Folk campestre
EntrevistasMerz

Folk campestre

Beatriz G. Aranda — 30-03-2006
Fotografía — Archivo

Nuevo talento del folk británico venerado por figuras de la talla de Chris Martin (Coldplay), Conrad Lambert presenta su segundo disco bajo el nombre de Merz, titulado “Loveheart” (Grönland/Popstock! 06). Lo estará presentando en nuestro país este mes de abril. Estas son las fechas: 6 Barcelona (Sidecar), 7 Madrid (Costello) y 10 Vigo (Bademecum).

Seis años es poco tiempo para aprender a convivir con tu pareja y demasiado para sacar un segundo disco. Y eso Conrad Lambert, personaje que se oculta tras el nombre de Merz (“encontré ese nombre escrito en una antigua chaqueta del ejército alemán que me hermana me regaló: era el nombre de un soldado”), lo sabe. Pero a veces las circunstancias pueden más que la constancia. Cuando la discográfica (ejem, entre otras cosas) Sony se fijó en él tras un inquietante single de folk electrónico, tuvo lugar eso que a todo el mundo le ha pasado alguna vez: “sellar un pacto con el diablo”. “Fue una mala decisión. Esa gente está tan lejos del eje en torno al que la música ha de girar que podrían dedicarse también a la industria de la lana, daría igual”.

"Creo que el disco tiene el sonido de Bath dentro de él y también el del páramo de Yorkshire y, por supuesto, tiene el de los piratas de Bristol"

Y eso a pesar de que el disco que la multi le sacó en 1999, “Merz” (Sony/Epic 99), le hizo conocer algo así como la fama (con minúsculas, que esto es música, no la tele). “Ése fue un año lleno de presencias en los medios. Tocar en el festival de Glastonbury fue muy especial, claro, pero era muy raro. A veces siento que la música, la industria, es como un juego de tontos. Y yo estoy intentando regresar de las profundidades de aquella época”. Intentando y consiguiendo. “Loveheart“ (Grönland/Popstock! 06), es un disco más que recomendable. Folk pastoral, romanticismo, arreglos pensados y cajas de ritmos juguetonas. “Tanto yo como mi productor (Bruno Ellingham), hemos usado un montón de instrumentos y de técnicas raras, pero, claro, son un secreto, así que no pienso decírtelas”. Un disco que, por encima de todo, rezuma romanticismo por los cuatro costados. Eso sí, a través de un amor tranquilo, reposado y no exento de ironía. Compuesto entre las coordenadas que marcan tres ciudades victorianas y campestres, “Loveheart”, es una obra hija de su entorno. “Creo que el disco tiene el sonido de Bath dentro de él y también el del páramo de Yorkshire y, por supuesto, tiene el de los piratas de Bristol. No sé, he de reconocer que estaba en un etapa muy aburrida y solemne cuando lo hice”. Estas once nuevas canciones de Merz han recibido las mejores críticas en las revistas inglesas. Además, para hacerte más apetitosa la zanahoria, en él han colaborado, entre otros, el bajista de Goldfrapp, o John Baggot (habitual en Portishead y con Beth Gibbons). “Escucho mucha música de vanguardia y mucho folk, una agradable mezcla entre lo más sencillo, cercano, y lo más conceptual”. Exacto, y encima, señor Conrad, acaba usted de definir su obra perfectamente.

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