DISFRUTA SU STYLE
EntrevistasLos Rabanes

DISFRUTA SU STYLE

Robert Aniento — 27-09-2000
Fotografía — Archivo

UNA PEQUEÑA CAMIONETA, CUATRO LITERAS, UN MAPA DE CARRETERAS Y MOCHILAS CARGADAS DE POCA ROPA Y MUCHAS EXPECTATIVAS. ÉSTE FUE EL HUMILDE EQUIPAJE QUE TRAJERON LOS PANAMEÑOS RABANES CUANDO HACE UN AÑO SE LIARON LA MANTA A LA CABEZA Y DECIDIERON PROMOCIONARSE A LA VIEJA USANZA EN NUESTRO PAÍS, A BASE DE CONCIERTOS EN GARITOS CUTRES EN CUALQUIER LUGAR DEL PAÍS DÓNDE HUBIERA POSIBILIDAD. ¿EL RESULTADO? ¿TÚ LES CONOCES?

“El año pasado en España fue toda una experiencia suicida para nosotros. Tocar delante de catorce personas; tener que componer nuevas canciones al no tener instrumentos para tocar las nuestras; nuestro mánager y a la vez chófer, perdiéndose por las carreteras día tras día; estar muchas veces tentados de regresar a casa... Todo era de película de miedo. Pero la gente que conocimos y la posibilidad al final de tocar en festivales como el de Vitoria o el Festimad nos lo compensa todo”. La historia de la banda se remonta a mediados de la pasada década, cuando en los conciertos de promoción de su primer disco, “¿Por Qué Te Fuiste Benito?” (Kiwi Records, 94) llaman la atención por una actitud punk y descarriada, poco habitual en Panamá. En 1995, en un concierto teloneando a Maná, nuestros protagonistas deciden romper sus instrumentos y destrozar el escenario ante siete mil asustadas jovencitas. “Fue culpa del promotor. Estábamos preparándonos y dos horas antes de empezar el show nos dice que tenemos que hacer playback. Nos llenamos de rabia y al subir al escenario rompimos todo lo que vimos a nuestro alrededor. A Maná no los he vuelto a ver pero creo que no se lo tomaron muy bien”. Como suele pasar, el hecho les da el espaldarazo necesitado y su fama empieza a ser notoria en todo el país. Dos años después, Los Rabanes editan su segundo disco, “All Star Volumen 2” (Kiwi Records, 97), con el que se consolidan como primera banda de rock de Panamá. Dedican los dos años siguientes a emprender giras por Latinoamérica que les proporcionan una cierta fama en todo el continente. Desde hace un año, aprovechando el filón que han encontrado otras bandas iberoamericanas en España con la moda del rock latino, intentan el abordaje a nuestro país de la forma que hemos descrito al principio. “Este año lo haremos de una forma más ordenada. Vendremos en septiembre u octubre, cuando la gente ya se conozca las canciones y tendremos una lista de garitos y locales dónde tocar. Pese a lo emocionante de la experiencia del año pasado no tenemos ganas de repetirla”. Su música se ha ido alejando del post-punk de principios de su carrera para acercarse a ritmos latinos propios de gente como Rubén Blades y compañía, recuperando el lenguaje del spanglish en la mayoría de sus textos y añadiendo multitud de instrumentos y colorido en su sonido, aunque sin perder el papel de las guitarras y una cierta agresividad. “Claro, nosotros venimos del punk. La agresividad está ahí, aunque en este disco hemos querido mantener estos ritmos de una manera más canalizada, con compases más salseados, introduciendo el merengue-house, el pop con calypso, rapeados. Además, grabamos en el estudio de Emilio Estefan, en Miami, y por presupuesto teníamos que ir en horas de madrugada. Así que lo que hacíamos era emborracharnos de cerveza y tequila e ir a tocar con una calentura y una locura que ni te cuento. Veréis que el resultado evidencia nuestro estado”. Presentados quedan.

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