Cinco minutos antes del milagro
EntrevistasHer Space Holiday

Cinco minutos antes del milagro

Eduardo Ponte — 29-09-2004
Fotografía — Archivo

Las máquinas jóvenes de Marc Bianchi: los humanos como piezas de tecnología primitiva; imperfectas, y repletas de fallos y bugs. “The Young Machines” (Mush-Wichita, 2003) rebusca en los propios errores intentando que todo resulte un poco menos solemne. La cuestión es que a veces nos equivocamos, sí... pero ¿hay que pasarse la vida llorando por ello?

En realidad, y para alguien cuya música ha estado siempre ligada a los sentimientos, la respuesta a esta pregunta no está tan clara. Son muchas las canciones que Marc ha dedicado a Keely Chanteloup, durante nueve años su novia y también componente de Her Space Holiday, y en el último año su vida ha dado un importante vuelco. Keely y él ya no están juntos, ni como pareja ni como camaradas musicales, ha perdido a su abuela, se ha mudado de San Francisco a Austin, tiene una nueva novia y hasta su sello discográfico ha cambiado. De todo eso va “The Young Machines”. De rupturas, de infidelidades, de remordimientos, de funerales, de amores perdidos, y de... CAMBIOS. En el fondo, a Bianchi se le nota más esperanzado que preocupado, porque grabar para Mush -sede de, entre otros, Daedelus, Omid, Aesop Rock, The Weather, Anticon, Listener y los ahora desaparecidos cLOUDDEAD- supone para él un sueño cumplido, y afirma sentirse especialmente motivado y libre de cara a nuevas grabaciones que ya prepara. “La mayoría de la gente ha tomado el sarcasmo de este álbum por el lado equivocado. Se supone que estas canciones se ríen de mí mismo por tomarme las emociones tan en serio. Tal vez en el próximo álbum las cosas estén más claras. En las nuevas canciones que estoy escribiendo me estoy centrando tanto en las alegrías como en las penas de la vida”.

"La mayoría de la gente ha tomado el sarcasmo de este álbum por el lado equivocado"

Bianchi parece haber salido fortalecido de la crisis de los treinta (ésa es su edad ahora) y de la ruptura con Keely -conviene no olvidar que la chica era el eje central de los tres álbumes anteriores de Her Space Holiday-. No fue por lo visto una ruptura traumática y ambos siguen siendo buenos amigos que viven en la misma calle. Sus vidas están bien, ahora, y aunque difícilmente podría decirse que “The Young Machines” sea un disco optimista -el añito no ha sido como para tirar cohetes-, lo cierto es que es un álbum, dadas las circunstancias, menos duro de lo esperado, y, en lo musical, realmente hermoso. Tras tres discos, las cuerdas que humanizan la electrónica y la electrónica que moderniza a las cuerdas han alcanzado el punto de equilibrio perfecto en la música de Her Space Holiday. “¡Ésa es una buena manera de decirlo! Supongo que es así, aunque a veces me sorprendo de lo moderna que puede sonar la música clásica, especialmente Stravinsky, independientemente de lo vieja que la composición sea. Me gusta el enfoque musical que usaban Phil Spector y Brian Wilson. Simplemente acabé creando mi propio muro de sonido con bleeps y sintetizadores en lugar de vientos reales y baterías”. La otra faceta de Her Space Holiday, la de remixer, se encuentra parada, pero en un punto de relanzamiento, contagiada por el actual entusiasmo de Bianchi. “Me encantaría empezar a remezclar de nuevo. Si pudiese trabajar para alguien en concreto me gustaría hacerlo para Bjork, Aesop Rock, cLOUDDEAD, R Kelly, Hymie´s Basement, OutKast o The Walkmen”. Peor parado ha salido el sello Audio Information Phenomena, que Bianchi dirigía. La edición de discos se encuentra interrumpida por el momento y la causa es doble. Por un lado el tiempo que Her Space Holiday roba a Bianchi, y por el otro el gasto económico que supone mantener un sello como AIP. Marc -quien, por cierto, cuenta con raíces hispano-italianas en su familia adoptiva- está completamente centrado en Her Space Holiday y siente que se encuentra al principio de algo nuevo. Él lo llama el “segundo capítulo de la historia de Her Space Holiday”. Algo en sus palabras parece indicar que su recién encontrado sentido del optimismo, que de momento se intuye sólo vagamente, debería mostrarse con mayor claridad en el futuro. Ése es el camino. Una sonrisa de vez en cuando y la saludable capacidad de reírse de uno mismo. De momento ya es un signo importante que Bianchi sepa afrontar con humor la comparación entre Her Space Holiday y Brave Captain, su alter-ego del otro lado del Atlántico. “En realidad tiene sentido que hayamos acabado en el mismo sello, Wichita, aun proviniendo de backgrounds tan diferentes (el de Bianchi, hardcore de la escuela Dischord, el de Martin Carr, shoegaze y los Beach Boys). Ambos somos solitarios hombres destrozados tratando de labrarnos una minúscula vida en este mundo”. Breve silencio. Y luego una cordial carcajada. Por fin Marc Bianchi ríe.

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