Hay bandas que crecen poco a poco y otras que, casi sin darse cuenta, cruzan una línea invisible. En el caso de Atomic Lemons, ese punto de inflexión tiene nombre propio, Todo Muere. Su último álbum no solo ha marcado un antes y un después en su trayectoria, también ha servido para afianzar algo más importante: una identidad reconocible. Ellos mismos lo tienen claro: “creemos que es el primer gran paso para llegar de verdad a la gente”, ese momento en el que el público empieza a identificar lo que ya llaman, sin rodeos, su propio “sonido atomic”.
Todo Muere ha sido el primer paso para que la gente identifique nuestro sonido atomic y conecte de verdad con lo que hacemos
Ese sonido no surge de la nada. Es el resultado de años de evolución desde aquellos primeros ensayos adolescentes hasta una concepción mucho más amplia de lo que significa tener una banda. En el camino han dejado atrás la ingenuidad inicial para convertirse en músicos, pero también en profesionales. Todo Muere, dicen, es el culmen de ese proceso, un disco que “nos ha cambiado como banda”.
Lejos de encasillarse, Atomic Lemons rehúyen etiquetas y genealogías forzadas. Ni herederos ni intrusos. Lo suyo pasa por la honestidad creativa: fluir en cada etapa sin responder a un plan prefijado, sin impostar actitud ni estética. Una forma de entender la música que se traslada directamente al escenario, donde su propuesta adquiere una dimensión física, casi visceral. Ahí no hay concesiones: “Da igual si hay mil personas o cinco, lo inexcusable es tocar sin alma”. El objetivo es vaciarse, entregar cada concierto como si fuera el último y generar ese momento en el que el público devuelve la energía, canta y se acerca después a abrazar.
Nunca hemos pensado en autocensurarnos
En esa misma naturalidad se sitúa también su identidad como banda dentro de una generación que ya no entiende el rock desde un único lugar. En su caso, con una dimensión queer explícita que no se plantea como estrategia, sino como algo inherente. “Nunca hemos pensado en autocensurarnos”, explican, conscientes de que su mera presencia ya tiene una carga reivindicativa que asumen “nuestra propia existencia ya es reivindicativa y la asumimos con orgullo”, pero sin necesidad de apropiarse de discursos que no les pertenecen.
Su llegada a la final del Concurso Martian Sound Ciudad de Marchena 2026 se produce, precisamente, en ese momento de madurez y reafirmación. No es casual. Después de haber pasado por distintos certámenes, distinguen claramente entre aquellos que realmente apoyan a las bandas emergentes y los que funcionan como simples escaparates de sí mismos. En el Martian Sound han encontrado afinidad: “sentimos que tiene nuestra misma filosofía a la hora de entender la música y la cultura”.
Afortunadamente la escena jiennense está muy viva gracias, entre otras cosas, a la aparición de nuevas salas y festivales
Mirando atrás, su historia también está atravesada por el contexto de la escena jiennense, marcada por la desaparición de referentes como el Lagarto Rock. Un vacío que obligó a muchas bandas a abrirse camino en condiciones precarias y a pelear por encontrar espacios donde desarrollarse. Sin embargo, hoy perciben una revitalización clara, impulsada por nuevas salas y festivales que están devolviendo pulso a la provincia. "En Jaén siempre ha habido una escena cultural muy rica, que durante algún tiempo ha tenido que mendigar por espacios donde darse a conocer. Afortunadamente la escena jiennense está muy viva gracias, entre otras cosas, a la aparición de nuevas salas y festivales".
Mientras tanto, Atomic Lemons ya miran hacia adelante. Llevan meses trabajando en su próximo disco y han comenzado a testar nuevo material en directo, "el público ya ha podido escuchar alguna pildorilla en exclusiva de canciones que ahora mismo son sólo maquetas". No desvelan demasiado, pero sí dejan entrever que hay algo más crudo, quizá más expuesto, latiendo en esas nuevas canciones. De momento, la respuesta del público ya les confirma que van por el buen camino. Y eso, en su caso, siempre significa ir un poco más allá.
Próximos Conciertos
Viernes 27. Lemon Rock. Granada
Sábado 28. Final Martian Sound 2026. Auditorio Pepe Marchena. Marchena (Sevilla)
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