“No entiendo el trabajo creativo sin retos”
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“No entiendo el trabajo creativo sin retos”

Kepa Arbizu — 13-02-2026
Fotografía — Jokin Fernández

El nuevo proyecto grupal de Diego Vasallo, Løse, se inaugura con un trabajo homónimo que entrega su habitual lírica -de imaginario crepuscular- a un formato sonoro eléctrico donde predomina un escenario de tenso y afilado post-punk.

El rock, tanto en su formulación autoral como en su exhibición, tiene mucho de celebración colectiva, un instinto recuperado ahora por un Diego Vasallo presentado en los últimos tiempos en solitario. Una alianza en la que aparece una mano amiga habitual como la de Fer García y que se completa con Oriol Flores, a la batería, Xabi Arratibel en el bajo y Germán San Martín a los teclados. Una banda a todos los efectos que debuta con un trabajo de tenso sonido que encuentra en la distorsión y en la atmósfera industrial el encaje perfecto para una poética igualmente asomada al desfiladero. Un turbio escenario de cortante épica donde la inevitable condición de trovador suburbial del intérprete donostiarra se sumerge entre una tradición que alude de Mark Lanegan a The Fall pasando por Bauhaus o Jesus Lizard. Una banda sonora perfecta para tiempos donde la incertidumbre deposita su rostro más ingobernable.

Me gustaría para empezar conocer dónde se encuentra el germen de este proyecto, ¿en las canciones, en un encuentro entre músicos diferentes?
Uno de los motivos principales por los que se puso a andar este proyecto fue la colaboración con Fer García en mi último disco, “Malo ni bueno”. Lo grabé con él, en su casa, y hemos tocado bastantes bolos juntos, estableciéndose una sintonía musical muy evidente. Además, me había empezado a entrar el gusanillo de pasar por la experiencia otra vez de tener una banda, posiblemente porque ésta sea la última oportunidad que tenga. Cuando empecé a darle vueltas a la idea de tener un grupo pensé en él, y rápido el sonido y las influencias las tuvimos claras juntos, porque compartimos reflexiones, descubrimientos, gustos...

La figura de Fer García parece especialmente importante en tu carrera actualmente...
Yo diría que es mi otra mitad. Es verdad que siempre he tenido a algún colaborador muy cercano con el que he trabajado durante tiempo; Suso Sáiz en su día, con el que grabé cinco discos; luego con Fernando Macaya otros tres y ahora Fer García, que ha participado en mí último EP. Yo necesito a alguien a mi lado porque soy un músico al que le falta mucha formación técnica en muchos aspectos, por eso necesito a gente que me facilite llevar a cabo las ideas que voy teniendo. Y Fer, desde ese disco, se ha vuelto una pieza fundamental, por eso en Løse, la producción y las canciones las hemos hecho entre los dos, sin él, el grupo no podría funcionar.

Supongo que es muy diferente contar con músicos para acompañarte en tu proyecto en solitario que lo que significa Løse, ¿cómo te sientes de nuevo al formar parte de una banda?
Es completamente diferente, pero también es justo lo que quería. Después de gestar esta idea entre Fer y yo encontramos a Oriol Flores y Xabi Arratibel, a los que se uniría Germán San Martín a los teclados, al que consideramos ya como el quinto miembro del grupo. Entre esos cuatro primeros trabajamos como una banda al cien por cien, es cierto que las canciones las llevábamos ya esbozadas, pero luego las dimos forma en el local del ensayo, con una maqueta muy rudimentaria, y posteriormente en el estudio. No tiene nada que ver con otros proyectos míos donde reclutaba músicos para sacar adelante mis ideas, aquí es al revés, de hecho, que es precisamente lo que tenía ganas de experimentar de nuevo, esa sensación de estar en un grupo, que considero una de las experiencias más emocionantes y excitantes que hay para quien le guste la música de verdad. Aunque es más difícil porque hay que aunar personalidades y opiniones distintas, resulta mucho más estimulante que trabajar en solitario.

¿Hay en este disco ideas o esbozos de canciones con las que ya contabas o todo ha sido creado ex profeso para este álbum?
Yo tenia alguna idea pero muy esquemática, creo que salvo una o dos, las demás canciones están compuestas para el disco, y en la mayoría de ellas Fer García se ha encargado más de la parte musical, pasándome bocetos que básicamente eran riffs, acordes y algún atisbo de armonías, y yo trabajaba las letras, adaptándolas a la melodía. Ese fue el proceso de casi todos los temas.

“La sensación de estar en un grupo considero que es una de las experiencias más emocionantes y excitantes que hay para quien le guste la música de verdad”

A la hora de entrar a grabar o ensayar, ¿ha primado esta vez más que en pasadas ocasiones ese elemento de improvisación?
Ya en mis últimos discos improvisaba mucho en el estudio. Hay algunos que están grabados casi al noventa por ciento en directo, desde hace tiempo no grabo maquetas, era ya parte de mi método. Pero aún así este proyecto ha sido diferente, porque no tiene nada que ver con trabajar con tus propias canciones donde hay unos músicos que están esperando tus indicaciones. En esta ocasión hemos grabado las bases en el local toda la banda, aportando cada uno su visión y discutiendo entre todos las decisiones que ir tomando.

Dado el carácter diferenciador en el sonido de este proyecto, ¿se pusieron sobre la mesa o se habló de bandas o artistas que de alguna manera ayudaran a guiar este nuevo camino?
Por supuesto, pero yo siempre lo hago, cuando empiezo un nuevo proyecto tengo en mente referencias, que pueden ser discos, canciones o artistas, y en esta ocasión también ha sido así. Lo que sí tenía muy claro es que este proyecto tenía que contar con un sonido y una orientación que se alejara lo más posible de mis anteriores discos, porque sino, no le veía sentido ponerlo en marcha. Es verdad también que puede haber pequeñas conexiones con mi anterior trabajo en solitario, sobre todo con el tema que le da nombre al disco, pero por lo demás creo que son completamente distintas las influencias e incluso mi propia voz, que está más integrada con el sonido, al contrario que en mis discos, donde suele estar por arriba, predominando, cosa que aquí no pasa.

¿Te costó adoptar esas nuevas texturas a la hora de cantar?
No me ha costado, al contrario lo disfruté mucho, pero sí que hay una clara intención en esa forma de cantar y casi incluso a la hora de componer. He intentado subir algunos tonos, estaba acostumbrado últimamente a interpretar de una manera muy grave, por debajo de hecho de mi registro natural. Me gustó esa experiencia para crear ciertas texturas y utilizarla como instrumento, pero en este caso paradójicamente me encuentro más cercano a mi tono natural que en mis propios discos.

A pesar de lo inédito en la naturaleza musical de Løse y, tal y como apuntabas, personalmente sí he notado puntos de encuentro con tu anterior EP, ¿crees que ese trabajo fue un paso necesario para llegar al actual?
De alguna manera, sí. Además de ciertas referencias musicales o de la cercanía sonora de alguna canción, yo sobre todo lo puedo ver en las dos primeras de aquel EP, hay que tener en cuenta que ya estaba Fer García en el proyecto y sus guitarras tenían mucho carácter, y eso ha continuado. Pero es algo que creo siempre pasa, unos discos te llevan a otros, no hay saltos al vacío en la evolución de un músico, se trata de un trenzado donde unas cosas llevan a las otras, por lo que es normal que entre discos cercanos en el tiempo surjan esas coincidencias.

A la hora de embarcarse en un proyecto diferente a la música que en los últimos años has realizado, ¿uno piensa, o se generan dudas, respecto a la manera en que será recibida por su seguidores?
Las dudas siempre están ahí, pero a mi estos desafíos al propio público me gustan, creo que es estimulante. Me pasa con los artistas, me gusta que salgan con cosas poco predecibles y prueben, incluso aunque puedan equivocarse. Admiro a la gente que experimenta, es algo que siempre valoro, más allá del resultado. Espero que quienes hayan seguido mi trayectoria también lo hagan con este nuevo reto.

De hecho, en diferentes momentos cantas que “los planes vuelan sin rumbo” y “acompáñame hasta las lindes, donde lo nuevo espera”, ¿buscar más allá de las fronteras que entendemos que nos definen es un buen alimento creativo?
En el arte me parece imprescindible, no entiendo el trabajo creativo sin retos, siempre ha sido un aliciente para cada uno de mis proyectos pensar cómo lo voy a hacer, qué nueva dirección voy a tomar. Para mi eso es fundamental, sin esa motivación creo que deja de tener mucho sentido todo esto. No soy dado a repetir fórmulas que ya he probado, no me parece especialmente atractivo; asumir riesgos significa el motor para seguir, sin eso no le vería sentido. Después de cuarenta años haciendo canciones eso es algo que sale casi de una forma innata, pero ese proceso en sí mismo, si no hay un concepto detrás, no me motiva.

“Lo que sí tenía muy claro es que este proyecto tenía que contar con un sonido y una orientación que se alejara lo más posible de mis anteriores discos, porque sino, no le veía sentido ponerlo en marcha”

Hay en los textos de este disco, más allá de su complejidad poética, lo que parece un retrato común de la incertidumbre como camino de búsqueda, ¿has pretendido dotar al álbum de una escritura identificativa?
Desde el principio puse como única condición en el proyecto encargarme yo de las letras; primero porque me gusta escribir pero sobre todo porque me parece muy importante que los textos, que siempre imprimen un carácter, tengan un tono concreto y vayan en una dirección, y eso, si participan varios autores en su realización, corre el peligro de perderse. Esas sensaciones comunes que comentas para mí son muy importantes y es algo que he procurado hacer, por eso hay ciertos temas recurrentes, como la incertidumbre, el sinsentido, o lo abrumados que nos sentimos frente a todo aquello que no tenemos el control. Guardar una coherencia estética también es algo que pretendo, al final sirve para definir un propio concepto poético que, guste o no, por lo menos sea coherente.

¿A la hora de escribir las letras, el tipo de sonido de una canción te empuja o condiciona hacia ciertos lugares concretos?
Sí, de hecho el propio concepto sonoro de Løse me sugiere cosas. Yo trabajo mucho a partir de imágenes, no soy nada narrativo, soy más sensorial. Intento comunicar estados de ánimo a través de metáforas, y la música de este proyecto me lleva a ciertos ambientes fríos, de hecho el nombre es noruego, incluso varios de nosotros vivimos en una zona de campos verdes y brumas, en ese sentido me gustaba pensar que eso nos influye, y creo que así es. También los cuadros de Jesús Mansé, que ilustran la portada y los singles, hacen referencia a esos paisajes del norte, estáticos, como si estuvieran helados. Todas esas sensaciones he pretendido que encajaran con los textos, que fueran un todo.

Y dada esa importancia de lo visual en el disco, ¿tu faceta como pintor también interactúa o se relaciona con tu proceso a la hora de escribir y/o componer?
Sí, tienen que ver, porque me alimento de imágenes, ya sea para pintar, escribir o componer. Los ambientes que te estimulan y te atraen son los mismos para un lenguaje y para otro. Pero luego, claro, la rutina de trabajo es casi opuesta. La pintura es mucho más introspectiva y solitaria, algo cotidiano que requiere constancia, estar en el estudio horas, mientras que la música, al menos en mi caso, me resulta más caótica, surge de forma improvisada, además de que participas con otras personas. Son dinámicas muy diferentes pero el alimento fundamental y originario del que parten es el mismo.

El disco se divide en dos caras, a la vieja usanza, ¿era una forma de reivindicar el concepto de álbum o una manera de dividir el contenido entorno a ciertas características?
En cuanto nos planteamos la idea de un álbum, y sobre todo en vinilo, teníamos claro hacerlo de la manera tradicional, con dos caras y repartiendo las canciones con un equilibrio y sentido, que es como se ha hecho siempre, yo vengo ademas de esa vieja escuela. Ahora en muchos casos puede no tener sentido ese planteamiento, incluso si solo se edita en CD, que es diferente al vinilo, y no digamos si es en digital, entonces es otra cosa, ese concepto perdería sentido, lo que tampoco esta mal; de las pocas cosas que me gustan de las plataformas digitales es que se puede volver a sacar dos o tres canciones sueltas sin depender de publicar un disco.

Supongo que hay planes de gira, pero, ¿habéis resuelto la forma de trasladar el disco al escenario?
Después de Semana Santa, en abril, comenzaremos la gira, de hecho estamos ensayando ya, seremos los cinco sobre el escenario. A mí nunca me ha preocupado en ese sentido el directo, un disco lo tomo como un proyecto diferente, tienen mucho que ver, porque estás presentando las mismas canciones, pero no te planetas la reproducción exacta, entre otras cosas porque es imposible, y más con un álbum como éste, donde hay muchas capas de guitarras. Soy partidario de adaptar lo grabado a un nuevo terreno, que se parece pero no es el mismo.

¿Tienes la sensación, si es que lo habéis hablado, de que este disco es un capítulo excepcional o hay pretensiones de darle continuidad al proyecto?
En principio tenemos intención de seguir, esa es la idea, lo que no podría decir es hasta cuándo, entre otras cosas porque la magia de las bandas es precisamente esa incertidumbre, porque en ese trabajo colectivo siempre intervienen otros factores, incluso la disposición personal, y eso resulta impredecible, pero al igual que cuando formé en el año 84 Duncan Dhu, que tampoco sabíamos cuál iba ser su recorrido. En principio la idea es que habrá otro disco y esperamos que varios más.

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