Si viviésemos en un mundo justo, o al menos en lo referente a la esfera musical, el nombre del navarro Txetxu Brainloster no solo no debería ser ningún desconocido para el oyente roquero sino más bien un referente como consecuencia de sus diferentes aventuras. Aunque ya finiquitados, su presencia en proyectos como Mermaid, Green Manalishi o los más recientes Pow Pow Pows, por citar algunos de los más relevantes, configuran un currículum de lustroso e imperecedero contenido.
Pero más allá de ataques de nostalgia, desde hace años es bajo su propio apellido de guerra donde ahora vuelca sus nuevas composiciones, a las que hemos tenido que esperar más de un lustro para que dieran continuidad a su debut en este formato, "Acta est fabula" . Manteniendo con aquel muchas de las influencias sonoras, al fin y al cabo todo el reguero de bandas clásicas que se nos puedan ocurrir, de los Stones a los Kinks pasando por Neil Young, The Byrds o The Flying Burrito Brothers, hay sin embargo en este “Gloria a los vencidos” importantes matices que le hacen resaltar todavía más. Si al sonido imponente que recrea le sumamos la colaboración en forma de grupo acompañante de los magníficos Biscuit, el resultado no puede ser otro que todo un decálogo de exquisito buen hacer a la hora de plasmar un emocionante y aguerrido tratado de inspiración clásica pero extremadamente personal. Como si el tiempo no hubiera pasado, aunque los textos del álbum inciden en la idea contraria, hablamos con este navarro universal y piedra angular en las ultimas décadas del rock hecho en nuestras fronteras, a pesar de su injusta condición de underground.
Tras seis años desde tu primer disco bajo el nombre de Brainloster, llegas ahora con "Gloria a los vencidos", arropado por la banda Biscuit, ¿cómo se produjo ese encuentro y lo más importante cómo se decidió poner en marcha esta colaboración?
Por aquel entonces estaba tocando en Pow Pow Pows e hicimos varios conciertos junto a Biscuit. En una de aquellas fechas, después del concierto echando unos tragos, les conté que acababa de grabar un disco y no tenía gente con la que llevarlo al directo. Sin pensarlo un segundo se ofrecieron a ayudarme y en unas semanas ya estábamos ensayando en CalPau, su centro de operaciones. Al cabo de un tiempo empezamos a tocar por garitos de la zona e incluso en algún festival. Una cosa cosa llevó a la otra y nos planteamos la posibilidad de hacer un disco juntos. Había buen rollo, había química y sentimos que era de lo más natural meternos en ello. Les estaré eternamente agradecido por su generosidad, la verdad.
Todas las canciones están escritas por ti, pero, ¿cuál ha sido el papel que ha ejercido la banda catalana, como ejecutora de unas canciones que tenías perfectamente pensadas y acabadas o esos temas han adoptado formas diferentes a las que traías tú en mente tras su intervención?
Las canciones estaban cerradas en cuanto a estructura y melodías, también pululaban ciertos arreglos por mi cabeza, pero todo lo demás surgió en el local de ensayo y en el estudio a la hora de grabarlo. Por supuesto que las canciones se convirtieron en algo diferente con el toque Biscuit, en algunos casos fueron por caminos inimaginables. No podría ser de otra manera con estos tíos, sólo tienes que mostrarles cómo va la canción y del resto se ocupa su instinto y buen gusto a la hora de hacer arreglos, además de dotarlas de un buen par de cojones. Siempre tendrás un extra de energía si trabajas con Biscuit.
Si comparamos el actual trabajo con su predecesor, las referencias musicales son comunes, pero en el actual encontramos un sonido mucho más compacto, intenso, lo que le aporta una gran presencia al disco, ¿era una idea que tenías clara o es algo que hay que ponerlo en el debe de los catalanes?
Sí, esa intensidad, esa rotundidad la aportó Biscuit, por supuesto, aparte del hecho de que el disco se grabó a la antigua usanza, todos tocando a la vez hasta encontrar una buena toma, es la única manera de conseguir algo así. Tuvimos claro que así era como tenía que ser. Además teníamos la posibilidad de hacerlo en el estudio propiedad de Fermí Roca, batería de la banda, con una sala de dimensiones apropiadas para ello.
No sé, la grabación fue algo así como una continuación de los primeros ensayos, pasándolo de puta madre y tirando para adelante sin pensar demasiado. No recuerdo ningún momento de tensión ni mal rollo. Cuando se crea un ambiente así es cuando un músico fluye y las canciones acaban teniendo ese carácter intenso, inmediato, lo que vendríamos a llamar rock and roll.
Es muy notable la variedad de estilos o matices presentes en este disco, diversidad que sin embargo parecen tener su pegamento o base en un sonido rock clásico y de raíces, que va de Neil Young a los Byrds pasando por los Kinks… Teniendo en cuenta que en el pasado has estado en formaciones con sonidos más duros y contundentes, ¿dirías que en este proyecto es donde te encuentras con tus gustos y referencias más personales?
Si miramos atrás podemos encontrar esos sonidos duros y contundentes de los que hablas en discos anteriores, pero también puedes escuchar otras muchas cosas. Ya en Mermaid nos desviábamos hacia otros terrenos de vez en cuando y en Green Manalishi se hizo más evidente aún. Y si tiramos más adelante en el tiempo me verás tocando con Jon Ulecia y Cantina Bizarro con un sonido más clásico, más de raíces, hasta llegar a Bizardunak, un grupo de puro folk, y Pow Pow Pows en donde mezclábamos psicodelia, pop, rock and roll... Lo que hago ahora siempre ha estado presente de una manera u otra.
En los últimos años he ido escarbando más y más en el pasado de la música y sin duda eso se refleja en mis canciones hoy en día. El tópico ese de que la obra de un artista es la instantánea de su momento vital supongo que es bien cierto, además de sumarle el bagaje acumulado con los años. El caso es que sigo enamorado del rock and roll y me da la impresión de que siempre será así. Es lo que se puede esperar de mí, ahora y en el futuro, creo.
“Mi única ilusión ahora mismo es poder plasmar toda esa música que revolotea en mi cabeza”
Eso no impide que haya arranques más hardroqueros, como “Eso duele”, que de alguna manera nos recuerda a proyectos pasados en los que has participado, ¿esos sonidos duros nunca han dejado de ser también parte de tu acervo musical?
No sé, a mí me resulta de lo más natural pasar de una canción con cierto toque pop a otra con sabor country y de ahí a otra con un riff netamente rockero, etc... Todo es lo mismo, o así es como yo lo siento. Si me pillas conduciendo mi furgoneta en una mañana radiante me verás dudar entre poner el CD del primer trabajo de los Byrds o el del primero de Motley Crüe, me hacen igual de feliz.
Los temas del disco, a pesar de esa singularidad propia con la que cuenta cada uno, logran transmitir una sensación de unidad, ¿es algo que has intentado calibrar, transmitir esa heterogeneidad pero al mismo tiempo una sensación global compacta?
Qué va, no había ningún plan en ese sentido. Siempre he considerado que tengo la suerte de arreglármelas para conseguir hacer canciones diferentes entre sí dentro de unos parámetros más o menos rockeros. De hecho, los discos que más me han gustado siempre son aquellos en los que cada canción es diferente a la anterior y al final forman una obra única, caso de por ejemplo, y sin ánimo de equiparar mi movida con semejantes obras maestras, como es evidente, el "Sticky Fingers" o el "Let it bleed" de los Stones, "Physical Graffiti" de Led Zeppelin, "Aladdin Sane" de Bowie, el "Revolver" o el "White Album" de los Beatles... la lista es larga.
También hay que tener en cuenta que el disco fue grabado por unos tíos, los Biscuit, que llevan tocando juntos la friolera de treinta años, cualquier cosa que hagas con ellos va a acabar desembocando en ese “algo” que sólo atesoran las bandas con cierta longevidad, lo que seguramente le da al disco esa sensación de unidad de la que hablas.
“Gloria a los vencidos”, sin quitar mérito a ninguno de sus elementos, me parece un disco donde destaca especialmente el trabajo de las guitarras, capaces igualmente de rugir como de envolvernos plácidamente, ¿tuviste en mente que éste iba a ser un disco donde las guitarras iban a ser las protagonistas?
Algo que tenía claro es que iba a ser un disco eléctrico, al final se coló alguna guitarra acústica pero la idea era enchufarse a los amplificadores y darle caña. Desde luego estoy de acuerdo en que hay guitarras cojonudas en este disco, es a lo que están acostumbrados Biscuit y eso era algo que no iba a desaprovechar. De todas maneras en mis canciones siempre son las guitarras las protagonistas, y volvemos a esa palabra siempre recurrente, el rock and roll, y no hay más. Igual en un futuro me da por ponerme en serio con el piano y paso de chapurrearlo a controlarlo lo suficiente como para componer con él, no estaría nada mal.
“Ahora gozo de una estabilidad importante, de hecho soy más feliz que nunca, lo cual puede contrastar con el tono un tanto amargo de algunas canciones”
En tu anterior trabajo, desde su título, “Acta est fabula”, parecía representar la ruptura con una etapa y el inicio de otra, mientras que el actual se centra en reflejar con cierta nostalgia el paso del tiempo, el fin de ciertas ilusiones… ¿son trabajos que reflejan momentos personales tuyos muy dispares?
Seguramente. En la época de "Acta est fabula" estaba viviendo un periodo de transición en lo personal y ahora gozo de una estabilidad importante, de hecho soy más feliz que nunca, lo cual puede contrastar con el tono un tanto amargo de algunas canciones; ciertos demonios siguen ahí acechando, pero bueno, para eso se inventó esto de hacer canciones, ¿no? Echar lastre y tirar para adelante.
Tus letras aunque trasladan ese sensación común del paso del tiempo, no son nada obvias y transmiten la percepción de haber un trabajo de escritura importante, ¿eres de darle muchas vueltas a este aspecto en busca de una expresión propia y bien pensada?
Buff, me cuesta muchísimo completar las letras, la música siempre fluye, no me faltan ideas, pero en cuestión de letras tengo que obligarme, insistir e insistir, no brota de manera natural como la música. A veces sí que llegan las palabras en tropel y puedo acabar una en un rato, pero por lo general lleva días, semanas o incluso meses antes de terminar la maldita canción, y aún así no quedar del todo satisfecho. Es la parte más jodida del proceso, el castellano es complicado de encajar en las melodías y eso dificulta todo aún más, pero vamos aprendiendo poco a poco.
Como puedes ver no trabajo en la búsqueda de una voz propia o algo parecido, sino que intento salir airoso. Joder, me encantaría poder hacer eso que llaman escritura automática y me llegaran cascadas de ideas y ventilarme una letra en un rato para así poder pasar a otra cosa, pero no, no he sido bendecido en ese sentido. Las canciones se me acumulan con letras a medias y al final me tengo que poner muy en serio, de manera obsesiva, pero oye, si dices que no te resultan obvias, supongo que algo estaré haciendo bien.
Por ejemplo una de las letras mas explicitas es “Eso duele”, en la que el verso “renunciar a tus sueños, es de las cosas que más duelen” se convierte en todo un mantra, y casi una declaración de principios, ¿que sigas en activo y haciendo discos tan excelentes como éste es el reflejo de que precisamente nunca has cejado en perseguir esos sueños o también guardas en tu armario ilusiones truncadas?
En realidad en esta canción no hablo de mí sino de una pareja que se vio obligada a renunciar a ciertas cosas por determinadas circunstancias, pero bueno, incluso cuando te metes en el papel de observador acabas hablando de ti mismo seguramente.
No negaré que en el pasado arrastraba cierto grado de frustración con el tema de la música, algo muy común en cualquier músico que no consigue colmar unas mínimas expectativas, aunque probablemente no me estaba esforzando lo suficiente o nunca he tenido la ambición y la seguridad en mí mismo necesarias. En cualquier caso eso está superado, mi única ilusión ahora mismo es poder plasmar toda esa música que revolotea en mi cabeza, eso es lo verdaderamente importante. A estas alturas y viendo cómo está el percal cualquier otra consideración carece de sentido.
“Si no quieres complicaciones fíjate en lo que hacen los demás y vivirás mejor”
Tanto en el tema homónimo como en “Animal social” deslizas la idea de que ser uno más, alguien que de alguna forma sigue y acepta la corriente, te puede salvar, mientras que ser uno mismo no suele tener buenas consecuencias, supongo que es algo que has vivido en tus propia carnes, y quizás no solo en lo musical..
Bueno, ya en el patio del colegio si te salías un poco de la norma te llovían las hostias... Aunque tengo que decir que a mí no me cayeron muchas, me las arreglaba para pasar desapercibido. A partir de ahí, todo en la vida se mide por el mismo rasero, si no quieres complicaciones fíjate en lo que hacen los demás y vivirás mejor. Es triste pero es así.
Si hablamos de la letra de “Gloria a los vencidos” te diré que la construí con frases que tenía apuntadas por ahí y en teoría no tenían ningún nexo de unión, pero si escuchas la canción parece que hablo de algo (risas), de nada en concreto, pero como muy bien dices se desliza una idea, el subconsciente, supongo.
"Animal Social" creo que es más clara, ahí se habla de esa peña que vive por y para las redes sociales, hoy en día parece que si no muestras al mundo cada mínimo detalle de tu vida no la estás viviendo, es como si las cosas no pasaran si no las compartes con todo cristo. En fin, muy triste también, triste y estúpido.
Una canción, “Animal social” que parece un pequeño oasis donde sale la faceta más etérea y donde el componente psicodélico, latente en muchos momentos del disco, se vuelve más significativo, creando casi una bruma en la que se despide el disco, ¿siempre tuviste claro que era una canción destinada a cerrar el álbum?
Esta canción la grabé hace tiempo yo solo en mi home studio y vino de perlas para completar el disco, ya que sólo grabamos nueve canciones en el estudio. Hablamos de hacer una más para llegar al número mágico de diez, pero les mostré ésta a Biscuit y les moló, así que problema solucionado. Es una canción perfecta para cerrar el disco, es diferente al resto y es corta, está de puta madre.
Supongo que el hecho de que “Gloria a los vencidos” cuente con el apoyo en su publicación de Folc Records, además de una alegría para ti por estar en un sello con tan distinguido catálogo, de alguna manera te hará pensar en la posibilidad de que puede suponer que tenga un recorrido de cara al público mayor...
Sí claro, ha sido una sorpresa cojonuda. Fue Armand de Biscuit quien envió el disco a Folc Records y me puso en contacto con ellos… ¡Joder! Cuánto tengo que agradecerles a estos tíos, se han portado muy bien conmigo... Si hubiera sido por mí lo hubiera subido a las plataformas y santas pascuas, ten por seguro que estoy muy contento, sí.
En cuanto al tema de posibilidades y expectativas, lo dicho, no pienso en ello, estoy seguro de que el sello va a hacer un buen trabajo en la promoción, dentro de sus posibilidades, y de hecho sé que el disco está gustando por ahí, tú eres un claro ejemplo de ello. Las entrevistas serán bienvenidas, por lo demás, ya se verá.
Y a la hora de los conciertos, supongo que el hecho de estar al lado de Biscuit dificultará las posibles oportunidades de trasladarlo al vivo, ¿o has pensado en buscar músicos diferentes que te acompañen en directo?
Biscuit me dejaron bien claro que no podrían acompañarme en directo, tienen sus propios planes, como no podía ser de otra manera. Ahora mismo estoy ensayando con Jon Ulecia, Íñigo Cabezafuego y Ander MyWheels para presentar el disco por ahí. Las canciones suenan de puta madre y estamos impacientes por empezar a tocar. No serán muchos conciertos, se podrán contar con los dedos de una mano pero lo daremos todo.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.