Santi Campos ha optado por primera vez por compartir su protagonismo con la banda que le apoya. Parece feliz del resultado o por lo menos eso es lo que dejan intuir sus respuestas. “Estoy muy contento porque es un disco muy variado, aunque quizás menos coherente que los otros (risas). Este es un disco de banda, no hay una única cabeza pensando y eso se ha notado. Ahora yo llego con los acordes y hacemos trabajo de grupo. Son trece canciones, once propias y un par de versiones (Neil Young y Bee Gees) que me hacen estar muy ilusionado con este nuevo proyecto”. Su voz le delata y parece estar convencido de que “El invierno secreto” es su mejor trabajo hasta el momento. “Sí, claro. Es lo que pensamos siempre los músicos cuando hacemos un disco nuevo”.
| "Ahora me gusta cómo canto. Con este disco me he quitado esa espinita" |
Parece que este trabajo supone un verdadero paso adelante en la carrera de Campos y no solamente por la naturaleza del disco sino por el nuevo concepto de grupo que apuntaba anteriormente. “A veces es difícil explicar esto cuando mi nombre va delante, pero tampoco estaba dispuesto a tirar por la borda el trabajo que he hecho antes con mis discos en solitario. No me apetecía volver a empezar de nuevo aunque llegamos a plantearnos incluso el poner un nombre de grupo”. Lo que sí es cierto es que el álbum suena más rico, más completo, más alegre y las canciones parece que también han sufrido ese proceso de crecimiento necesario para conseguir nuevos objetivos. “Las letras siguen como siempre, por el sendero que ya marcaron mis anteriores discos, hablando de mi. En lo musical, creo que también hay mucha más riqueza. Hay vientos, otro guitarrista, piano... e incluso es algo más animado, aunque no seamos la alegría de la huerta. Ya no hay tantas baladas”. Pero si apuntábamos que podría tratarse de un nuevo principio o del final de una etapa, Campos no quiere olvidar lo que ha hecho hasta ahora y entiende su obra como algo cíclico. Los sentimientos afloran cuando oyes las canciones de un autor cada vez más seguro de lo que dice y de cómo lo dice, que es capaz de convertir sus pensamientos más internos en algo público sin el menor rubor. “Supongo que soy un poco exhibicionista (risas)”. Eso sí, un aspecto que parece haber dejado atrás es el estigma de su voz, tantas veces criticada como ensalzada por su originalidad. “Ahora me gusta como canto. Con este disco me he quitado esa espinita. Hemos hecho más de cuarenta conciertos y eso me ha hecho aprender mucho. Me siento más seguro cantando. Antes cantaba a mi pesar y ahora disfruto haciéndolo. Tampoco sufro tanto en el estudio. No sé, ya me dan igual las opiniones porque me gusta a mí. Me ha costado muchos años”. Santi Campos sigue metido en un montón de proyectos musicales, porque se nota que disfruta con ello. “Ahora mismo estoy centradísimo en este disco. He estado en varias historias, además de currar en varias cosas siempre relacionadas con la música. Los Nominées que son básicamente la gente que toca ahora conmigo; los Shannons, que es una historia muy bonita con gente de Barcelona y Bilbao, aunque ahora estamos un poco parados. Ahora voy a empezar a tocar con una chica aquí en Madrid. Siempre he intentado estar muy activo. He descubierto que se puede vivir de la música. Hay que insistir mucho, pero se puede. De hecho, yo estoy convencido de que voy a acabar viviendo de mi música”. Quizás por ello, este trabajo ha sido editado por un nuevo sello con proyección, Lucinda Records. “No es que Rock Indiana estuviera mal, pero esto es como un pequeño pasito adelante. Este disco es una apuesta muy fuerte por parte de todos”.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.