LA ESTRATEGIA DEL CANGREJO
EntrevistasIommi

LA ESTRATEGIA DEL CANGREJO

Octavio Botana — 01-03-2001
Fotografía — Archivo

BORGES DECÍA QUE "CADA ESCRITOR CREA A SUS PRECURSORES" Y QUE SU TRABAJO LITERARIO CAMBIA INVOLUNTARIAMENTE NUESTRA CONCEPCIÓN DEL PASADO Y EXTENSIVAMENTE DEL FUTURO. ASÍ ES COMO TONY IOMMI REPRESENTA EL ORIGEN INDISCUTIBLE DE UN SONIDO QUE SIGUE TODAVÍA DANDO FRUTOS ACTUALMENTE; EL VERDADERO PRECURSOR QUE, DECIDIDO A ENGENDRAR SU PRIMERA OBRA EN SOLITARIO, OPTA POR VOLVER AL LEGADO QUE ÉL MISMO DEJÓ. ¿POR QUÉ AVENTURARSE A LO DESCONOCIDO SI USAR LOS PROPIOS TÓPICOS SIEMPRE FUNCIONA?

La edición de "Iommi" (Virgin, 01), como álbum en solitario del mítico guitarrista de Black Sabbath, ha generado expectación por ver cómo se desenvuelve un músico de su talla sin los miembros de la banda que le ha acompañado toda la vida y con la ayuda de amigos de generaciones muy posteriores a la suya. Si bien es cierto que su influencia fue decisiva en bandas contemporáneas a la etapa setentera de Black Sabbath y después en los años ochenta, ha sido en la pasada década cuando se ha hecho más evidente su legado como compositor de los riffs de guitarra más oscuros, densos y pesados del rock. Hablando con Tony Iommi uno advierte que es todo un ídolo, alguien que ya ha vivido lo suyo y que después de haber grabado tantos discos imprescindibles, le ha venido en gana crear una pequeña joya a modo de juego retórico como innecesaria demostración de quién es él y qué significa su música. "Es la primera vez que soy el actor principal de un disco y si te das cuenta la portada es reveladora. Aparece únicamente mi nombre y estoy muy orgulloso de ello". Phil Anselmo de Pantera, Ian Astbury de The Cult, Dave Grohl, Brian May y Billy Corgan, entre otros, colaboran definitivamente en el disco, pero una vez escuchado de cabo a rabo cualquier conocedor del estilo de Iommi se percata que las aportaciones son prácticamente anecdóticas.

"Soundgarden son el ejemplo más claro del legado que Black Sabbath ha significado en la música"

Juegan y ríen con el maestro del heavy, pero no se permiten explayarse, quizá por respeto, quizá por imposición. "Ha sido una experiencia gratificante, aunque realmente no he modificado mi manera de componer de siempre. De acuerdo que ellos aportaban su propia voz, sus arreglos personales y su estilo en cierto modo, pero una vez escuchados los temas siempre resultaban demasiado cercanos a mi línea compositiva. Supongo que fue inevitable". El redactor en cuestión, curioso por ver a gente tan dispar y de tradiciones musicales tan diferentes, osa preguntar cómo funcionan en el estudio personajes tan alejados como Billy Idol, Henry Rollins o Dave Grohl, y Iommi se limita a responder que: "el único que realmente difiere de todos en cuanto a grabar un tema es Billy Idol. Él llega al estudio y hace todo lo posible para que nada se parezca ni de lejos a una grabación más o menos seria, haciendo que la canción en cuestión se grabe sin ningún tipo de presión ni prisas ni nada por el estilo". Lo interesante de la sección rítmica que acompaña a Iommi en casi todos los temas del compacto la forman Matt Cameron y Ben Sepherd de Soundgarden, banda clave para entender la evolución del hard-rock con clarísimas y nada disimuladas influencias de la banda de Iommi y Osbourne. "Soundgarden son el ejemplo más claro del legado que Black Sabbath ha significado en la música. De la hornada grunge de principios de los noventa, ellos son definitivamente lo más grande, mis riffs y los de Kim Thayil están hermanados en una relación instantánea, las voces de Chris Cornell y Ozzy se asemejan en temas muy concretos y en la esencia de sus discos aparece el espíritu de Black Sabbath sin duda alguna. Quise trabajar con ellos por su ejemplar interpretación y como era de esperar la química no tardó en aparecer". Recordando nostálgicamente las célebres reuniones de míticas bandas de los setenta durante estos últimos años, algunas sinceras (Kiss, The Who) y otras innecesarias o frustradas (Grand Funk Railroad o Van Halen), Iommi quiso hacernos entender que "lo de Black Sabbath fue natural, algo que tenía que ocurrir y que el Ozz Festival de 1997 y los diversos conciertos de Birmingham ese mismo año (plasmados en el imprescindible doble álbum "Home At Last") anticiparon la vuelta de Sabbath de una manera espontánea y cargada de emoción". Nuestro espíritu carroñero y sensacionalista quiso jugarnos una mala pasada cuando intentamos hablar acerca de la figura de Ozzy, sus anécdotas más inenarrables y su curiosa personalidad, pero lo más que conseguimos extraer fue que "a lo largo de los años crees que una persona como Ozzy, que ha crecido junto a ti desde la escuela primaria, nunca puede sorprenderte y acabas por prever todos sus movimientos, ¿verdad? Pues con Ozzy no es así". Y así, dejando de lado comentarios dignos de una revista del corazón, Iommi nos saluda no sin antes confirmarnos su aparición en una banda sonora, su minigira de shows por Gran Bretaña junto a algunos colaboradores (quizá Dave Grohl y/o Brian May) y su confirmación (ante mi insistente duda existencial) de que la chica que aparece en la cubierta del primer disco de Black Sabbath era "alguien que pasaba por ahí".

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