Lo primero que llama la atención de Estrogenuinas es su propio nombre, en donde ya queda revelada buena parte de la personalidad del grupo. Autenticidad, feminismo y piruetas lingüísticas se dan la mano en el combativo cuarteto formado por las hermanas Ángela (voz principal y guitarra) y Carolina Álvarez (bajo y voces), a quienes secundan Paula de Rufino (batería) y Álvaro Pidre (guitarra solista). Con estos ingredientes bien destilados, el cuarteto regresa con “Un negocio redondo”, seis nuevas sacudidas de punk-pop urgente donde dan rienda suelta a todo lo que se les pasa por la cabeza, aunque siempre con doble lecturas. “Las letras tienen una importancia absoluta para nosotras. ‘Tiran más las letras que dos carretas’ y no hay nada peor que una canción plana”. De hecho, esa lírica es, en su caso, el motor que activa el proceso de composición. “Siempre es lo primero que surge y después nos las ingeniamos para vestirlas coquetas con la música”.
Con el enfoque que tienen sus textos, llenos de dobles sentidos y frases que parecen tirar de ironía, ¿no existe en la banda cierto temor a que la gente perciba su música como algo banal, a pesar de la carga de mensaje que hay en ellas? “Personalmente, no me importa nada que la gente pueda percibirlas –legítima y acertadamente–, como frívolas o banales, porque probablemente sea gente superficial. Nuestro género es la comedia y el humor es una cosa muy seria”. Al hilo de las letras y de lo que puedan significar para la gente, la propia Ángela se confiesa. “La mitad de las canciones del disco llevaban escritas más de diez años y tengo treinta y uno. Con esta grabación queremos reivindicar, de alguna manera, el tiempo que llevamos entre bambalinas o en las trincheritas del underground”. Y remata con una metáfora vital que bien se puede aplicar a su cancionero. “Yo me considero un poco Peter Pan. La vida es demasiado corta y hostil como para considerar que nos la tenemos que tomar en serio”.
"Me considero un poco Peter Pan"
En “Un negocio redondo”, la canción que da título a la referencia, ironizan sobre el éxito y sobre ser un “cuarteto de pop”, pero ¿cuál es el objetivo que persiguen con esta grabación? La primera, en la frente. “Para mí no es ironía. A mí personalmente me gustaría forrarme con este disco, pero al estilo Robin Hood: hacernos con el botín que tienen los de arriba para poder repartirlo entre nosotras y las bandas entre las que nos apoyamos mutuamente”. Como a tantas bandas, a las creadoras del sonido ‘chirll-out’ la pandemia les cambió el paso cuando acaban de publicar “Universo para lelos” (Auto, 20), vinilo autoeditado con el que no pudieron girar. “Lo que más nos gusta es tocar en directo, y sobre todo en el circuito de salas”. Y es que, a pesar de haber actuado en festivales importantes, lo tienen claro. “La mayoría de los grandes festivales son como prostíbulos de talento encabezados por las bandas que según los promotores venden tickets”. Las primeras fechas de su agenda: 25 de abril en Salamanca (Sala B) y 5 de junio en Madrid (Maravillas).

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