“Agarrarse al pasado es una condena”
EntrevistasFaenna

“Agarrarse al pasado es una condena”

Daniel Caballero — 11-04-2026
Fotografía — Carla del Toro

“Hasta mañanita si Dios quiere” (292/Interscope, 26) es la confirmación de que Faenna se ha convertido por méritos propios en uno de los nombres indispensables de la escena rap estatal. Un paso adelante que da confiando en el futuro y también la certeza de quien, tras las dudas, ha tomado las decisiones adecuadas para llegar hasta aquí.

“El paso del tiempo siempre ha sido una de mis mayores angustias. Lo llevo fatal, siempre quiero todo controlado, pero siento que la duda me persigue eternamente. ‘Hasta mañanita si Dios quiere’ es un intento por quitarle peso al futuro, si Dios quiere pues estaré aquí mañana, y si no pues no. Simple. En mi generación todo el mundo sufre mucho y tiene mucha ansiedad respecto al futuro”, lamenta Faenna, cuyo nuevo álbum supone su alumbramiento formal y definitivo a primera línea del rap nacional con un obús expresivo filoso, repleto de nervio y texturas diversas en las que asienta su pulso creativo a caballo entre el diario y el testamento entre conflictos internos, futuros rotos, orgullo y ansiedad, insuflando espíritu en un género por momentos comatoso de identidad. “El título del disco proviene de una frase que siempre me decía mi abuela. No creo en un Dios cristiano ni católico, pero creo en tener fe porque te conduce al lugar al que quieres llegar y eso, junto con la intuición, me acompaña en mi día a día. La intuición está en la naturaleza del ser humano, pero los tiempos que corren la apagan porque tenemos mil estímulos y cada vez es más difícil escucharla. Por eso nunca nos podemos aburrir y hay tantas copias de copias, porque la gente no se come el coco para crear una idea. Hay que dejarse guiar no tanto por las emociones ni por los impulsos sino por lo que sientes dentro de ti”, argumenta.

“La gente no quiere ser respetada o recordada, quiere ser famosa a cualquier precio”

La nostalgia y los recuerdos progresan adecuadamente. “Soy muy nostálgica. Me gusta mucho agarrarme al pasado y eso es una condena, porque los momentos en los que de verdad estamos presentes suelen ser los que más recordaremos en nuestra memoria, y me hacen sentir que muchas veces la vida no para tanto. Cuando un artista está más estable a veces se idealiza el pasado en el que sufría más y eso hace que los artistas piensen que tienen que rebuscar en el pasado aunque al final las vivencias del presente, las emociones y los aprendizajes no se acaban. Pero es cierto que a veces me da miedo quedarme sin cosas interesantes que contar”. Con los dos ojos puestos en su tierra, Andalucía, se declara apasionada de la escuela añeja del fallecido periodista Jesús Quintero. “Me encantaría juntarme con alguien a que me haga ese tipo de preguntas sobre temas verdaderamente importantes de la vida”, dice, al tiempo que reivindica la también la regional frente el centrismo de la capital. “Existe la falsa creencia de que hay que ir a Madrid para que te tengan en cuenta, sobre todo con los artistas andaluces y a mí no me sale del coño. Odio Madrid. Entiendo que tenga que subir cada cierto tiempo, pero prefiero eso a mudarme allí”. Por eso también carga contra la masificación turística de Málaga en general y, en concreto, de Huelín, su barrio. “Los malagueños cada vez importamos menos. En mi barrio van a hacer un puerto de yates, pero ya me dirás tú quién tiene un yate allí. Suben los alquileres y no paran de levantar edificios. Tenemos que partirnos el lomo para pagar una casa, es muy triste todo y da rabia, mi hermana por ejemplo se tiene que ir del barrio porque no le queda otra”.

Faenna también radiografía el estado del rap y aprovecha para hacerlo también con el ecosistema artístico actual. “Aunque el nivel del rap nacional está muy fuerte la gente ya no quiere ser respetada o recordada, sino hacerse famosa a cualquier precio. Y es súper enfermizo. Ves a gente haciendo el subnormal como los raperos de derecha que están saliendo. Me parece todo un circo todo”, admite. En “El Tiempo corre más que yo”, la rapera planea sobre aquel masoquismo malditista que te empuja a la evasión momentánea, aunque en el fondo sepas que te repercutirá negativamente a largo plazo. “2025 ha sido el año que más ansiedad he tenido en mi vida y los primeros meses estaba emborrachándome todos los días, evitando mis responsabilidades y todo lo que tenía que afrontar. Me costó mucho centrarme y poco a poco fui teniendo la cabeza más amueblada, sobre todo porque no me podía permitir a mí misma que esto no tirase para adelante porque entonces me iba a sentir peor todavía. Me distraigo con facilidad y menos mal que ha estado conmigo Gharuda para tirarme de la oreja y motivarme, porque hasta incluso la tarde antes de enviar el álbum a distribución estaba escribiendo la intro del disco”.

Sobrevivir para contar, la malagueña lo tiene claro. “Si estoy todo el día en un estudio encerrada, ¿qué voy a contar? ¿que estoy todo el día en el estudio? Lo primero es vivir la vida para luego contar historias. Hablo del dolor porque se lleva de manera tan íntima que muchas veces la única forma que tienes de sacarlo es expresándote y, cuando escribo canciones muy tristes eso de alguna manera se revuelve un poco y es duro, a veces llega a ser un alivio pero otras veces es muy triste revivirlo. He estado en entornos jodidos y me ha tocado ver de cerca a gente conocida viviendo en la calle o miles de multas y cartas que me llegaban que no podía pagar. Problemas que, por desgracia, son normales para cualquier persona de barrio obrero”, finaliza.

Agenda de conciertos:

Sábado 18 abr 20.00h 10€
Sábado 25 abr 20.00h 22€
Jueves 30 abr - Sábado 2 may 09.23h

 

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