Jondura flamenca de la mano de un quinteto de cantaoras y cantaores siderales, acompañados por un colectivo de músicos que ahondan en cada palo a base de una experimental paleta sonora que va del doom metal, al ambient, pasando por el free jazz y el flamenco, entre otros géneros. Hablamos con Marco Serrato, bajista y contrabajista de Frente Abierto, coordinador, compositor y director musical del mismo.
Todo comienza con el encargo del festival Canela Party a Marco Serrato: formar una banda y un repertorio para que el cantaor Israel Fernández pudiera defenderlo en directo, partiendo de la experimentación y mimbres metaleros que el bajista y contrabajista sevillano tan bien maneja. “Yo creo que mi mayor acierto ha sido la de elegir a quienes íbamos a trabajar juntos, aunque he sido un poco el coordinador y director musical, componer y demás, pero la contribución de todos ellos fue totalmente esencial e imprescindible”. Un colectivo de músicos andaluces que, cada uno con diferentes bagajes, coinciden en la búsqueda sonora constante, entrelazando atmósferas electrónicas, free jazz, flamenco y rock extremo como principales ingredientes Empezamos por Raúl Cantizano (guitarra flamenca, eléctrica y zanfoña), quien es “un tío muy versátil, y Raúl, aparte de eso, es clave. Para mí era muy importante que estuviera porque es el único realmente flamenco del grupo, entonces se entiende muy bien con las cantaoras y cantaores, pero a la vez toca rock, la eléctrica, le encanta Frank Zappa, Jimi Hendrix… Nosotros le llamamos ‘el bisagra’, porque nos hace ese papel. Él era fundamental para mí”. Continuamos por David Cordero (teclados y programaciones) sobre quien comenta que “yo ya había hecho alguna cosilla con él y tenía que estar con la electrónica”. También está Borja Díaz, “el batería de Orthodox. Con él prácticamente toco en todos los proyectos [menos con Dani Llamas], Borja es con el que mejor me entiendo y nos complementamos muy bien”. Y nos quedaría Carlos “Choco” Pérez (guitarra eléctrica) quien “quizás sea el menos conocido, pero para mí es esencial, me ayudó mucho, porque yo compongo e incluso puedo escribir partituras, pero soy un negado con todo lo que es grabar, con la parte tecnológica, y él ha estado codo con codo conmigo en las primeras demos y todo el primer trabajo en bruto que hicimos, ayudándome con arreglos y demás, muy creativo y resolutivo… La verdad es que todos hemos ido a una y sumado en la creación, todo el mundo ha tenido muy claro que las ideas tenían que ser siempre a favor de la música, del proyecto, nadie ha querido nunca avasallar”.
"No tenía yo claro de qué forma iban a encajar las piezas, pero vi que tenía que aprovechar la oportunidad y tiramos palante”
Si el metal pesado le corre por las venas a Marco Serrato y reluce por cada surco de resplandeciente oscuridad en “Guerra A Todo Eso”, el debut de Frente Abierto, también estuvo latente el flamenco en su vida: “Como mis abuelos escuchaban, pues yo siempre he picoteao un poquito… Escuchaba flamenco de adolescente, pero no sabía distinguir una soleá de una seguiriya. Es una música a la que siempre le he tenío respeto, porque es muy exigente… Ya con Orthodox empezamos a colaborar en 2007 con el bailaor Israel Galván, y ahí ya hacíamos una saeta, primero con Fernando Terremoto y luego con Inés Bacán. Después colaboré con Tomás de Perrate en la presentación de ‘Tres golpes’ (22) y alguna cosa antes también hice con Tomás… Pero es verdad que fue sobre 2020, justo después de la pandemia, cuando me metí yo en una fase flamenca en la que estuve un par de año escuchando solo flamenco… Escuchaba flamenco, leía flamenco, comencé a ir a las peñas, y ahí es justo cuando comencé a colaborar con Raúl [Cantizano] y con Sebastián Cruz, y entonces llegó esa llamada del Canela Party para hacer repertorio y banda para un espectáculo de Israel Fernández, me cayó a huevo. Son esas cosas que pasan de vez en cuando, de hecho, yo ya estaba barruntando hacer un proyecto que se llamara Frente Abierto, en el que iba a haber flamenco, pero en mi cabeza no estaba tan enfocao hacia el flamenco, pero, claro, cuando me surgió esta oportunidad, este encargo, pues dije ‘Ya está’. Tenía la excusa para llamar a los músicos que tenía en mente y hacerlo en torno al flamenco, que también estaba guay, porque en lo compositivo no era ya empezar de cero, sino que ya tienes ahí unas estructuras que, digamos, tienes que adornar… Y eso que estuve a punto de decir que no, porque me temía la presión que podía tener, además, Israel, que yo no lo conocía, porque se movía en un flamenco que no era el que yo escuchaba… Me resultaba todo ajeno. No tenía yo claro de qué forma iban a encajar las piezas, pero vi que tenía que aprovechar la oportunidad y tiramos palante”.
Frente Abierto es un proyecto en el que no hay fusión ni debates internos y superfluos sobre lo puro y lo impuro, sino que el proyecto nace con la idea de subrayar, ahondar y potenciar lo flamenco. “Sabíamos que íbamos a contar con Israel y Lela desde el principio, luego se sumaron Inés, Ángeles y Sebastián, entonces para nosotros lo ideal era saber que ellos funcionaran bien, que ellos pudieran hacer sus cantes y nosotros acompañarlos con nuestros recursos, y que esos recursos sirvieran para intensificar ciertas líneas melódicas, ciertos hilos del flamenco que a lo mejor se pueden realzar un poco… o un carácter, el de una seguiriya, o el carácter más trágico de unos tientos, pues ahí con nuestros recursos se pueden intensificar algunos de esos rasgos del cante. Pero es verdad que el cante, como tal, no lo hemos tocado, excepto las alegrías, que además de ir más lentas y sin compás, son melodías menores, melodías nuevas de alegría, es un tipo de alegría que no existe como tal”. Por tanto, un repóquer de músicos que acompañan a un repóquer de cantaoras y cantaores de altos vuelos, realzando e intensificando la jondura de cada uno de los palos seleccionados que interpretan. “Israel estaba del principio, porque esto estaba motivado para tocar en directo con él, pero es cierto que luego, a la hora de grabar, la disponibilidad y su calendario y demás, pues no iba a poder tener tanta presencia. Si él no hubiera estado, yo no habría hecho la bulería, que es el tema más diferente del disco, pero estando Israel pensé que tenía que haber una bulería, con letra de Miguel García [Derby Motoreta’s Burrito Kachimba]. Yo había visto a Israel en unos vídeos en YouTube imitando al Chaqueta y lo hacía de puta madre, y fue precisamente escuchando al Chaqueta como tuve la idea de esas bulerías un poco africanas, con ese toque de música gnawa y trance… como una jam session, que es como se tocan en realidad las bulerías, que estamos acostumbrados a escucharlas como canciones, pero su esencia es la de una ronda que entra uno y sale otro y vámonos que nos vamos. A Lela Soto nos la propusieron la gente de Israel, porque trabajan mucho juntos, y nos encantó, yo cuando escuché la voz de Lela, pensé rápido en las alegrías y en los tientos; y la caña, que fue lo primero que compuse, también se le ofreció a ella. Luego, Sebastián Cruz, como ya veníamos trabajando con él, Raúl y yo, y como es compañero, amigo y un cantaor que nos encanta, tiene como ese toque más gachó como para hacer la serrana, con letra de Dani Llamas; y como es también muy aficionado, yo sabía que Sebas para hacer la seguiriya y ese cambio de Molina lo iba a defender bien. Por último, Inés Bacán, que yo a ella la conocía desde hace mucho tiempo por trabajar con Israel Galván, y yo a Inés la quería haciendo una nana o una bambera, porque yo la había visto cantar y con esos palos era con los que más me había conmovido. Para mí, las nanas de Inés son las mejores nanas flamencas que hay… No sé si en el próximo trabajo de Frente Abierto podremos tener una nana de ella. La bambera que ha grabado Inés en este disco, siendo la cantaora más veterana, es uno de los temas más heavy del lote. Ella tiene una mentalidad muy abierta y una sensibilidad artística muy fina. Y Ángeles Toledano también queríamos que estuviera, mostró interés por el proyecto y la habíamos visto cantar y nos había gustado mucho; creíamos que le iba a dar un color muy bonito al contraste con Sebas en la seguiriya, remata la tercera letra y las cabales, que es como la parte luminosa de las seguiriyas, yo creo que ha quedado muy bien. La verdad es que ha sido un privilegio contar con todos ellos”.
Además de la potencia sonora que ahonda en cada palo, late muy fuerte un corazón ideológico rebosante de compromiso en esta “Guerra A Todo Eso” de Frente Abierto, subrayando la importancia de la memoria y la conciencia de clase. “Primero tenemos enfrente a la ultraderecha, que se está haciendo fuerte, y luego tenemos a una izquierda que se ha impregnado de neoliberalismo y parece más centrada en valores que han sido siempre más de clase media… Da la sensación que la clase trabajadora se ha quedado huérfana, la derecha está aprovechando eso y no se está reaccionando. Estamos perdiendo una batalla de clase y se pueden perder muchos derechos. Y al final esos derechos que deberían estar al alcance de todo el mundo, van a ser para los de siempre, para los que se los puedan pagar, de la sanidad, a la educación o un cambio de sexo, por ejemplo. Y eso es una cuestión de clase. Todas esas luchas deben estar insertas en eso, pero parece que si tú hablas de clase trabajadora o clase obrera, parece que estás haciendo una cosa decimonónica, de la Revolución Industrial… Pero es lo que somos, si no trabajamos, no comemos. Y está claro que unos llevan el cotarro y los demás lo sostenemos, y nos están recortando y quitando derechos, y no es solo que no reaccionamos, sino que la clase trabajadora está empezando a identificarse con discursos engañosos de la extrema derecha”.
La cuidada selección de letras, algunas populares y otras firmadas por Marco, como las de la caña, las alegrías y la de esa descomunal seguiriya de cierre (“Y cuando el humo se aclare, / queda un Frente Abierto. / Y en mi soledad libro una batalla, / guerra a todo eso”), en la que encontramos el espíritu en llamas de Frente Abierto. “Estaba leyendo la biografía de José Díaz, el presidente del Partido Comunista español en la época de la Guerra Civil, quien, además, fue amigo de mi bisabuelo, que estaba también en el Partido Comunista y lucho aquí en la Guerra, luego en la Unión Soviética… Yo lo conocí, este no acabó en una cuneta. La letra de la seguiriya es un poco ambigua, más sugerente, pero sí que tenía en mente esas imágenes. Lo del puente, por ejemplo, viene de que mi abuelo fue uno de los que defendió el Puente de Triana cuando llegaron los falangistas, que aquí en Sevilla se despacharon bien con Queipo de Llano… Luego la batalla que se narra en la canción, la que libra con su soledad, me acordaba del final de José Díaz, que estaba allí en la Unión Soviética y se suicidó por el dolor que le provocaba la enfermedad y no pudo soportar más. También un poco esa lucha que hay siempre que parece que los que defienden el comunismo se olvidan de lo personal, del yo, y no, es que para desarrollarnos, para desarrollarte, tú necesitas igualdad de condiciones, por eso es importante que todos tengamos las mismas condiciones, para que podamos desarrollar todo el mundo nuestra persona, nuestro yo en un entorno igualitario. Por eso contrapongo un poco también esa idea, un poco más personal y poética, de personajes que precisamente lucharon por lo colectivo. Y luego sí, ese humo que se aclara es lo que espero que pase alguna vez… Ahora mismo la izquierda está llena de humo y cuando el humo se despeja, pues el frente abierto del que hablábamos es ese, la conciencia de clase. Y creo imágenes ya no solo con ellos, sino de todos los que lucharon, a los que persiguieron, los que se perdieron, la memoria histórica también, que conecta un poco con las alegrías (“con el polvo de tus huesos, / voy a hacer un reloj de arena, / pa que en el paso del tiempo, / se queden marcá tus huellas”)”.
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