No soy demasiado amigo de los relatos emotivos en primera persona en esto del periodismo musical, pero si hay un grupo con el que me saltaría la norma para relacionar determinados momentos en los últimos años de mi vida, esos son Mates Of State. En realidad, y aunque éstas son cuestiones íntimamente relacionadas con las experiencias de cada cual, el dúo lleva casi una década haciendo todo lo posible para poner los cimientos del perfecto grupo pop de quienes se encuentren “in the mood for love”.
| "¿Qué nos pasa con España? No lo sé, explícanoslo tú (risas)" |
Pareja artística y también en la vida real, las canciones que glosan su discografía cantan a los laberintos del amor y despachan vendettas maritales que interpretan a dos voces, la versión indie y luminosa de unos Pimpinela. “Hay algo evidente: adoramos hacer música y tocar juntos y eso se nota. Ahora bien, como humanos que somos, tanto Kori como yo también tenemos sentimientos de miedo, ira o tristeza que se cuelan en las letras. Al final la ecuación la resolvemos con unas letras bastante negativas y unas melodías y una interpretación en las que desbordamos felicidad. En Estados Unidos nos pasa lo mismo que puede pasar en España, pese a no existir la barrera del idioma: la gente se queda en las formas. Pero eso no deja de ser un estímulo para seguir escribiendo canciones”. Se entiende el porqué de tanta incomprensión. En su blog para Babble (una página web dedicada a los padres de familia) dejan de lado los tópicos rockeros para hacer un relato tierno y pormenorizado de su vida como papás en la carretera, con las dos crías fruto de su relación convertidas en protagonistas absolutas. Y es por eso resulta difícil imaginarles con los cuchillos en alto. “Sin embargo, en todos los discos puedes encontrar alguna canción en la que Kori y yo nos reprochamos algo sobre nuestra relación”.
Es el de Mates Of State un caso curioso. “Re-Arrange Us” es su quinto álbum ya. La banda goza de un notable éxito en Estados Unidos, su país, y creció paralelamente a Death Cub For Cutie o The New Pornographers, a los que les une mucho más que su pasión por las melodías infecciosas y los juegos vocales (Chris Walla y Ben Gibbard, mismamente, colaboran en el disco, mientras que Kori y Jason hacen lo propio en el próximo trabajo de AC Newman). Sin embargo, ninguno de esos discos -algunos de ellos como “Team Boo” o “Bring It Back”, pequeños hitos indie pop norteamericano reciente- han visto la luz en nuestro país. Su paso por el pasado FIB fue también la primera visita de Mates Of State a España, tras seis giras europeas. “¿Qué nos pasa con España? No lo sé, explícanoslo tú (risas)”, dice Jason. Estamos a tiempo de remediar la injusticia y recuperarles en su mejor momento. “El primer disco, ‘My Solo Project’, lo grabamos con muchísima libertad, justo cuando llegamos a San Francisco. Como no conocíamos a nadie lo único que hacíamos cuando salíamos de trabajar era ensayar, y cuando Mark de Omnibus nos propuso sacar el disco alucinamos. Sin embargo ‘Our Constant Concern’ se convirtió en todo lo contrario: decidimos que íbamos a dejar nuestros trabajos para dedicarnos a tocar en directo, así que entramos en el estudio justo antes con tan sólo la mitad de los temas preparados y una semana para grabar. Un infierno, así que el disco siguiente, ‘Team Boo’, se convirtió en una reacción a eso. Muchas cosas pasaron en los tres años siguientes: nos movimos a Connecticut, tuvimos nuestra primera hija… Todo eso derivó en una etapa de transición que nos llevó a simplificar las estructuras de las canciones y buscar nuevos arreglos en ‘Bring It Back’, que es la puerta de entrada a ‘Re-Arrange Us’ y a los nuevos Mates Of State”. Unos Mates Of State en plenitud. “Cuando nos conocimos y comenzamos a tocar juntos el órgano y la batería dijimos: ‘¡Wow, esto no es exactamente una banda, pero suena muy bien!’. Unos cuantos discos después te das cuenta que el órgano sólo tiene un tono y que resulta demasiado limitado. Y así, por cansancio, hemos ido probando una guitarra aquí, un piano allá… Ahora estamos convencidos de que la energía y lo singular del grupo está en nuestros juegos de voces”.
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