Los supergrupos son traicioneros: algunos (Cream, sin ir más lejos) comienzan su andadura con pretensiones de durar eternamente y acaban desmembrándose a los dos días. Los más discretos, como Scarlet’s Well, son concebidos como un proyecto efímero para terminar prolongándose durante una década absorbiendo toda la energía de quien los impulsa. En este caso, de Bid. “En principio iba a ser cosa de un único disco, más que nada porque ese era el trato que teníamos con Siesta, nuestro sello, pero tras sacar el primer disco (“Strange Letters”, Siesta, 96) quedó claro que iba a ser más que eso, así que las dos partes decidimos seguir adelante. Hasta ahora nadie ha dicho lo contrario, y es genial, porque significa que continuaremos por mucho tiempo. ¿Para siempre? Yo creo que sí, porque el concepto del grupo ha sido muy variable desde el principio. Hay diferentes músicos, diferentes compositores en cada disco, pero eso no importa porque el espíritu se mantiene como al principio.
| "La parte más difícil de escribir una canción es hacer la letra" |
Es un concepto bastante liberal, pero aunque la autoría de las canciones cambie yo soy el que está al cargo de todo. Digamos que tengo dos papeles: uno es el de músico y compositor, y otro es el de coordinador del proyecto. Así a veces tengo que dejar fuera mis propias canciones, como he tenido que rechazar algunas escritas por otros miembros. La decisión final tiene que ser siempre la mía”. ¿Egocentrismo? Puede que sí, pero viniendo de quien fuera cantante de The Monochrome Set (“algunos temas de este disco, como ‘You Can’t Get The Staff’, fueron compuestos en los ochenta, cuando todavía estaba con ellos. De hecho, todo el proyecto comenzó por una canción, ‘Miss Twinkle’, que había escrito para Monochrome en 1985 y que al final acabó saliendo en ‘Strange Letters’”) eso se disculpa: la lista de bandas míticas del post–punk británico formadas durante o después de un concierto suyo podría ocupar un espacio equivalente al de esta entrevista. Para quien no les haya oído, resumir que The Monochrome Set es uno de esos grupos que enamora o provoca odio a la primera escucha de puro raro, algo que en Scarlet’s Well se ve mitigado por ese aire a pop orquestal y cosmopolita que tentaría sin dudarlo a los fans de The Divine Comedy. “Escribir los arreglos es difícil, pero no complica las cosas, especialmente desde que se nos unió Martin, el acordeonista. Bueno, a él le gusta mucho el rock progresivo, así que sus canciones son las más complejas mientras que yo me atengo a estructuras mucho más simples. En realidad intentamos escribir música melódica interesante: no es pop de toda la vida, pero tiene melodía”. En esta ocasión, la melodía tiene a veces textos firmados por nombres como Tennyson o Poe. Es más, el autor de “El pozo y el péndulo” figura en los créditos de “Evening Star”, una de las mejores canciones del disco. “Siempre lo digo: la parte más difícil de escribir una canción es hacer la letra. No creo que haya más de veinte grandes letristas ahora mismo en todo el mundo, mientras que hay muchos buenos compositores. Por eso la forma más fácil de encontrar grandes letras es buscar poetas que tengan un fuerte sentido del ritmo al escribir, porque puedes aprender muchas cosas de ellos. Cuando Martin entró en el grupo, no había escrito una letra en su vida, así que le pasé unos cuantos poemas y trabajó a partir de ahí”.En el rol de letrista figura también un nombre mucho menos conocido, pero igual de valioso. Dickon Edwards, el cantante de los infravaloradísimos Fosca (“van a sacar disco dentro de muy poco, con una formación nueva. Dickon ha estado mucho tiempo apartado de la música: es un personaje un poco antisocial”) y eso es una excusa perfecta para hablar de otro ilustre conocido de Mr. Bid: Alex Kapranos, nada menos. Resulta que nuestro hombre produjo el disco de The Karelia, la fantástica banda pre–Franz Ferdinand del triunfador de Glasgow. ¿Siguen manteniendo el contacto? “No, está muy ocupado. Estuvimos a punto de vernos la última vez que fuimos a tocar a Alemania, pero no hubo ocasión. En realidad creo que The Karelia era un grupo mucho mejor que el que tiene ahora, sólo que tuvieron la desgracia de fichar por Roadrunner, un sello de heavy holandés que no les hizo ni caso porque no sabían qué hacer con un grupo de pop”.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.