Pero que nadie se confunda: no estamos ante el enésimo turrón conceptual pretencioso. Estos finlandeses tienen ideas claras y muchas horas de trabajo a sus espaldas. “No queríamos veinticinco canciones, dos introducciones y un actor de Hollywood diciendo tonterías. Nuestro objetivo era hacer un buen disco de metal y rock, sin rellenos y sin tratar de contar demasiadas cosas”, comenta su vocalista Warlord Nygard. Concisos y con conocimiento de causa, las peripecias de los vikingos “varangians” desde el norte del viejo continente hasta el Mar Negro, pasando por los Balcanes, no es un mero pretexto.
| "Hay bastantes influencias étnicas de origen eslavo en el disco" |
“Pasé muchas horas investigando en bibliotecas y estuve viajando a lo largo de un año, quería que fuera real, con fechas y lugares verdaderos. Cuando tuve hecha la historia, sólo había que componer música”. El resultado está, efectivamente, muy cerca de una banda sonora. Sin restar protagonismo a las letras, la música sirve casi como una única guía de expedición, más teniendo en cuenta el folclore autóctono. Allá donde fueres, haz lo que vieres. “Hay bastantes influencias étnicas de origen eslavo en el disco”, aclara el líder la banda. Rigor no es sinónimo de falta de humor. En directo llevan las caras pintadas con sangre y trajes de bárbaros. Está bien para ambientar y agrandar el espíritu épico, eso sí, sin confundir personaje con persona. “Sería una ida de olla estar aquí sentado hablando de mi disco con una máscara puesta”. Puede, aunque a lo mejor también lo es versionear el “Rasputin” de Boney M o rendir tributo a Slayer con una relectura de “Raining Blood” con acordeón. “Hay que probar cosas nuevas; el rock se está convirtiendo en una maquinaria demasiado repetitiva”.
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