“El sonido desaparece, pero la memoria siempre permanece”
EntrevistasCosmic Birds

“El sonido desaparece, pero la memoria siempre permanece”

Martín P. Corral — 11-02-2026
Fotografía — Archivo

En el cielo del indie español se escucha una nueva armonía. Tras quince años de trayectoria y nueve desde su anterior largo “Melt in Trees” (Astral Travel, 16), los pucelanos Cosmic Birds nos acercan una última vez al sueño final con “Flying Tales And Nightmares” (Auto, 25).

Con este vuelo, los pájaros cósmicos nos regalan nueve temas de chamber-pop coral. Fuertemente emocional y con un sobredimensionado protagonismo del piano. “El disco se siente más bien onírico, con la gravedad emocional añadida del final de ciclo, pero eso no lo sabíamos cuando empezamos a componerlo. Siempre nos hemos movido entre lo onírico y lo melancólico y diría que este disco es ⅔ onírico y ⅓ melancólico. No es triste, más bien es consciente del silencio. Es más sueño lúcido que recuerdo, más aceptación que pérdida”. Para crear esa sensación musical que desdibuja las barreras de lo que es real y lo que no, su mayor arma reside en su forma de armonizar. “Cuando David y Robin formaron el grupo allá por 2010, la idea era cantar a dúo, al estilo First Aid Kit, armonizando con terceras. Al incorporarse Guille, César y Fer, además de terceras, quintas y octavas, trabajamos mucho con las cadencias melancólicas que aportan cuartas y novenas. Todo hasta llegar aquí, con muy pocos pasajes sin armonizar y hasta siete voces diferentes”.

Su música emociona, y mucho. Pero para conseguirlo han tenido que emocionarse ellos primero. “Las melodías de Sufjan Stevens y las armonías de Fleet Foxes serían las respuestas más obvias, pero hay infinidad de compositores que nos emocionan. Estilísticamente, Cosmic Birds ha mantenido su esencia durante estos años, pero nuestras influencias han ido cambiando, siendo más evidente en nuestros proyectos individuales (haZy ben, Oihan) en los que en cada trabajo se aprecia esa búsqueda de la emoción a través de elementos más sintéticos”. En su carta de despedida, “El Último Vuelo de Cosmic Birds”, dejan media docena de ecuaciones... y resuelven algunas de ellas. “Aparece la fórmula de la velocidad de escape: es la mínima velocidad necesaria para abandonar un planeta o cuerpo celeste para no regresar a la órbita previa. La ecuación de las ondas sonoras aparece para recordar que el sonido necesita un medio para propagarse y en el espacio nada suena. Y la ecuación de la luz como onda, ya que el sonido desaparece, pero la memoria siempre permanece”.

"La ecuación de las ondas sonoras aparece para recordar que el sonido necesita un medio para propagarse"

Ante un grupo que ha sido clave para la configuración de la música alternativa en Castilla y León en las últimas dos décadas, y dentro de una escena contemporánea en donde las canciones se crean como exámenes y las son salas cada vez más un bien escaso y preciado, se me hace inevitable la pregunta: ¿El indie ha muerto?. “El indie como sonoridad en la industria musical española, desde luego está más que enterrado. Pero si nos referimos a la autogestión como vía consciente de trabajo, diría que está más en boga que nunca. Se puede ahogar a la cultura, pero ésta siempre escapará entre las grietas y buscará su camino. Hemos transitado ese camino estos quince años formando parte de muchos proyectos como Corzo, Arizona Baby o The Jackets. O siendo parte de la banda de Ángel Stanich, Kiko Sumillera o José Carreño. Y lo seguiremos haciendo en los proyectos que permanecen”.

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