Ciudadano freaky
Entrevistas

Ciudadano freaky

Redacción — 15-01-2003
Fotografía — Archivo

¿Apatía? ¿Desidia? ¿Pereza? ¿Lentitud? Quizá este último adjetivo sirva para definir a este anti-guitar héroe. Lentitud para componer y editar discos, lentitud para hablar, lentitud incluso para moverse, aunque no con su guitarra. Así, con esa velocidad, año sí y año no, escondido tras su legendarios Dinosaur Jr. o presidiendo a los inexistentes The Fog, este padrino del indie-noise-pop intenta volver a sorprendernos con “Free So Free” (City Slang/Virgin, 02).

“Free So Free” es el tercer disco que aparece bajo su nombre y en el demuestra que aunque los años no pasan en balde para nadie, su particular forma de unir ruido y melodía sigue funcionando y que hasta la desgana al cantar puede ser agradable. El disco se abre con “Freedom”, un tema de riff simple, pero adictivo, con su clásica voz entonando el repetitivo estribillo y con un ritmo que se va acelerando poco a poco hasta su conclusión. Sencillo pero excelente, como siempre. El resto nos devuelven al Mascis más pulido y limpio musicalmente, pero no por ello exento de fuerza, capaz de seguir manteniendo la senda trazada por su anterior “More Light” (City Slang/Virgin, 00), incluso mejorándolo. Para defender su nuevo trabajo se anunció una pequeña gira por tres ciudades, ¡en acústico!, formato con el que últimamente parece disfrutar y sentirse a gusto, aunque las últimas noticias que nos habían llegado decían que había estado destrozando tímpanos como acompañante de una versión remozada de The Stooges que incluía a los dos hermanos fundadores Ron y Scott Asheton y a un viejo amigo de Mascis, Mike Watt (Minutemen), en unos conciertos especiales.

“Sólo un verdadero freaky no sabe que él mismo es un freaky”

Sea como fuere, no nos queríamos perder la ocasión de poder charlar con él y, a pesar de que todo el mundo nos ponía en aviso: “este hombre no habla, ama los monosílabos, solo contesta tópicos, en Madrid acabó la prueba de sonido y aunque tenía dos entrevistas se largó sin esperar”, nos aventuramos. Cumpliendo el mandato del do it yourself, Mascis llega con su guitarra bajo el brazo, su pelo gris, enmarañado y largo hasta el pecho, unas enormes gafas de concha y sin ningún acompañante. En diez minutos tiene lista la prueba de sonido y tarda solo cinco en despachar la entrevista anterior. Llega nuestro turno. Está sentado cambiando las cuerdas de su guitarra, nos saluda con un inaudible ¡Hi! y sigue con sus cuerdas. La información sobre su último disco habla de las influencias de la practica de un deporte de riesgo, la “caída libre”, en sus composiciones. Él, además, es amante de practicar actividades como el skateboarding o el golf, así que indagamos en si eso le influye a nivel musical. Tras unos segundos, Mascis levanta su cabeza y poniendo cara de sorpresa, suelta “no tengo ni idea” y sonríe irónicamente. ¿Pero “Free So Free” no está influido por tus saltos al vacío?, le espeto. “Esa es otra mentira más”. OK, buen comienzo, pero seguimos insistiendo y le preguntamos de dónde surgieron las ideas para su nuevo disco. Respira hondo y por fin se suelta. “El once de septiembre, casualmente estaba en Nueva York y viví en primera persona ese triste día. Por un lado el disco está basado principalmente en esa experiencia y, por otro, en como el gobierno lo está utilizando como excusa para restringir aún más las libertades de la gente. A Bush lo único que le importa es el petróleo y el dinero. Se trata de un hijo que está acabando el negocio que hizo el padre y no se atreve a explicarlo claramente a la gente. Todo el mundo lo sabe pero nadie lo dice”. Después de soltar esa declaración de principios, vuelve a bajar la cabeza y a dedicarse a su guitarra. Da la impresión de que Mascis se siente sorprendido por el interés que suscita su música, con lo que su expresión parece preguntarnos si de verdad nos interesa lo que piensa. Sin embargo, creo que siempre intenta responder con algo consecuente e interesante, esforzándose por comunicar lo que piensa, aunque sus respuestas no sean inmediatas. Tampoco es de los que rechazan la mirada como ocurre con otros. Vale, hablaremos de temas que puedan interesarle más, como esos conciertos formando parte de The Stooges Project tocando “música folk de su generación” como él mismo la ha definido. “Nos ha ido muy bien y me lo he pasado genial con ellos. La semana que viene tenemos cuatro fechas más. Ron Asheton es un ídolo para mí y tocar con él es todo un placer, además no tengo que cantar y eso me quita mucha presión. Lo cierto es que no me gusta mucho cantar, sabes. En mis canciones la música siempre nace primero y le pongo letra solo si veo que entra, si no es así, no lo hago”. Parece claro que Mascis se involucra únicamente en lo que le apetece, por eso sorprende que en su currículo hay bandas sonoras y trabajos varios como productor. “Me lo paso bien haciendo bandas sonoras y me resulta más fácil trabajar. Me explican para qué personaje o escena quieren la música y así ya tengo algo desde donde partir sin tener que escribir una canción de la nada. Producir mis discos no me supone ningún problema, pero producir a otras bandas es algo que no me gusta demasiado, por eso hace tiempo que no lo hago. No sé, ahora que tengo mi propio estudio quizás vuelva a hacerlo”. Bueno, han pasado nuestros cinco minutos, quince en realidad, pero no me reprimo a la hora de preguntarle por su aspecto y su pelo desaliñado. “Antes, la gente siempre me hablaba de ello, pero ahora ya no me preguntan nada sobre el tema. Lo que sí me cuesta es peinarlo, porque siempre se me hacen nudos”. Como decía el gran Frank Zappa, un música al que Mascis ha escuchado mucho: “sólo un verdadero freaky no sabe que él mismo es un freaky”.

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