CUANDO LA ELECTRÓNICA SE HACE POP
EntrevistasPhila

CUANDO LA ELECTRÓNICA SE HACE POP

Jordi C. Corchs — 18-09-2000
Fotografía — Archivo

TRAS CASI UNA HORA DE ESPERA FRENTE AL ESCENARIO DEL AUDITORIO DEL C.C.C.B., EDU (BATERÍA) ACUDE POR FIN A LA CITA. TODO ESTÁ LISTO ALLÍ, EN PLENO CORAZÓN DE BARCELONA, PARA QUE PHILA PUEDAN, AL DÍA SIGUIENTE, PRESENTAR SU PRIMER TRABAJO CON UNA DE SUS ACTUACIONES, EN LAS QUE MÚSICA E IMAGEN ANDAN COGIDAS DEL BRAZO.

Disculpándose, ruega que esperemos la llegada de Albert, quien, además de ejercer como compositor y vocalista, parece ostentar el liderazgo espiritual de la formación catalana. Lo cierto es que uno no consentiría tal demora si antes no se hubiese visto seducido por las doce bellezas enlatadas que se recogen en “V.1.0” (Zanfonía, 00), un trabajo que, sin juzgar el nivel de ventas que pueda alcanzar, debería considerarse ya como uno de los lanzamientos del año en lo que a pop nacional se refiere. Aprovechándose de la polémica generada en el negocio y del lanzamiento también virtual de sus temas a través del sello Unlabel, Edu arranca con algunas opiniones sobre el tema: “¿Internet y música? Puede que a los grandes les joda, pero, para nosotros, que por el momento no somos nadie, la distribución por Internet se convierte en un gran amigo. Supongo que se asemeja al pánico de nuestros padres a los ordenadores. Tan sólo mira el dominio que tienen los niños y piensa que para las nuevas generaciones de músicos acabará siendo también un medio habitual. Incluso si con el tiempo alcanzáramos unas buenas ventas, para nosotros seguiría siendo ese gran amigo con en el que supuestamente habremos crecido”. Minutos más tarde nos encontramos con el resto de la tripulación, muchos de los que coincidieron antes de Phila en otras formaciones como Seconds, Lola, Dadashiva o Egg. “Llevamos muchos años siendo amigos; ya sabes, jugamos a videojuegos de pequeños y a otras cosas cuando éramos un poco mayores” apunta Raúl (bajo). Teniendo en cuenta que su música resulta de difícil catalogación a causa de sus dejes funk, hip hop, latinos o dance, sorprende que ellos mismos añadan obstáculos para que podamos encuadrarles de forma rotunda. “¿Cómo calificarnos?, ¿Calificar el qué? Nosotros no hacemos solamente música. Detrás nuestro hay todo un equipo que trabaja otros aspectos de Phila como la programación, las proyecciones o el diseño” -explica Albert y sigue- “¿Electrónica-pop? Bueno, son muchos los que coinciden en eso. Pop, popular, me gusta esa palabra, popular como el partido”. Y es que Phila no atienden a comparaciones con otros artistas, de ahí que metamorfoseados en “una especie de esponja selectiva” se dejen empapar de múltiples y muy diversas influencias. Del proceso de elaboración parecen estar más que satisfechos, tanto como lo están de su compañía discográfica, que no puso limite de horas a la grabación del disco, y del productor Peter Eichenberg, al que generosamente atribuyen la mitad del disco. No será para menos, puesto que suenan como pocos en la península. Temas como “Slow Motion”, “Multicolor Dawn” o “Deeply Alone”, su primer sencillo, apuntan a algo grande, sólo que, sabiendo cómo funcionan las cosas en este país, mejor nos lo tomamos con calma. Tiempo al tiempo y Dios dirá.

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