“Las canciones más sencillas son las que siento más profundas”
EntrevistasBuck Meek

“Las canciones más sencillas son las que siento más profundas”

Carlos Pérez de Ziriza — 04-03-2026
Fotografía — Germaine Van Der Sander

Los miembros de Big Thief siguen aprovechando los recesos que les permite la actividad de su banda para ir publicando discos en solitario. Y lo cierto es que no paran.

James Krivchenia publicó "Performing Belief" en 2025. Adrianne Lenker hizo lo propio con "Bright Future" en 2024. Y ahora es su compañero – y ex pareja – Buck Meek quien publica un nuevo elepé, el cuarto de su carrera en solitario: el notable "The Mirror" (4AD/Popstock!, 2025), grabado precisamente con Krivchenia a la producción y Lenker prestando su voz en algunos cortes. Se registró en un estudio, Ringo Bingo, localizado en una cabaña de madera en California, cerca de Los Ángeles, que es propiedad de Germaine Dunes, la esposa de Meek. Todo sigue quedando en casa, como quien dice, y eso se palpa en el seductor acabado artesanal de sus canciones.

En cualquier caso, Buck Meek (Wimberly, Texas, 1987) no me atiende desde su casa en California, sino desde los estudios Sugar Mountain de Brooklyn, propiedad de Philip Weinrobe, en donde varios integrantes de Big Thief han grabado o mezclado sus discos. Y la fatalidad ha querido que nuestra charla se produzca justo a los tres días de la inesperada muerte de su amigo Tucker Zimmerman, leyenda oculta del folk rock norteamericano (alabado por Bowie en su momento), quien falleció el 17 de enero junto a su mujer, a los 84 años, a consecuencia de un incendio en su casa de Saint-Georges-sur-Meuse (Bélgica).

Lo primero de todo, quería darte mis condolencias por el fallecimiento, hace solo tres días, de Tucker Zimmerman: erais buenos amigos e incluso le mencionas en “Demons”, una de las canciones del disco.
Nos ha impactado muchísimo a todos. Big Thief nos hicimos muy amigos, de él y de su mujer, Marie-Claire (Lambert), y hemos encontrado mucho amor en sus discos a lo largo de los últimos años. Les hemos visitado en su casa de Bélgica, los hemos llevado de gira por Norteamérica, y me siento muy afortunado de haberle conocido. Debo decir que, si hay alguien en este mundo que estaba preparado para este vuelo definitivo, ese es Tucker. Es algo sobre lo que habló mucho. Así que intento consolarme con ese pensamiento.

Es curioso: fue absolutamente desconocido para el gran público, pese a ser alabado públicamente en su día por David Bowie.
Sí, es una leyenda. Y creo que ha sido uno de los mejores compositores de canciones de siempre. Pero era un iconoclasta. Tomó conscientemente muchas decisiones que le hicieron permanecer en el éter, en los márgenes. Le gustaba vivir en el bosque, alejado de todo.

"Empezamos en esto viviendo por y para la banda, tocando en garajes, en patios traseros, en fiestas de soltero, en el metro… recorriendo el mundo sin un duro"

"The Mirror" (2025) trata, fundamentalmente, sobre el amor y las relaciones humanas. Supongo que ese es el motor principal que te impulsa a escribir, y de paso te ayuda a conocer más sobre ti mismo.
Totalmente. Y también creo que nos enamoramos para saber más sobre nosotros mismos. Hay diferentes formas de amor en el disco. Una de las canciones habla sobre mi abuela, la compuse tras su muerte: la escribí como parte del duelo. Es un tema, el de la muerte, que también traro en “Deja Vu”, imaginando cómo sería todo tras mi propia muerte, y cómo trataría de comunicarme con quienes viven. Y “Soul Feeling” trata sobre mi abuelo, que sufre demencia. También hay canciones en las que aflora el amor hacia amigos, supongo. Pero sí, creo que todo conduce, al final, a la idea de conocerte mejor a ti mismo.

En “Demon” creo que tratas sobre nuestros demonios interiores, y en cierto modo conecta con “Heart In The Mirror”, otra canción que refleja los demonios interiores de otros: “Muchos años he vivido con miedo a los acosadores y a los críticos, pero ahora sé que lo que detestan es ver su propio miedo en el espejo”, cantas.
Creo que a todos nos motiva el miedo. Y si eres capaz de rascar un poco más y ver lo que hay debajo, suele ser algo muy inocente, vulnerable o tierno, que te ha sido negado por ti mismo o por los otros, y que no somos capaces de reconocer. Escribir canciones es para mí una forma de descubrirlo.

El álbum fue grabado en una cabaña en el bosque, cerca de Los Ángeles, entiendo que de forma muy orgánica y casera, incluso he leído que grababas tus voces desde el porche, viendo cómo el resto de la banda tocaba en el interior.
Estoy muy contento con esta grabación porque fue como una combinación de varias experiencias que he tenido a lo largo de los últimos quince años, tuvo todo lo que me gusta: un buen equipo, con mesa de 16 pistas y una consola de los años setenta, buenos micros, un estudio como Ringo Bingo, el que tiene Germaine Dunes en casa, y lo más importante: el entorno. Muy cómodo, me sentí como en casa. Escribí todas las canciones en el porche. Y poder cantar al aire libre, con el viento y el sol dándote en la cara, es mucho mejor que estar metido en un pequeño estudio. Creo que eso se transmite en el disco, más que el sonido. Tu estado mental es más importante que la calidad del sonido. Si te sientes bien, suena bien. En paralelo, nuestro productor, James Krivchenia (también de Big Thief), creó ese ambiente sonoro desde la mesa de control, con un puñado de sintes y más cacharros, y nuestro ingeniero, Adrian Olsen, también contribuyó con otra capa de sonido. Básicamente, la banda tocaba en directo y disponía de algún resorte electrónico. Hubo un poco de ambos mundos: esta cosa del rock and roll ocurriendo en directo y los recursos electrónicos implementados.

Hablé con Adrienne Lenker hace dos años con motivo de su último disco en solitario y también me hablaba de la importancia del entorno y de la naturaleza, sobre todo, a la hora de crear y grabar. Es una constante para todos vosotros.
Nos encanta la naturaleza y también hay algo especial en estar solo en medio de un bosque. Te sientes menos observado, más libre, más salvaje, puede ser liberador. También lo es estar en una gran ciudad: Big Thief grabamos "Double Infinity" (2025) en Nueva York, en el corazón de Manhattan, lo cual también es como estar en medio de otra naturaleza particular, más humana. Nos gusta cambiar, no ceñirnos a una dinámica.

Me da la impresión también de que una de las claves de vuestra repercusión es que transmitís autenticidad, en estos tiempos tan propensos al postureo digital. Incluso cuando tocáis en directo, lo hacéis muy juntos, formando un pequeño círculo en el centro del escenario, como conjurando intimidad.
Sin duda, lo pensamos también. Empezamos en esto viviendo por y para la banda, tocando en garajes, en patios traseros, en fiestas de soltero, en el metro… recorriendo el mundo sin un duro, tratando de tocar en todas partes, y honestamente puedo decirte que nos sentíamos muy ricos: solo la posibilidad de tocar nuestra música, hacer amigos y recorrer nuestro país ya lo sentíamos como nuestra riqueza. Nos bastaba ese sentimiento de pertenencia. Inevitablemente, creo que la gente captó esa sensación, como algo implícito. Quizá sea contagioso (risas). Y hemos tratado de no perderlo. El éxito es temporal. Lo otro, no.

¿Esperabais tener esta repercusión?
Siempre tuvimos fe en nuestro trabajo. Y con Adrienne (Lenker), sabíamos que había algo importante. No sabíamos a dónde nos llevaría, pero teníamos claro que nos llevaría a algún sitio, que impactaría en alguien. Solo somos gente dedicada por completo y a diario a lo que hacemos, al trabajo duro para tratar de hacerlo lo mejor posible, en sentirnos libres con nuestros instrumentos. Tenemos fe en eso.

Me llama la atención que en un par de canciones hablas sobre la necesidad de inventar un lenguaje inexistente: en “Gasoline” y en “Can You Mend It?”. Como si el lenguaje establecido no fuera capaz de expresar todo lo que sentimos.
Ocurre en ambos sentidos. El lenguaje es algo increíble para expresar sentimientos: somos muy afortunados de disponer de él y dominarlo. Es importante tener la habilidad de jugar con él, pero también de pervertir su estructura habitual mediante la combinación de palabras, crear alquimias en base a palabras que se supone no van a funcionar juntas… hay belleza en la gramática del lenguaje, pero también en romper sus reglas. Todo eso ayuda.

Por cierto, que en la hoja de prensa del disco se menciona que Pitchfork te describe como un compositor “especializado en una visión filosófica de la música”.
Bueno, yo solo quiero tocar blues, tío (risas). No sé qué decir.

En cualquier caso, creo que tienes una habilidad para tratar asuntos trascendentales con un lenguaje sencillo, sin resultar pretencioso.
Gracias. Escribir canciones equivale a ir comprendiendo capas de tu propia personalidad. Es también una forma de relacionarte con el mundo. Mi entrada a las canciones parte siempre de esa simplicidad. Escribir algo muy honesto y muy sencillo. Las canciones más sencillas son las que siento más profundas. Y creo que esa simplicidad hace que resulten más universales.

 

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.