“Siempre llega un momento en el que decimos: ‘El Miguel hubiera flipado con todo esto’”
EntrevistasLos Delinqüentes

“Siempre llega un momento en el que decimos: ‘El Miguel hubiera flipado con todo esto’”

Victor Terrazas — 20-01-2026
Fotografía — Archvio

Se cumplen veinticinco años de la publicación de El sentimiento garrapatero que nos traen las flores (Virgin, 01), un álbum que se convirtió en disco de oro y cuyas canciones forman parte del patrimonio musical español. En 2026, Los Delinqüentes regresan a los escenarios con la misión de devolver esas canciones al público y rendir homenaje a la memoria de Miguel.

(Consulta las fechas de su gira al final de esta entrevista)

Hace más de veinticinco primaveras, en los escalones de la Pescadería Vieja de Jerez, frente al bar Los Dos Deditos, El Ratón conoció a dos chavales que buscaban un profesor de guitarra. Tenían menos de dieciséis años, pero ya se les veía el brillo. Miguel y Marcos, que apenas unos meses antes habían formado una banda llamada Los Delinqüentes, le pidieron el número y él se lo dio como quien lanza al mar una botella con una nota, sin esperar respuesta. “Unos días después, Miguel me llamó y apareció en mi casa, montado en ‘La Cayetana’, su Derbi blanca llena de pegatinas de Camarón, Triana y Pata Negra. El Canijo llegaría después”, recuerda El Ratón. Marcos, en cambio, tiene otra versión. “Yo ya estaba escondido en el portal, esperando a que mi compadre terminara. En la tercera clase El Ratón se dio cuenta y dijo: ‘Quillo, dile a tu colega que suba’. Y desde ese día…”. El ritual se convirtió en costumbre: escaparse del instituto, caer por la casa de la madre de El Ratón, sacar las guitarras y perder la tarde entre ideas, rasgueos y conversaciones. Un día, Miguel llegó preocupado porque no podía pagar las cinco mil pesetas mensuales. El Ratón lo paró en seco. “¿Qué me estás contando? Tú vente cuando quieras. Ya somos colegas”. Ahí cambió todo: no había maestro y alumno, había una familia rara que se estaban inventando sin darse cuenta. “Yo era el hermano mayor. Llevaba los cables, iba a cobrar, hacía las cuentas…”, recuerda El Ratón. “Y lo sigue siendo”, apunta El Canijo. “Miguel y yo llevábamos las canciones, y El Ratón era el director. El que sacaba el sonido. Incluso, cuando firmamos el primer contrato discográfico, tuvo que venir el padre de Miguel porque él aún era menor edad”.

“Cuando estoy editando y escucho la voz de Miguel sola, sin guitarras ni nada… hostia, se te ponen los pelos de punta”

Cuando El Ratón se independizó en la calle Doctrina, todo empezó a tomar forma. Ese piso se convirtió en su nido. No sabían que el nombre que habían elegido —robado con cariño a una canción de Kiko Veneno, “y con diéresis porque ya había muchos grupos con K”— acabaría siendo parte de la historia musical de este país. Antes que grupo fueron amigos; antes que amigos, tres chavales buscándose la vida. Tres bichos que, como cantaron en la canción que abría su debut, nacían de los claveles. Lo único que querían era un sitio en el que tocar sin que nadie les dijera cómo. Ese sitio lo encontraron en bares como el Rincón del Arte Nuevo, una cueva con solera y taburetes bajos donde aún flota el humo de otra época. Allí dieron su primer concierto en Madrid, en octubre de 2000, y veinticinco años después ha sido también el lugar elegido para anunciar su regreso: una gira de nueve fechas para celebrar el vigésimo quinto aniversario de “El sentimiento garrapatero que nos traen las flores”.

Entre abrazos y guiños cómplices brotan historias cruzadas que ya pertenecen a su mitología familiar: el día que tuvieron que rescatar al Canijo “de un pogo en un concierto de Slipknot en el Festimad”, o aquella oferta de Sony que rechazaron porque “querían quitarles los pitos de carnaval y meter una base discotequera para hacerlo más comercial”. Esta nueva gira es, además de un homenaje al primer disco, un reencuentro con la memoria de Miguel. Su hermano Manuel, que entonces ejercía de mánager y levantó la primera oficina del grupo, se sienta con nosotros en uno de los taburetes. Ahora trabaja codo con codo con El Canijo y con El Ratón en el material que traerá a Miguel de vuelta al escenario: voces y vídeos rescatados del archivo, ensamblados con precisión para que en los directos también esté su voz. “Estamos trabajando sin forzar nada”, dice Manu. “A mí lo que más me gustaría es que la gente lo viva como un reencuentro de verdad. Que estén El Canijo, El Ratón, el equipo… y que esté Miguel, pero de una manera sutil. Nada impostado. Eso es lo complicado”.

El proceso está siendo delicado, tanto en lo técnico como en lo emocional, pero sienten que “va a hacer justicia”. Entre claquetas, minutajes y pruebas, a veces la memoria golpea más fuerte que la pantalla. “Cuando estoy editando y escucho la voz de Miguel sola, sin guitarras ni nada… hostia, se te ponen los pelos de punta”, confiesa El Ratón. “Hay momentos en los que tengo que decirle al técnico que pare un momento”. El Canijo asiente. “Se te remueve todo por dentro. Cuando escuchas su respiración… Hay que hacer un ejercicio interior para no derrumbarte. Por eso es tan importante que Manu esté con nosotros. Queremos respetar qué hubiera decidido Miguel: qué repertorio, qué voz, qué detalles”. Manu recoge el hilo. “Y ahí nos conectamos con él. Hay una energía emocional que te busca por dentro. Siempre llega un momento en el que decimos: ‘El Miguel hubiera flipado con todo esto’. Y es bonito, porque es seguir cooperando con él. Trabajar juntos otra vez, en algo que para él era importantísimo. Para ellos, para su grupo, para su alma”.

Este es, por tanto, un reencuentro que no solo mira al pasado; lo afina. Y lo hace con la misma mezcla de osadía y brillo de aquellos tres chavales en una escalinata de Jerez, ajenos a que sus ocurrencias terminarían “ampliando el glorioso repertorio de la música española”. Un momento especial, “y muy único”, como apunta El Canijo, “para cerrar un círculo y homenajear uno de los discos que nos ha hecho muy felices a todos los garrapateros”.

Agenda de conciertos: 

Viernes 10 abr 21.00h 42,00 €
Viernes 17 abr 20.00h Desde 42,00 €
Viernes 24 abr 00.00h Entradas Agotadas
Entradas Agotadas
Viernes 22 may 21.00h 42,00 €
Viernes 29 may 20.00h 45,00 €
Viernes 12 jun 00.00h 45,00 €
Domingo 14 jun 22.30h 45,00 € (Icónica Festival)
Sábado 4 jul 22.30h 48,00 € (Cádiz Music Stadium)
Sábado 25 jul 21.30h 42,00 €

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