Si hace unos años, el dúo Jazzy Jeff & The Fresh Prince nos obsequiaron con una tríada de hits inapelables, una discografía dudosa y una serie de televisión entrañable, a día de hoy, Will Smith aprende a ser mejor actor que MC (a “Ali” me remito) y Jazzy Jeff destapa años de lucha silenciada con un disco que desdeña el hit facilón y la permeabilidad mainstream. “The Magnificent” es, en ese sentido, la mejor declaración de intenciones que podía brindarnos el Dj y productor, pues en su interior se halla un amplio, honesto y fiel muestrario de las ideas y aproximaciones sonoras que patrocina Jeff desde mediados de los noventa lejos de su parcela con Smith. “Bueno, he tenido la oportunidad de hacer un disco a mi gusto, sin preocupaciones de ningún tipo. No he tenido que rendir cuentas a nadie ni depender de ideas de otros, sino que simplemente he trabajado con gente con la que me apetecía colaborar. Algo más cómodo de lo habitual, la verdad”.
| “No se trataba de volver a ganarme el respeto o la admiración del underground, porque nunca lo he perdido” |
Lejos de los hedonistas beats de antaño y de la hondura soul con la que Jeff y su equipo A Touch Of Jazz matizaron el espléndido debut de Jill Scott, este álbum le busca las cosquillas a un sonido más compacto, capaz de impactar por igual a headz que a público menos específico. De ello se encarga un listado de invitados que evidencia un hecho clave: a Jazzy se le sigue respetando. “No hice una lista especial de forma previa a la grabación del disco. Quiero decir que tenía algunas ideas más o menos básicas sobre algunos posibles Mc´s, pero la verdad es que gran parte de las colaboraciones fueron surgiendo con el tiempo, de una forma bastante espontánea y casi improvisada. También es cierto que quería mantener un equilibrio entre Mc´s y vocalistas, porque tampoco tenía la intención de convertir el disco en una obra exclusiva o especialmente específica”. Así, pesos pesados, mitos del underground como Freddie Foxxx, J-Live o The Last Emperor comparten escenario vital con voces sedosas: la propia Jill Scott, Shawn Stockman (de Boyz II Men), Eric Roberson o Raheim. Se trata de un listado epatante que ayuda a realzar el valor de un disco magnífico. Jeff también ofrece una lección sobre cómo edulcorar sus beats sin caer en el pastiche de radiofórmula. “No se trataba de volver a ganarme el respeto o la admiración del underground, porque creo que nunca lo he perdido, ya sea por mi faceta como Dj o por mis producciones tanto para Will como para Jill Scott. Sólo he buscado hacer un disco que me dejara plenamente satisfecho creativamente, ya sabes. Nunca he tenido en mente cómo podría reaccionar el underground, de hecho nunca me planteo las reacciones del público antes de empezar a grabar un álbum. Y en esta ocasión me he sentido menos presionado que nunca”. Culpa de esa sensación de libertad cabe atribuirla a BBE, el esplendoroso sello que da cobertura a este proyecto. Una escudería que, sin ánimo de lucro, lleva un par de años enfrascada en una tarea de revisión de los grandes productores del hip hop. ¿Swizz Beats?¿The Neptunes?¿Timbaland?¿Rockwilder? De ninguna manera. Hablamos de Pete Rock, Marley Marl, Jay Dee o, claro está, Jazzy Jeff. Libertad absoluta y la ausencia de presiones comerciales llevan la batuta de este proyecto ideado por BBE en el que la palabra sampler cobra su merecido protagonismo. “Me parece muy atractiva su idea. Quiero decir que Marley o Pete Rock son leyendas vivas del hip hop, y a veces te da la impresión que las nuevas generaciones apenas les conocen, sobre todo porque sus canciones no se emiten por la radio ni salen en la MTV. Es por ello que cuando BBE me propuso tomar parte en su proyecto no lo dudé un segundo, ya sabes. Me entusiasmaba la idea de compartir sello con todos estos tipos”. Desde entonces, el compañero de Will Smith invirtió tiempo y amistades en un “The Magnificent” que, sin hallarse entre lo mejor del género este año (de momento, ganan J-Live, People Under The Stairs, El-P y Non-Phixion), obtiene resultados meritorios. Esencia de siempre plasmada en un tratado musculoso y suntuoso de hip hop y soul con alma que despeja dudas o prejuicios propios de público advenedizo. Y con todo ello, nuestro protagonista mantiene intacta su relación con Will Smith. Tanto personal como incluso laboral. “Mi relación musical con él es distinta de mi carrera en solitario. Creo que eso es algo que sabe todo el mundo, y es evidente que ambas son complementarias. Y, además, que me sigan relacionando con él me satisface, sobre todo porque seguimos siendo buenos amigos”. Respeto. Siempre.
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