El más reciente disco de Mano de Piedra, “Tales From The Brunt House” (Auto, 25), llega con seis años de diferencia con respecto al anterior, una circunstancia en la que tuvo mucho que ver aquella pandemia que, al igual que sucedió con otras bandas, afectó al grupo. “En todo este tiempo, además de intentar recuperar los conciertos que se habían caído con la paralización global (muchos fueron imposibles de reorganizar), estuvimos volcados en componer nuestro segundo larga duración”. A eso hay que sumar los cambios en la propia formación. “Nuestra relación personal con Manuel es muy buena y su salida de la banda fue algo consensuado por ambas partes. Por no mencionar, además, que en todo momento nos echó una mano con la incorporación del nuestro nuevo guitarra, Blunier”.
El año que viene cumplen diez años como banda, efeméride que no siempre es fácil alcanzar. “La mayor parte del tiempo estamos haciendo malabares para intentar compaginar la compatibilidad de vida privada de cada uno con nuestro roles y desempeños en la banda. O buscando la financiación necesaria, que casi siempre es nula, así que basamos casi todo nuestro desarrollo en la filosofía Do It Yourself”. El nuevo álbum suena potente, compacto, difícil de encasillar, entre el stoner y el post metal. Un sonido que deben en parte a las labores de producción de Iago Lorenzo. “Trabajar con él es garantía de éxito a nivel producción. Entiende por completo el concepto que queremos expresar con Mano de Piedra y siempre da en la tecla correcta”. A pesar de contar con el mismo productor, hay una evolución evidente entre ambos discos. “También hemos dedicado muchísimo más tiempo al apartado vocal, que es donde creemos que hay mucha más evolución. Ya no solo hay una voz principal”.
"Basamos casi todo nuestro desarrollo en la filosofía Do It Yourself"
El disco, que se publica en vinilo y en digital, sale autoeditado, algo que a día de hoy consideran como la mejor opción posible. “Tampoco es que hayamos tocado muchas puertas, pero por lo poco que vimos las condiciones que ofrecían eran un ‘vale, me lo llevo muerto y os dejamos unas migajas por el curro de casi cinco años’. Así que nos decantamos por la autoedición”. Algo que suena muy romántico, pero que implica un trabajo implícito (y en ocasiones poco visible) concretado en promoción, distribución... “Es un auténtico quebradero de cabeza. Además, añádele que el lote de fabricación de vinilos vino defectuoso y hubo que devolver todo a fábrica para que los volvieran a fabricar”. Desde la publicación del LP en abril están girando por salas de todo el país y también tocando en algunos festivales. Al respecto, afirman que no tienen preferencia por un tipo de escenario en concreto. “La verdad es que las únicas exigencias que tenemos son las de intentar dar el mejor concierto posible con los medios que encontremos y pasarlo lo mejor posible. Hay muchos festivales que ya han contado con nosotros y en la mayoría de los casos han sido un éxito de público y se han vuelto a hacer. Hay que tener en cuenta la proximidad con Portugal y la gran cantidad de festivales de metal que se organizan allí”.

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