JUGANDO CON EL POP
EntrevistasExperimental Pop Band

JUGANDO CON EL POP

Redacción — 22-03-2001
Fotografía — Archivo

DE EXPERIMENTAL POP BAND SE HAN DICHO BARBARIDADES COMO QUE HACÍAN TRIP-HOP, TODO POR UN PAR DE TEMAS LLENOS DE SAMPLES DE "HOMESICK" (CITY SLANG, 99), O QUE SON UNOS HIPPIES PSICODÉLICOS POR MEZCLAR CIERTA CONCIENCIA SOCIAL CON ALGÚN AROMA EXÓTICO.

Pero la más extendida es que son experimentales, por el nombre vaya, aunque no se les vea la experimentación por ninguna parte y luzca más que nada un pop-rock lleno de letras cínicas y de ritmos actuales. Por eso Davey Woodward, voz, guitarras y planteamientos, llega a confesar que a veces siente cierto arrepentimiento por ponerse un nombre tan llamativo. "Todo el mundo piensa que es una manera consciente de decir que tenemos una filosofía, pero el nombre viene realmente de una banda americana de los sesenta que se llamaba Southwest Experimental Pop Art Band, que tocaban psicodelia, y que no está relacionada en absoluto con nosotros. Es realmente cabreante cuando la gente te pregunta dónde están los experimentos, y sientes que tienes que justificarte tantas veces". Aclarado ésto, hay que abrir "The Tracksuit Trilogy" (City Slang/Virgin, 01), el tercer álbum de EPB, que se recibe como agua de mayo después de esperar mucho a una evolución de, por ejemplo, aquel brillantisimo "Punk Rock Classic", sin embargo, "Bang, Bang! You´re Dead" insiste en la misma fórmula de pop envuelto en samples con sabor a funk intergaláctico, lo que no está mal, pero suena a repetición. "Pero si escuchas el resto del disco, verás que hemos querido huir de una continuación para llevar el sonido de "Homesick" a un extremo, sonando más fuertes en los temas fuertes, y mucho más suaves en los tranquilos. Es nuestro disco más espontaneo y menos elaborado, aunque hayamos estado menos tiempo en el estudio y eso se eche en falta para que sea un gran disco. Aunque haya belleza en el lo-fi, queremos gastar lo que nos dé la gana en la creación de canciones grandes. Y sabemos que lo haremos".

"Aunque haya belleza en el lo-fi, queremos gastar lo que nos dé la gana en la creación de canciones grandes"

Igual por eso suena más rockero y menos tecnificado. "Es nuestra evolución y la idea de querernos acercar a los extremos. Cuando estaba empezando a grabarlo, sabía que quería meter sonidos extraños, latinos, sintéticos y tempos muy bajos, que recordasen a Cohen o a la Velvet". Pero sigue habiendo más rock y Davey se evade. "Mira, no suelo hablar de ello, pero Chris, nuestro anterior bajista, murió y componíamos las canciones a medias, por eso se tienen que notar diferencias, porque ahora tengo una responsabilidad mucho mayor de la que tenía". Eso por no mencionar que la producción corre a cargo del omnipresente John Parrish, cuya mano, sin embargo, parece demasiado escondida en este disco. "La mano de John se nota porque hay muchas más guitarras". Ah. "Y porque teníamos que hacer este disco muy deprisa, y John sabe interpretar las ideas de una banda muy rápido, y encima es capaz de trabajar con ello". Pero, aunque el propio Davey admita que vendrán tiempos mejores, lo importante es que lo admitan y que ahora se muestren más sinceros que nunca, adaptando la miseria diaria en unas canciones que se ríen de su maldita suerte con una mordacidad tan contagiosa, que hace que se les vuelva a perdonar que sus discos sean poco más que maravillosos Ep´s ensanchados innecesariamente hasta el álbum.

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