Casta y orgullo
Entrevistas

Casta y orgullo

03-06-2011
Fotografía — Archivo

El 1 de enero del año 2010 en un comunicado de la web del grupo se confirmaba que Sôber retomaban la actividad después de años en el limbo. Ha tenido que pasar más de un lustro tras “Reddo” (03) para que los madrileños desplieguen su característico y emotivo metal alternativo con la enjundia de un disco como “Superbia”, que les devuelve plenamente a la actualidad.

Sin duda el regreso de los madrileños tras siete años de letargo es posiblemente uno de los más esperados para cualquier amante del rock duro que se precie en este país. Atrás quedan su legado de seis trabajos firmados en Skizoo y Savia, los dos grupos que se generaron tras la desbandada. Una historia que pese a que sonaba a punto y final guardaba un punto de continuidad motivado por unas ansias de oxigenarse y tomar impulso para un futuro. “En realidad nos dimos un descanso bastante largo. Pero un descanso, cuando vimos que ya era suficiente decidimos volver”. Con ganas renovadas y la ilusión de un grupo novel las expectativas de Sôber parecen seguir ancladas en las de sus inicios, pese a ver firmado con una multinacional como Sony. “Son las mismas de hace quince años, intentar llegar al máximo número de personas posible, por lo que vender muchos discos o que la gente tenga tu música es un éxito para nosotros. Está claro que Sony sabe cómo hacerlo”. Para Sôber el estado de las cosas en el negocio musical ha sufrido una inflexión pero no es óbice para lamentarse. “Antes se vendía mucho más, pero nos pilló en pleno estallido de la piratería, por lo que nunca llegamos a disfrutar de los tiempos dorados de la música en España, pero sin duda, son tiempos duros de inventarse continuamente. Nos motiva mucho. Estamos viviendo un cambio de formato que hará historia”. “Superbia” es una vuelta a la palestra con la fuerza que detentaban en los tiempos de máximo apogeo, los de discos como “Synthesis” o “Paradysso”. Los once cortes que configuran el álbum mantienen los característicos guiños entre melodías y desarrollos progresivos con un sonido pleno y contundente que les acerca al de sus directos. “Superbia significa soberbia en latín, pero en el buen sentido. Intentamos que la gente se dé cuenta de que la soberbia del ser humano nos llevará a la destrucción del mundo”. ¿Y cómo anda de soberbia el cuarteto? “En realidad pecamos de muy poca. Somos bastante humildes y tenemos los pies en el suelo”. El disco empieza con unos coros que retrotraen al “Carmina Burana” y les confieren un punto gótico. “Surgió de repente. Una introducción épica que da la importancia de lo que explicaba antes del tema de la soberbia. El texto en latín lo explica todo”. Cada una de las once canciones que componen el trabajo respira individualidad pese a que podría presuponerse que desprenden un halo conceptual. En esta ocasión la batería tiene un papel preponderante y goza de una presencia y una pegada acorde con su responsable. “Estamos muy contentos con la labor de Manu Reyes. Es un gran tipo, y consciente de los zapatos que ocupa”. Los tres meses de duro trabajo en el estudio están en concordancia con ese afán de pulir y estriar unas estructuras llenas de desarrollos. “Nos gusta la música progresiva, pero intentamos meterla en su justa medida”. Los juegos de imágenes están muy presentes en canciones como “La araña”, donde describen de forma casi cinematográfica las labores del arácnido. “Nos encanta el lenguaje del cine y hoy en día con la cantidad de producciones que hay. Es un referente para Sôber”. Los aires de balada de “Tic Tac” recuerdan especialmente a Skizoo ¿Es tan alargada su sombra como para que Sôber siga en cierta forma su estela? “No lo notamos así. Morti tiene un timbre y una forma de afrontar los temas muy distinto a Carlos. No creo que ni Savia ni Skizoo influyan en Sôber, al revés sí, pero es lógico, nos dividimos en dos y nos volvemos a juntar. Somos los mismos compositores”. En “Fantasma” recurren a unos arreglos muy crepusculares de trompeta que dotan de un toque de distinción que les aleja de los estereotipos del género. “Es muy western. No somos grandes fans del jazz”. Parafraseando a la balada “Naúfrago”, uno de los temas más emotivos del disco Sôber está de acuerdo en admitir que “es una canción muy especial, si te fijas en la letra. Es como describir la vuelta de Sôber. Es muy emotiva”. Como contrapunto al lema de “Sexo, drogas y rock & roll” el cuarteto rubrica el tema “Fortuna, fama y placer”, una declaración de intenciones que les hace decantarse por el hedonismo. “Si tuviéramos que escoger nos quedaríamos con el placer sin duda. La vida hay que disfrutarla”. Entre sus planes más inmediatos se cuentan girar y editar el disco fuera, volver a México de nuevo y posiblemente tocar en otros países. Así mismo tienen confirmados varios festivales como el Sonisphere o Getafe En Vivo. Y miran con cierta nostalgia hacia una década atrás cuando copaban la atención de distintos medios de la prensa musical. “Recordamos con mucho cariño Mondo Sonoro, sobre todo por esa portada tan buena de la época de ‘Paradysso’. ¡Qué tiempos!”.

Sôber estarán actuando en Valencia (3 junio, Sala Mirror), Barcelona (4 junio, Bikini) y Valladolid (10, junio, Auditorio Museo de la Ciencia).

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