Lucha de guerrillas
EntrevistasHope Of The States

Lucha de guerrillas

Albert Alcoz — 20-10-2004
Fotografía — Archivo

Abrirán nuevas vías para el desarrollo futuro del brit pop? ¿Se convertirán en una curiosidad en la escena de las islas? ¿Conseguirán que el post-rock deje de verse como un estilo para gafapastas? El tiempo dirá, aunque por el momento quizás las canciones de "The Lost Riots" (Sony/Sinnamon, 04) sirvan para despejar alguna duda al respecto.

Samuel Herlihy es el guitarrista, cantante y teclista de Hope Of The States, una banda inglesa que pregona el post-rock de desarrollos instrumentales sin dejar de lado las canciones de estrofas y estribillos. Después de empezar con buen pié en el mercado británico y acaparar comentarios loables entre la crítica especializada de Inglaterra con un debut titulado “The Lost Riots” llegan a nuestro país para presentar el disco. Pocas horas antes del concierto que protagonizaron en la sala pequeña de Razzmatazz, Herlihy responde pacientemente para promocionar un trabajo agonizante, del que también se distribuye una edición especial pulcramente diseñada por la gente de Type2error. Órganos humanos atacados por todo tipo de logística armamentística representan gráficamente cada uno de los doce cortes (más un tema escondido) incluidos. “Las imágenes documentales de guerra son lo más espectacular visualmente si lo separas de lo que realmente significan, que es la muerte y el dolor”. Esa estética del horror no únicamente se muestra en la carpeta interior del disco, sino que también forma parte de sus actuaciones. “Cuando tocamos en directo cada canción tiene un film específico proyectándose detrás cuyas temáticas contienen diferentes significados”.

"Alargar los temas hasta la media hora... nunca lo he visto como un desafío"

Uno de ellos usa material en Súper-8 de hace más de veinte años, en el que uno de los miembros del grupo aparece de niño jugando alrededor de su casa en las afueras de Detroit. Pequeño guiño al cine amateur entre registros documentales de uso militar y otros difundidos habitualmente por cadenas de televisión. Todo este dispositivo bidimensional engloba un sentimiento desesperante y un sufrimiento alarmante que las letras de las canciones parecen destacar. “Sí que es verdad que la gente nos dice que es un disco muy triste y miserable, pero creo que en general es muy esperanzador. Las canciones son realmente tristes, muy desalentadoras, pero para nosotros al final adquieren un sentimiento de esperanza a través de la rabia. Es sobre estar de pie y afrontarlo sin caer en la pena y la tristeza. De todas maneras, por lo general, nuestras letras hablan del mismo tema que es ese aspecto de sentirse totalmente confuso viviendo en este mundo”. Frases inequívocas de un espíritu inconformista que busca afrontar su propia identidad pese a las dificultades que se presentan a lo largo del camino. Y para hallarlo también sirven otras referencias con las que uno mismo traza similitudes y diferencias para entablar un diálogo personal. “Enviamos nuestras primeras demos al sello de Mogwai (Rock Action), fueron uno de los primeros en recibir nuestro material e intercambiamos correspondencia durante un tiempo, aunque al final no se concretó nada. Pero, bueno, adoro los discos de Mogwai y también todo lo que ha salido de Constellation. No creo que hayan sacado ni un solo disco flojo de entre todo lo que han editado”. Preguntado por la evolución de Hope Of The States a lo largo de estos tres años, Herlihy se muestra optimista en la mejora del grupo. "Creo que ahora lo hacemos mejor, ya que improvisamos más encima de las estructuras de cada tema. Básicamente tenemos la idea de querer introducir mucha de la música que nos gusta a nuestro propio sonido, como las bandas sonoras, los trabajos de Ennio Morricone especialmente y muchos grupos de post-rock como Godspeed You! Black Emperor”. Sin embargo la improvisación nunca acapara el protagonismo, ya que como él mismo dice la principal intención de la banda es la de crear canciones. Es por eso que, en principio, se muestran reticentes a elaborar largos temas progresivos que acaparen la totalidad del minutaje. “Porque nosotros no escribimos canciones así. Podríamos improvisar y alargar los temas hasta la media hora, pero nunca lo he visto como un desafío”. Para definir y pulir las canciones de “The Lost Riots” han contado con la sabiduría de Ken Thomas, en cuyo currículum destaca las labores de producción para los islandeses Sigur Rós. “Nos gustó la forma en que trabajó porque le gusta colaborar, aportar ideas y llevarlas a cabo conjuntamente. No queríamos que el disco sonase tan limpio como los trabajos de Sigur Rós, queríamos algo mucho más crudo. Definitivamente, lo más decisivo que Ken aportó fue inculcar la idea de que cualquier cosa que sonase en el disco tenía que estar ahí por alguna razón”. Un proceso de autocrítica concretado en tres estudios de grabación diferentes; uno de los cuales fue testigo del suicidio del guitarrista Jimmi Lawrance. “No queríamos que el disco tuviera trece canciones. Todo el mundo estaba en contra de tener esta cifra en los créditos, había algo de superstición alrededor. Rechazamos grabar catorce canciones para el disco, así que cogimos doce y dejamos dos fuera (“The Last Picture Show” en homenaje a la hermosa película de Peter Bogdanovich y “Crack Up”), pero al final decidimos incluir esta última y lo solucionamos ubicándola al final del disco, tras algunos minutos en blanco”.

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