Vuelven Ron Vudú mostrando que su evolución y apertura estilística no están reñidas con el rock clásico setentero que les dio a conocer. Su grabación más sólida hasta la fecha lo corrobora. “Este disco es especial porque contiene canciones sin complejos, sinceras y cargadas de sentimientos, compuestas del tirón. Descartamos las que no encajaban en el concepto. El disco es una historia completa que te lleva de un lugar a otro. Por otra parte, somos mejores músicos y hemos contado con un productor de la experiencia de Aurelio Morata”. Destaca que el propio Morata les haya fichado para su sello discográfico. “Teníamos las canciones muy trabajadas y él nos ayudó con las voces y colocando cada instrumento en su sitio. Es un disco de medios tiempos e introspectivo al que supo dotar del sello rockero que no queríamos perder”. Ese sello pasa, por supuesto, por grupos a los que prestan atención en la actualidad. “Escuchamos Wilco, My Morning Jacket, etcétera… pero sin olvidar a Stones, Petty, Mellencamp, Springsteen, Allman Bros, Skynyrd… vamos, los de siempre. Lo importante son las canciones. Una gran canción se puede desnudar hasta dejarla con una acústica o cargarla de arreglos, cantarla desgañitándote o darle melodía, y al final será siempre una gran canción. ‘Knockin’ On Heaven’s Door’ es un gran tema, esté interpretado en clave folk, heavy o reagge”. Finalmente, nos preguntamos cómo se adaptan al directo estas canciones más introspectivas. “Funcionan muy bien por la noche, con un buen gin tonic y uno de aquellos álbumes de fotos en blanco y negro que te hacen viajar a rincones de la memoria llenos de polvo. Éramos conscientes del riesgo de llevarlas al directo, pero a tenor de la respuesta del público hasta ahora, lo hemos superado con solvencia”.
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