Para llevarnos por los ritmos tiernos (aunque provocadores y retorcidos) necesarios en la producción de balbuceos naïves, la artista recurre en su instrumentación a los elementos favoritos de los bebés. “Aquí hay una gran investigación de juguetes. Hay algunas cuentas de Instagram que son personas que compran juguetes y luego electrónicamente modifican los sonidos. A mí el juguete me gustaba tal y como era pero con un sonido tan modificado y electrónico me parecían increíbles. Entonces empecé a usar como instrumentos sonajeros, el piano delfín y el piano nube que muchas veces cuando hago versiones me ofrece bases”.
“Empecé a usar como instrumentos sonajeros, el piano delfín y el piano nube”
El universo infantil de la cantante no se queda en lo sonoro, haciendo del escenario su chiquipark particular. “Por fin tengo mi espacio vital donde puedo quejarme, donde puedo refunfuñar. Yo gesticulo mucho y quería permitirme con este EP hacer un parque de bolas. Que me viesen y me viesen jugar ahí. El escenario es como mi pequeña cuna donde la gente me mira por la cámara por lo que me permito y obligo a soltar todo lo que me apetece y cada vez es una cosa. Una vez te hago el perro, otra el delfín, otra te hago el caballo. Depende de qué peluche me haya llevado”
Si hay un tema del EP que se aleja de la voz y guitarra de la artista vestida por juguetes este es la cumbia “Anillo de Compromiso”. “Siempre he jugado con los géneros latinos y escuchado mucha música mexicana. De hecho en el disco anterior hice un bolero glam con Daniel, "Me Estás Matando". También le estuve haciendo de telonera a Mon Laferte que es medio mexicana. Lo de la cumbia es porque este año toqué en el South By Southwest en Texas y me hice muy amiga de otro grupo mexicano que hacen una cumbia espectacular, los Sultanes del Yonke. Estaba haciendo la canción con ruvenruven y me estaba quedando demasiado oscura, un poco aburrida. Se tenía que bailar y de repente salió una cumbia”.
Al igual que las Bistecs utilizaron el término “electro-disgunting” para aglutinar un repertorio tan ecléctico como dispar, Chlöe’s Chlue ha decidido hacer lo mismo con su imaginario bajo la etiqueta de “agropop”. “Es el terreno desde donde me construyo. Desde pequeña de forma inconsciente me hipnotizan las cosas más campechanas, orgánicas y ordinarias. Estoy súper orgullosa de cantarle a un tomate, a un uniforme o al amor que siento por el examor de mi vida. Y no es el vocabulario, si no la idea. Lo que hago ahora es cero ornamentado, necesito que todo sea lo más puro”.

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