"Estos años han sido muy movidos y no me parecía raro que cualquiera quisiera irse"
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"Estos años han sido muy movidos y no me parecía raro que cualquiera quisiera irse"

Eva Sebastián — 15-01-2026
Fotografía — Archivo

El pasado 23 de noviembre, Cariño ofrecieron un concierto gratuito para sus fans en el Teatro Barceló de Madrid con el que ponían punto final a una era, y daban comienzo a su nueva etapa cómo duo, compuesto únicamente por Alicia Ros y Paola Rivero.

Charlamos con ellas después del concierto y justo antes de su viaje a Londres para empezar a trabajar en esta nueva fase del proyecto en los estudios de Abbey Road.

Lo que hoy nos define mañana se resignifica. Los gustos evolucionan, las modas pasan, las relaciones se reinventan, las dinámicas giran, esos amigos inseparables cada vez escriben menos por el grupo de whatsapp e, inevitablemente, los caminos que un día imaginamos para siempre, se bifurcan. “Para nosotras este concierto suponía un cierre a esta etapa extraña y dramática por muchos motivos, y regalar al público una experiencia después de todo eso”.

Alicia y Paola llevaban tocando desde mayo como dúo, pero no fue hasta el 24 de septiembre de 2025 cuando comunicaron oficialmente la marcha de María Talaverano del grupo. Ese periodo previo estuvo marcado por la necesidad de recolocarse internamente y de entender qué lugar ocupaba ahora el proyecto.

La salida de María fue también una sorpresa para ellas. El proceso estuvo marcado por un clima de incertidumbre que acabó haciendo inevitable una explicación pública. “Fue un período de mucha incomodidad. Lo que nos llevó a hacer el comunicado fueron las preguntas de la gente. Había incluso comentarios diciendo ‘Os debéis al público, tenéis que dar una explicación’. Y en el fondo tenían razón. No podíamos actuar como si no hubiese pasado nada”.

“No queremos decir tampoco que vamos a hacer un disco porque aún todo está en una fase muy embrionaria” 

El momento supuso un punto de inflexión emocional y vital. “Fue un golpe. Estoy orgullosa de lo que hemos conseguido, pero era el fin de una era. Estos años han sido muy movidos, y no me parecía raro que cualquiera quisiera irse. Esta vida es cansada, implica cambiar la tuya por completo y renunciar a otras cosas. A cierta edad buscas algo más estable. Entiendo su decisión aunque duela”. Un hecho, que aunque doloroso en cierto modo describen como natural. “Empezamos siendo amigas y, como pasa en cualquier grupo, los caminos se separan. Han pasado siete años; los intereses cambian. En el último disco ya se veía que no estábamos tan alineadas. Algo así iba a pasar tarde o temprano. Para mí fue un duelo terrible, tanto mediático como personal”, añade Alicia. Es decir, que aunque la salida fue unilateral, y precipitada, el clima se llevaba gestando desde su anterior disco. “Creo que cometimos el error de escuchar demasiadas opiniones externas”, explican. “Eso nos condicionó y perdimos la esencia. Empiezas a borrarte a ti misma”. Ese alejamiento no respondió a una única causa, sino a un proceso acumulativo. “Creo que ha sido una suma de muchas cosas. Cambios vitales, incompatibilidad estilística. María quería ir hacia algo más urbano, nosotras hacia un sonido más indie-pop-rock. Y no llegamos a encontrarnos en un punto medio”. Un proceso que, con el tiempo, se tradujo en una sensación de desconexión con el propio proyecto.

A pesar de todo, la decisión fue continuar con los compromisos que tenían por delante y comprobar que el proyecto podía sostenerse como dúo. “Teníamos quince conciertos por delante. Somos un equipo de diez personas y vivimos de esto. La primera decisión fue si cumplir esos compromisos o no. Los hicimos y comprobamos que estábamos cómodas, que el directo funcionaba y que la calidad no bajaba. Este es nuestro trabajo; no podemos cambiar de profesión de un día para otro”, explican. Pero la adaptación en el escenario no fue inmediata. “Era muy raro. A veces pensaba automáticamente que seguíamos siendo tres en el escenario. Incluso alguna vez dije su nombre sin darme cuenta. Era extraño”, recuerda Paola. “En algunas canciones yo siempre la miraba en ciertas frases. A veces se me olvidaba que ya no estaba. Pero hemos ido encontrando la comodidad”, añade Alicia.

Para ellas el apoyo del equipo fue clave. “Todo pasó un día antes de un concierto por mail. Tuvimos que reorganizar todo en veinticuatro horas. Nuestro equipo nos ayudó muchísimo”. Y, pese a la dificultad, sienten que la experiencia acabó fortaleciendo tanto a la banda como a quienes las acompañan. “Somos conscientes de que habrá público que se irá y público nuevo que llegará con las nuevas canciones. Pero este momento difícil nos ha unido más a entre nosotras, y también con equipo”.

Con esa sensación de reencuentro con su proyecto, Alicia y Paola se preparan para pasar unos días en los estudios de Abbey Road para comenzar a trabajar en la siguiente fase de Cariño. “Nos vamos a Londres a probar, a buscar sonido, a hacer canciones. A reencontrarnos”, explican. “No queremos decir tampoco que vamos a hacer un disco porque aún todo está en una fase muy embrionaria”. En esta nueva etapa, han decidido retomar el control y recuperar la esencia que habían perdido. “En sonidos, letras y melodías seguirá siendo nuestro rollo”, explican, girando hacia su sonido más primogénito. Explican entre risas que están “orientando parte del disco como una especie de terapia de ‘reconversión’, para desconectar de todo lo masculino”. Hora de dejar de escuchar el ruido exterior y centrarse en su intuición que las hizo despegar en su momento. Ahora el objetivo está claro: “Volver a disfrutar, recuperar la ilusión y darles a los fans la música que merecen” concluyen, dejando abierta la puerta a un futuro que ya empieza a dibujarse en Abbey Road.

 

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