Departimos con la banda al completo a propósito de, entre otras cosas, su propuesta rabiosa y urgente, quizá producto de una única visita al estudio que duró treinta y seis horas. “Bueno, eso fue la grabación en sí. Pero nos tomamos un descanso para dormir, así que fue más como dos días”, matiza Leo, el bajista. Para intentar capturar su sonido de directo, The Catheters ni siquiera utilizaron todo el presupuesto de grabación, de modo que, si alguna discográfica ofrece más fondos, Derek (guitarra) lo tiene claro: “Nos quedaríamos con el dinero y exageraríamos los gastos”.
| “A decir verdad, la mayoría de periodistas no tienen ni guarra idea de nada” |
El grupo desvela algún que otro secretito (“No grabamos tan borrachos como en vivo”, según el batería Davey), si bien lo que subyace es la “espontaneidad”. Incluso para el álbum, han preferido anteponer ésta a la precisión, pues la primera aporta “carácter”. Jóvenes –veintiún años de edad media– aunque no pipiolos –cuentan con otro trabajo completo y varios singles en sellos como en Empty o Kapow–, no se casan con nadie en el terreno de las influencias. Leo: “Molaría que la gente no nos comparara con nadie”. Con todo, les halaga cualquier equiparación de intención elogiosa. “Por mí podrías compararnos con Aerosmith”, suelta el mismo interlocutor, al que tampoco le incomoda ser incluido “junto con los grupos de Seattle, Mudhoney y demás”. Y bien, ¿abrazáis alguna escena o tocáis para todo el mundo?. Derek: “Bueno, simplemente tocamos para nosotros, y si a otra gente le gusta, muy pero que muy guay”. The Catheters versionean a los sesenteros The Wailers en directo, y lo mismo evocan a The Stooges (“Clock On The Wall”) que a The (International) Noise Conspiracy (“Endless Avenues”), o sea que, como se pueden imaginar, a día de hoy no les falta público potencial. El vocalista Brian sale de su letargo cuando criticamos al propio gremio informativo, tan proclive a hacer ostentación de cultura rockera como a pensar que en el hardcore/punk sólo han existido Sick Of It All y Bad Religion. “A decir verdad, la mayoría de periodistas no tienen ni guarra idea de nada”, refunfuña el cantante. Leo vibra al mencionar a 7 Seconds y a “los combos hardcore de Washington DC: Government Issue, State Of Alert…”. Pero el consenso absoluto llega con Black Flag: “¡Es nuestro grupo favorito!”, coinciden los cuatro. Así son The Catheters, unos chavales que empezaron sin más pretensión que la de pasar un buen rato y hacerse con unas cuantas birras gratis, y para los que vivir entre roadies ya es una realidad. Brian: “Es un poco extraño cuando nos obligan a que les hagamos mamadas. El representante de gira insiste en que al menos uno de nosotros por noche y ni siquiera es amable al respecto”. El guitarra se pasea por la sala en la que van a actuar con un letrero a la espalda que reza “Estoy de gira. Por favor, enseñadme las tetas”, mientras Leo le filma. Ahhhh, la (post)adolescencia...
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.