A medio camino entre lo que se dio en llamar future pop y un sonido más actual se sitúan Trust y su álbum “TRST”, un disco con el que Robert Alfons y Maya Postepsky te recuerdan los momentos más turbios de tu juventud, los más salvajes y los más bizarros en un paseo por los cuartos oscuros de la mente.
Efectivamente, amiguito, si escuchando el debut de Trust te vienen a la cabeza un montón de marranadas, tranquilo, ni estás enfermo ni necesitas urgentemente un alivio: es absolutamente normal. El noventa y cinco por ciento de los encuestados declararon tener pensamientos impuros tras escuchar el álbum de estos canadienses, pese a que sus autores no quieran extenderse mucho al respecto. “No me gusta ser muy literal sobre cómo se construyen las canciones y todo eso porque creo que la música ya se explica por sí sola”, responde, huidizo, Robert. ¡Pero si hasta tenéis un tema titulado “Gloryhole”, no me fastidies! “Bueno, no es tan simple como que el sexo sea una inspiración para mí. La naturaleza reprimida del hombre es un tema más inspirador que el sexo, así, en general”. Darkwave, EBM, pop ochentas y leather son los denominadores comunes de once temas absolutamente liberados de cualquier corsé mental. Tan liberado de correas y etiquetas se halla Robert que tiene al universo de los plumillas vuelto del revés intentando encontrar un nombre o una referencia clara para lo que hace Trust. Posiblemente por su estética, todos apuntan a lo gótico, pero Robert no cree que vayan por ahí los tiros. “Yo no creo que haya hecho un disco gótico, al menos no conscientemente. Supongo que nos comparan por el look o algo así, pero no creo que nuestra música sea goth, de hecho creo que está muy lejos de ser goth. Ni tampoco new wave, que se ha dicho mucho por ahí. Ahora bien, todo el mundo tiene derecho a opinar y a comparar, claro”. Lo que sí reconoce Robert es la tremenda influencia del legendario Gary Numan, de los Dead Or Alive seminales y de estandartes del EBM nórdico como Covenant o Apoptygma Berzerk. “Todos ellos tienen su influencia y su importancia”. “Con todo”, siguiendo la tónica de nuestra entrevista, que es la de ser amable y bonico en las formas pero no dar una respuesta concisa por nada del mundo, “hacer música no va de recitar referencias porque si así fuera nada de lo hiciera me parecería tan bueno como lo que escucho. Además de que si uno se fija mucho en alguien en concreto corre el riesgo de acabarlo copiándolo, y eso no tiene ninguna gracia”. Sea como sea, parece que últimamente Canadá no para de darnos alegrías a los fans de la electrónica más digerible, capitaneada por gente como Grimes o Trust. Aunque, de nuevo, Robert no cree “que pueda hablarse de una escena electrónica canadiense como tal, sino que simplemente están surgiendo muchas bandas por todo el país que toman la electrónica como base o como vehículo conductor para su música. Realmente, tanto Grimes como el resto de grupos que están saliendo son muy interesantes”. Tras un buen rato de entrevista, me paro a analizar que, si bien he formulado mis preguntas en plural, todas las respuestas de Robert están siendo en singular, así que decido consultarle al respecto. “A ver, Maya y yo empezamos a pasarnos música y demos hará cosa de dos años. Nos pusimos a hacer cosas y en seguida nos dimos cuenta de que trabajábamos muy bien juntos, sorprendentemente bien. Era la primera persona con quien tenía tantísima conexión, musicalmente hablando. Pero ella hace sus cosas y yo las mías. De hecho, Maya no vendrá conmigo de gira, sino que yo iré por mi lado y ella por el suyo, con su otra banda Austra”. Donde sí actuarán juntos será en el Sónar: cada uno irá con su propia banda (ella con sus dos compañeras de Austra y él con la banda de directo de Trust) y allí se juntarán y Maya se sentará en la batería en el que será sin duda un concierto único en su gira.
Thought it wodunl't to give it a shot. I was right.