Charlamos con ellos sobre su crecimiento exponencial, la gestión de su propia identidad y sus planes de futuro justo antes de que aterricen en nuestro país para poner patas arriba el Sant Jordi Club (Barcelona, 22 de enero) y el Palacio Vistalegre (Madrid, 23 de enero).
Habéis tenido un mes de diciembre frenético con el tour europeo. ¿Cómo llegáis a este inicio de año?
Estamos listos. El tour de antes de Navidad fue una auténtica pasada y tenemos muchísimas ganas de retomar los directos este enero. Pero, para ser honestos, ahora mismo no tenemos tiempo real de "prepararnos" o pensar demasiado en lo que viene: hemos ido directos al estudio para escribir material del nuevo álbum. Así que es trabajar, trabajar y trabajar hasta que nos subamos al autobús de nuevo el día 16. Al día siguiente ya tenemos el primer concierto. Solo tendremos una prueba de sonido algo más larga en Rotterdam y listos. Ensayar es para tontos [risas]. Nosotros no lo necesitamos, con hablar tenemos suficiente [risas].
Esta es una de las giras más masivas que habéis hecho. La última vez, en Barcelona, os vimos en la sala Apolo y ahora saltáis al Sant Jordi Club y el Palacio Vistalegre. ¿Se gestiona la emoción de forma distinta?
Sí, es muy diferente porque vemos lo rápido que está creciendo todo. A veces va a un ritmo tan acelerado que no tenemos tiempo real de darnos cuenta de lo que está pasando. Todo pasa de largo muy rápido mientras tocas día tras día. Pero estas cuatro semanas en casa nos han servido para recargar pilas y asimilarlo. Estamos felices de llevar las cosas a otro nivel: la última vez fue en un club y ahora traemos la producción completa. Lo mejor es que el público te lo devuelve con su energía. Nosotros siempre lo damos todo, aunque a veces, seamos honestos, la gente no lo siente igual. Pero en España... Lo de Barcelona la última vez fue una locura. Vamos a repetirlo, traemos nuevo vestuario, canciones que no tocamos la última vez y un setlist totalmente reajustado.
"En cuanto escuchas un álbum de Electric Callboy, sabes que somos nosotros"
Tenéis una habilidad especial para coger canciones ajenas, desde Cascada hasta Sum 41, y hacerlas cien por cien vuestras. ¿Hay algún género prohibido o alguna canción que no os hayáis atrevido a tocar todavía?
Hay muchísimas canciones geniales ahí fuera que nos encantaría versionar, pero queremos escribir nuestras propias canciones. Para hacer una versión tiene que ser algo que nos dé a todos el mismo sentimiento y la misma vibra para decir: “Hagamos nuestra propia versión”. Somos muy selectivos; no elegimos un tema solo porque sea popular en ese momento, no pensamos así. En cuanto a géneros, nunca decimos nunca. Siempre probamos cosas nuevas: hemos usado ritmos reggae y, si quisiéramos hacer Schlager alemán, lo haríamos. Lo bueno de estar en esta banda es que puedes hacer lo que quieras porque nadie espera nada concreto y nadie se va a enfadar. Todo se trata de diversión.
Mucha gente llega a vosotros por ese humor, pero en vuestro material también hay visiones muy personales. ¿Cómo lográis ese equilibrio?
Se trata de ser auténticos. Puedes planear escribir una canción y hacer un gran trabajo, pero nuestras canciones más populares se han escrito muy rápido porque nacen de la autenticidad. Es mucho más fácil traer al estudio un humor o un sentimiento particular que intentar inventar algo. No puedes decir “Voy a escribir una canción feliz” si en ese momento estás triste. Bueno, puedes hacerlo, pero no será auténtico y la gente lo entenderá. El humor en el estudio es muy contagioso: si uno llega con una energía increíble, el resto la absorbe. No puedes forzar la creatividad ni obligarte a escribir la mejor canción de la historia; simplemente sucede.
Esa autenticidad se traduce en vuestro concepto de gira: "Tanzneid", que habéis definido como “envidia del baile”. ¿Es vuestra forma de desafiar esa actitud de ser "demasiado guay para bailar" en el metal?
¡Exactamente! Y lo gracioso es que “Tanzneid” ni siquiera es una palabra real en alemán. Surgió rodando el vídeo de "Elevator Operator". Estábamos esperando en el ascensor para nuestra toma y veíamos a los extras bailar fuera mientras nosotros teníamos que estar quietos. Nuestro amigo Uke Bosse soltó: “Tengo envidia de esa gente, tengo ‘Tanzneid’. Nos miramos y dijimos: “¿Qué es eso? Tiene que ser una canción”.
Esa mezcla de metal y fiesta parece ser vuestro ADN. Hablando de Electric Callboy como marca y concepto, es evidente que en los últimos años habéis crecido mucho. ¿Os resulta más difícil proteger vuestra identidad o sentís más libertad para experimentar?
Sabemos exactamente a qué te refieres, y la respuesta es que sentimos ambas cosas al mismo tiempo. Por un lado, sabemos que tenemos a gente muy, muy solidaria ahí fuera. Nuestra base de fans es tan leal que saben qué esperar de nosotros: saben que hacemos música con el corazón y que siempre intentamos dar lo mejor. Para nosotros esto no es simplemente un "producto". Pero, por otro lado, eso conlleva el hecho de que no queremos ponerles tristes si no les gusta nuestra música. Así que hay una presión muy alta sobre nosotros mismos porque no queremos decepcionarlos. Pero la cuestión es que también queremos hacer cosas nuevas. Al final solo somos humanos, nos aburrimos y no estamos felices todo el tiempo, así que tendemos a hacer algunas cosas más serias de vez en cuando. Queremos sonar frescos y creativos, pero sin perder ese ADN que hace que, en cuanto escuchas un álbum de Electric Callboy, sepas perfectamente que somos nosotros. No es fácil alejarse del centro de lo que somos, pero intentamos superar nuestros propios límites constantemente.
"La mayoría de lo que escribimos está pensado directamente para el directo y con el videoclip en mente"
Parte de ese crecimiento de estos últimos tiempos viene de hits virales como “We Got The Moves”. ¿Hay también presión por evitar repetir la fórmula de éxitos anteriores?
El problema es que una vez que te subes al tren de un tema exitoso, como "We Got The Moves", puedes sentir la tentación de decir: “Venga, vamos a escribir otra canción que sea exactamente igual”. Pero eso no va a pasar. No digo que no se puedan escribir hits a propósito, eso no es cierto, pero si quieres darle a la gente algo inspirador, nuevo y creativo, no puedes limitarte a grabar los mismos patrones una y otra vez. Al menos no como Electric Callboy; así no funciona para nosotros. Es una presión que nos ponemos sobre nuestros propios hombros para sonar frescos y creativos. Tenemos un ritmo y un estilo propio de hacer música, aunque siempre intentamos experimentar un poco más. Esa es la presión real: no querer hacer lo mismo una y otra vez, sino superarnos a nosotros mismos. A veces nos quedamos atascados en nuestra propia forma de escribir, porque como dice Kevin, esto es lo que somos. En cuanto escuchas un álbum de Electric Callboy, sabes que somos nosotros. Escribir algo completamente diferente ya no sería nuestro ADN, así que no es nada fácil alejarse de nuestro centro.
Hablando de material nuevo, sencillos como "Revery" y "Elevator Operator" muestran facetas muy distintas. ¿Qué podemos esperar de lo que estáis "cocinando" ahora?
La mayoría de lo que escribimos está pensado directamente para el directo y con el videoclip en mente. Tenemos una regla: si no lo sientes, si no se puede bailar o no te hace mover la cabeza o saltar, no es una canción para el escenario. Con "Revery" buscábamos algo más oscuro y atmosférico, mientras que otros temas son pura diversión y saltos. Lo mejor de estar en esta banda es que no estamos atados a un solo género; podemos probar cosas nuevas, desde ritmos reggae hasta coquetear con el Schlager alemán, porque nuestros fans son muy leales y esperan ese factor sorpresa.
Sabemos que estáis encerrados en el estudio. ¿Qué podemos esperar de ese nuevo álbum que vuestros fans esperan con tanta ansia?
Entendemos perfectamente a la gente, pero la verdad es que vamos tarde. Muy tarde. Decidimos tomarnos nuestro tiempo porque queremos darnos a nosotros mismos y a la gente lo mejor que somos capaces de hacer. Teníamos un par de canciones listas... de hecho, podríamos tener un álbum terminado ahora mismo, pero no estábamos contentos con los resultados de algunos temas. Simplemente no eran lo suficientemente buenos, así que decidimos seguir trabajando. Esa es la carga de estar tanto tiempo de gira. Somos una banda que realmente necesita estar en el estudio para crear. Hay grupos que pueden escribir música nueva en el autobús o en la habitación del hotel, pero nosotros lo hemos intentado y nunca ha funcionado. El mayor problema es que, en el tour, componer se acaba sintiendo como una carga y pierdes la motivación. Pero nos estamos acercando, estamos terminando canciones ahora mismo. Nos estamos tomando nuestro tiempo, pero no se va a demorar mucho más.
Para terminar, ¿dónde os veis dentro de diez años?
Siempre hemos funcionado con metas pequeñas y queremos seguir así. Ahora tenemos una: queremos tocar en un estadio. Sabemos que la acústica es terrible, ¡a la mierda eso!, pero queremos la experiencia. En diez años tendré cuarenta y cinco... Seré un viejo. Pero si mi voz sigue ahí y me siento joven, tendrán que echarme del escenario a patadas si seguimos teniendo la misma ambición y ganas. Y si la música no funciona, siempre me pueden contratar como modelo de calzoncillos de Calvin Klein. Haríamos ese trabajo también.

Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.