(Puedes consultar las fechas de su gira al final de esta entrevista).
Hablar con Embusteros es hacerlo con una banda que vive el mejor momento de su carrera. Lo hacen tras un camino largo, en el que no todo fue bonito. “Hemos tragado muchísimo barro porque venimos de lo más abajo. Llevamos más de veinte años con distintos proyectos y ahora estamos mejor que nunca”. Algo similar a lo que sintieron con su segundo disco. “Se generaron muchísimas expectativas, pero llegó la pandemia y otro álbum que seguramente nos equivocamos y no teníamos que haber hecho en ese momento. Ahí caímos y fue dramático”. Aquel golpe pudo ser el final del proyecto, pero terminó marcando la forma en la que afrontaron “Vértigo”. “Antes de empezar a proponerlo [el nuevo disco], alguien de la banda levantó la mano y dijo que se bajaba del barco. Entonces parecía que íbamos todos como las fichas del dómino… Pero dijimos ‘Chavales, nos la debemos’. Y sin ninguna presión dijimos de hacer un último álbum”. Esa sensación de despedida cambió su manera de trabajar. “Pensamos en hacerlo diferente, porque ya habíamos repetido un camino que no funcionaba. Cambiamos de estudio, de productor, de forma de trabajar… cambiamos todo”. Aun así, reconocen que la realidad superó cualquier previsión. “Ninguno en nuestro sano juicio se esperaba lo que ha pasado. Pero ha pasado por eso, porque no nos lo hemos imaginado”. Al recordar el proceso previo al lanzamiento, ponen el foco en el trabajo. “Nunca habíamos hecho un trabajo de preproducción en condiciones. Nos encerramos los cinco con Colmenero [el productor] en una casa, en verano. Nos hizo trabajar como no lo habíamos hecho en la vida”.
"Lo bonito que nos está pasando con esta gira es que no estamos sintiendo presión"
Sobre cómo sienten hoy esas canciones, lo expresan sin dudas. “En el fondo estas canciones las creamos pensando un poco en nosotros de forma egoísta. Y, de repente, cuando hemos salido y las hemos tocado… el gran paso es que ya no son nuestras, son del público. Nos subimos al escenario, ves las caras de la peña y es por eso por lo que subimos al escenario. Ahí todo cobra sentido”. En el último año han pisado más escenarios que nunca, y la gira también les ha hecho replantearse cosas. “Nos ha enseñado que estábamos equivocados al pensar que hacíamos canciones que no le gustaban a nadie. Porque hay canciones antiguas que están tomando cierto protagonismo. Y lo que ha cambiado es que viene más gente. Nosotros seguimos siendo igual de naturales, de amigos y de desastre. Si la gente viese lo que hay detrás, se echarían las manos a la cabeza”. La carretera implica kilómetros y conciliación, algo que sostienen por amor a la música. “Es nuestra pasión. Es algo que únicamente entendemos los que estamos aquí. Se aguanta con ilusión, porque nos gusta escribir canciones y tocarlas”. En este tiempo solo han publicado una canción, una decisión que choca con el ritmo de la industria. Pero lo tienen claro. “Se siente la presión, pero al final creo que estamos actuando con coherencia. En otoño nos dijeron de preparar un par de temas nuevos para Madrid, pero sí nos metíamos en eso teníamos que soltar de otro lado. Lo pusimos todo en una balanza y dijimos que no era el momento, porque creemos que hay otras cosas que tienen más importancia”.
Lo próximo, eso sí, quieren hacerlo bien. “Llevamos un año escribiendo”. Antes llegará una fecha clave: La Sala del Movistar Arena en Madrid, la parada más importante de su carrera. “Estamos super ilusionados. Lo bonito que nos está pasando con esta gira es que no estamos sintiendo presión. Evidentemente los minutos antes o ese día no duermes y esa mañana estás nervioso. Pero lo estamos gozando tanto que lo que tenemos ganas es de que llegue ese día”. Una sensación nueva para ellos. “Antes había veces en que estábamos tocando en un bolo y te querías bajar. Decías ‘¡Qué largo se me está haciendo!’. Y ahora es todo lo contrario”. Pase lo que pase después, se sienten satisfechos. “Ya ha merecido la pena. No por estos años, no. Si esta pregunta nos ha hubieras hecho hace año y medio te hubiera dicho que no. Pasar de ese precedente en el que era todo tan dramático a ahora, hace que merezca la pena, ya hemos triunfado. Todo lo que venga es un regalo”.
El futuro, aunque ya escriben nuevas canciones, lo ven incierto. “Nunca tenemos claro qué camino tomar, pero sí sabemos que no queremos hacer de nuevo lo mismo. A lo mejor luego nos equivocamos, pero no vamos a hacer un ‘Vértigo 2.0’. Eso lo tenemos muy claro, porque vamos cambiando y porque somos diferentes personas que hace dos años”. Por eso lo afrontan sin fórmulas prefijadas. “Vamos a intentar hacer otro disco diferente. ¿Cuál? No lo tengo claro. Lo hemos comentado con Manuel, que va a ser el productor de nuevo. También tengo miedo, que igual lo sacamos y la gente se queda pensando ‘¿Y ahora esto por qué? Oye, pues porque tocaba’. Y si no funciona, era lo que necesitábamos y no nos preocupa”. Aunque tienen claro que hay cosas que no cambiarán, cerrando con una posible pista del futuro. “No vamos a hacer un disco de folk ni nos vamos a volver calmados. Somos pura energía pura y quizás llevaremos eso al extremo”.

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