Chicos corrientes
EntrevistasTuesday Afternoon

Chicos corrientes

Redacción — 05-03-2004
Fotografía — Archivo

Tuesday Afternoon están que no caben en su piel. Tras invertir esfuerzos e ilusión, probando tener una confianza total en sus posibilidades, empiezan a recoger los frutos de su siembra con un segundo largo -“The End Of Western Civilization”(Weight Recordings/Discmedi, 04)- que está provocando reacciones positivas a todos los niveles. El próximo jueves 11 de marzo estarán presentándolo en la sala bikini.

Su ambicioso proyecto, que pretende incluso traspasar fronteras, se sustenta además sobre su propio sello discográfico. Lo tienen todo, por tanto, atado y bien atado; como por ejemplo, un tour por la geografía nacional. Refiriéndonos al aspecto musical de su propuesta, cabe decir que han dado un evidente paso adelante en su objetivo de ser originales y sonar a ellos mismos. Con todo, las influencias están ahí, y para hablar de ellas y de mucho más estuvimos con Borja (guitarra y voz) y Martí (guitarra).

"Me identifico más con Pixies, Pavement o REM que con otros más directamente americanos"

“Trabajamos para buscar un sonido propio. Una de las cosas más positivas que nos han dicho sobre este disco es que sonamos a nosotros mismos. Porque el próximo puede ser muy diferente y, entonces, las mismas referencias pueden no ser válidas... de hecho, Ryan Adams, que junto con Wilco podría ser una de nuestras influencias más evidentes a simple vista, acaba de editar un disco que no tiene nada que ver con lo que nosotros hacemos. Incluso Jayhawks, que es otro grupo con el que también se nos relaciona, tratan las voces y otros aspectos de una forma muy distinta a la nuestra... Igual, aunque no lo parezca, yo (Borja) me identifico más con Pixies, Pavement o REM que con otros más directamente americanos”. En cualquier caso, el disco ya está en las tiendas y la satisfacción de sus artífices llega tanto por su propia valoración del mismo, como por las opiniones que se están vertiendo al respecto desde el exterior. “La reacción a los primeros cuatro bolos de presentación ha sido brutal. La gente nos dice que les gusta mucho más este disco y este directo. Es algo pronto todavía, pero tenemos muy buen feeling con lo que está pasando. El primer disco lo hicimos muy al principio de la carrera del grupo y también tenía sus detalles, pero a otro nivel. En el segundo queríamos que se viera que éramos cuatro tocando, que cada instrumento se entendiese mucho con todos sus matices. Como es un crack, le dijimos a Roger Rodés de Gallygows que esta vez nos produjera sólo él, en lugar de hacerlo a medias con nosotros como en el anterior. Y la verdad es que nos entendió de puta madre, porque el disco es exactamente como queríamos”.

" No podemos depender de alguien de una compañía que no te haga ni puto caso"

Es curioso que esta colección de canciones -a pesar de incluir temas tan distintos entre sí como la más bien popera “Cuba” o la mucho más cercana al folk festivo “The End of Western Civilization”- transmiten la sensación de tener un nexo de unión, como si siguieran un hilo conductor. “Sí, es como si hubiera un principio y un final. Incluso hay cierta conexión entre la letra de la primera canción y la última. Lo que buscábamos es que el disco no decayera nunca, que no hubiera nada que no fuera necesario. Por eso también es un disco más corto que el anterior, en el que había una sucesión de temas, mientras que éste es como si entrara con vaselina. El single es ´Thirty´, que ya está sonando mucho en la radio y del que hemos grabado un vídeo. Es uno de los temas más poperos, en la línea REM... Nos parece representativo y no es una balada ni el tema más distinto... Pero nos gustan todos los temas por igual y por eso al final hay tan pocos en el disco, porque si alguno no le acababa de gustar a uno solo de nosotros, quedaba descartado. Queríamos que para nosotros el disco fuera perfecto de principio a fin”. Indagando en el pasado de Tuesday Afternoon, pronto se descubre que Borja estuvo un tiempo viviendo en Estados Unidos. Allí, entre otras cosas, aprovechó para foguearse en directo en pequeños clubes de la tierra que vio nacer el rock. Es lógico preguntarse, por tanto, si esa experiencia se ve reflejada en sus composiciones. “No sé, quizás más a nivel de letras que de música... No sabría decir si hubiera hecho las mismas canciones de no haber estado en Estados Unidos. Fue una experiencia que tengo muy presente y me sirvió sobre todo para perder el miedo. Lo que quería era enfrentarme yo solo, en cualquier pequeño club y con sólo una acústica, a un público de allí, que en teoría está más curtido. Eso me sirvió para ver que, tocando en Estados Unidos, yo no era un cutre, sino alguien exactamente igual que los demás. Esto me dio mucha confianza”. De ahí que no cierren las puertas al mercado internacional, incluido el americano. “Evidentemente, somos un grupo de aquí que canta en inglés, pero no nos queremos quedar sólo en eso. Estamos moviendo el tema de la distribución y licencias a nivel internacional y, si todo va bien, la idea es ir el año que viene a tocar fuera... Estados Unidos, Europa... es pronto todavía, pero esa es la idea”. Queda claro, pues, que la suya es una apuesta fuerte. Es más, su nivel de implicación les ha llevado incluso a crear su propio sello discográfico, para depender en la menor medida posible de terceras personas. “Nosotros vemos esto sólo como el principio. No es que nos queramos dedicar a la música, es que la música es necesaria para nosotros. Y para ello no podemos depender de alguien de una compañía que no te haga ni puto caso. Así, el disco ha salido cuando queríamos, con la distribuidora que queríamos, con la promoción que hemos creído necesaria y haciendo los conciertos que queremos cuando nosotros queremos...”.

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