barbossa. “Solo somos cuatro jóvenes que quieren una vida llena de aventuras y no quieren trabajos aburridos. Queremos crear, explorar, crecer como seres humanos”. Por lo pronto, ya tienen un fantástico elepé y una gira de presentación por delante.
"La primera banda de la que me enamoré de verdad fue Pixies"
El primer largo del joven cuarteto combina poesía y punk, con frases como “el polvo pesa más que el premio de consolación de la salvación del alma”, incluida en el corte da título al álbum. “Trata sobre la lucha constante por ser buena persona, por intentar ser un mejor ser humano y fracasar estrepitosamente porque algo siempre se interpone: nuestra cabeza, nuestra forma de entender, nuestro deseo de medir y pesar todo”. Sin ser del todo explícitas, las letras del debut del cuarteto describen una sociedad enferma e individualista. “Mucha gente hoy en día lo quiere todo claro, no quiere poesía. Por eso todas estas tendencias fascistas vuelven a estar en auge. El fascismo es lo opuesto a la poesía”.
Helena escribe y grita en neerlandés, su lengua materna, porque empezó a escribir canciones sin pensar siquiera en tocarlas en directo y mucho menos en girar por el mundo. “Era simplemente lo que me salía de forma natural, de manera instintiva. Eso es lo que quieres cuando creas algo: que salga del corazón, no de la cabeza”. Sus letras tienen una perspectiva feminista y se dirigen a una juventud desorientada, dolida y furiosa personificada en la chica de los ojos llorosos y dientes apretados de la portada. Es la misma que aparecía, con unos años menos, en la cubierta de la primera referencia de la banda. Ambas portadas están llenas de pistas y símbolos relacionados con el mensaje de la banda. “Queríamos hacer un sucesor del EP en un sentido literal: queríamos que la niña creciera. Los dos rostros representan dos etapas del crecimiento. El EP muestra a una niña inocente, fresca, que dice la verdad, pero con una mirada agresiva y pequeños corazones en las pupilas, que remiten a la violencia del deseo. “Wereldwaan” muestra a una adolescente con ‘brackets’, lo que alude a la disciplina y la normalización. Ya no tiene corazones, sino el mundo en los ojos, y está llorando”.
Las doce canciones incluidas en su largo debut parecen escritas en los noventa, principalmente por el predominio de las guitarras ásperas y distorsionadas. Las comparaciones con bandas del movimiento riot girrrl como Babes in Toyland y Hole son habituales, pero la influencia de Pixies es mucho más evidente, tanto que su largo debut incluye una fantástica adaptación de la canción “Tame” rebautizada como “Tijm” (tomillo, en flamenco). “Soy una fan absoluta de Pixies, la primera banda de la que me enamoré de verdad y sigo llevándolos en el corazón. Me encanta su energía, su composición directa, la forma de escribir de Frank Black, con esas letras absurdas y extrañas, y cómo cantaban juntos Kim y Frank. La dinámica fuerte–suave–fuerte. Para mí eso es lo que hace grande a la música, porque eso es la vida: muy baja y muy alta, llena de contrastes”.

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