Buen Karma
EntrevistasHimsa

Buen Karma

Ivar Muñoz-Rojas — 18-09-2008
Fotografía — Archivo

Tocan heavy, pero en la furgoneta escuchan a Dolly Parton. Crecieron en Seattle, la cuna de grunge, pero tienen sentido del humor. Sus guitarras motorsabáticas ya han pasado por Norteamérica, Australia y Europa. Avisado estás. “Summon In Thunder” (Century Media/EMI) es su última referencia.

Himsa es un grupo de metal atípico: sus miembros no sólo escuchan grupos con guitarras ensordecedoras y dobles bombos. O eso asegura su bajista, Derik Harm. “En la furgoneta también ponemos jazz o country antiguo como Dolly Parton o Hank Williams. Cuando estábamos componiendo este disco no escuchamos nada de heavy que se pudiera parecer al nuestro, que luego plagias sin darte cuenta”.

"En la furgoneta también ponemos jazz o country antiguo como Dolly Parton o Hank Williams"

Con este disco se refiere a “Summon In Thunder” (07), el cuarto y último trabajo del grupo de Seattle. Sí, el quinteto viene de la tierra del grunge, del garage de los sesenta más oscuro… pero no muy fértil, con perdón de Queensrÿche, en lo que a heavy metal se refiere. “Haber crecido en una ciudad con tanta música ha influido. Hay mucha gente que se muda a esta ciudad para montar grupos y cada semana hay muchos conciertos de indie, punk,…No hay una escena metal cerrada”. Pero que nadie se confunda, que no son unos marginados. El éxito les ha venido a la sombra de la irrupción de tres años a esta parte de la New Wave Of American Heavy Metal. “Sí que se puede decir que hay un movimiento ahora mismo en América. Bandas como Mastodon o Lamb of God llevan a mucha gente y venden discos”. Ellos ahora defienden ante un público cada vez más amplio el suyo: un trabajo sólido a base de guitarras afiladas, ritmos enredados, voces agresivas y cuidadas (han contado con un productor, Devin Townsend, expresamente para éstas) pero, ojo, con melodía. “Hay grupos que tocan a velocidad de vértigo, pero en los que sólo hay agresividad. Nosotros queremos que sea crudo, pero también que haya canciones que se puedan quedar a la primera. ¡No pretendemos ser Britney Spears, pero sí llegar a un público amplio! Aunque con los gritos de John lo veo complicado (risas). No sólo les distingue la inmediatez, también el sentido del humor. ¿Cuántos grupos de sonidos duros salen vestidos de tenistas de los setenta en un vídeo para promocionar su disco? “Con el clip de presentación de este disco queríamos recuperar el rollo de los vídeos de los ochenta, que tenían ironía. No perder la diversión del rock and roll, ¡que de un años para acá los grupos de metal están siempre muy enfadados!”. Ellos no tienen motivo para estarlo, se han pateado hasta el último rincón de Norteamérica, han girado por Australia y ahora lo hacen en Europa. Con Internet las cosas han cambiado, al menos eso piensa Derik: “todo va rápido, ya no hay bandas muy grandes pero sí hay muchos más que se dan a conocer. Se me hace raro pensar en las primeras giras, en las que teníamos que parar en gasolineras para poder llamar a los promotores desde una cabina”. Porque, como el que no quiere la cosa, ya cuentan con una década a sus espaldas. “Si alguien me hubiese dicho entonces que iba a estar haciendo una entrevista para un medio al otro lado del mundo me hubiese partido el culo”, confiesa.

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