Bendita diferencia
EntrevistasThe Movies

Bendita diferencia

Enrique Ramos — 25-02-2005
Fotografía — Archivo

Diría que The Movies no tienen suerte. En medio de la vorágine rockera de hace tres años publicaron “In One Era Out The Another”, un disco extraño, nervioso y calmado que mezclaba a partes casi iguales a Joy Division y Cars con baladas fuera de tiempo y espacio. Vuelven con nuevo disco, “American Oil” (Houston Party Records, 04), y aún habrá quien se atreva a decir que se han apuntado al carro del revival que ahora toca.

Quien les vio en su anterior gira española sabe que en el sonido de The Movies no hay trampa ni cartón: el suyo es uno de los directos más vibrantes que servidor ha visto en tiempo. Jessica Gelt (bajo) nos explica el porqué: “Nos encanta tocar en directo. Tim (Timothy James, guitarra y voz) y yo nos ponemos tan nerviosos que a veces nos peleamos antes de salir a tocar. Stevie ( Triechel, batería) y Brian (Cleary, teclados) se mantienen alejados de nosotros cuando eso pasa, pero funciona porque cuando subimos allí, nos armamos de una agresividad natural y tenemos todo tipo de energías locas que necesitamos sacar fuera. Es bueno tocar estando loco, es bueno tocar estando feliz y es bueno tocar cuando estás a punto de llorar. No puedo parar de bailar y tampoco Tim. Es un intérprete natural y le admiro desde mucho antes de empezar a tocar juntos. Stevie es uno de los mejores baterías que he conocido y puede llegar a rozar la perfección en el escenario, y los teclados de Brian son brillantes cuando se suelta en directo. Me encantan mis compañeros de grupo en directo incluso cuando quiero matarlos en la furgoneta”.

"Es bueno tocar estando loco, es bueno tocar estando feliz y es bueno tocar cuando estás a punto de llorar"

Por eso es una suerte que “American Oil” suene tan directo, aún con el lastre de cierta linealidad provocada, en gran parte, por la falta de la experiencia en vivo. “Cuando grabábamos ´American Oil´, sabíamos que queríamos capturar nuestra energía en directo. Lo grabamos inmediatamente después de girar con Trans Am. Fue una locura de gira: somos todos amigos, así que bebimos y fumamos demasiado. Cuando fuimos al estudio, estábamos delirando y continuamos bebiendo. La mayoría del disco lo hicimos así, con mucha locura y energía en bruto. No creo que podamos grabar otra vez así, pero fue una buena experiencia”. Pero la energía del directo no es el único motor del cambio: entre un disco y el otro se mudaron de Boston a Los Angeles. “El sitio definitivamente marca un estilo, tiene que hacerlo. Cuando vivíamos en Boston, hacía frío y era muy gris, así que éramos más suaves, sentíamos más ansiedad y nos manteníamos más encerrados. Los Angeles hace que salga nuestra energía porque es un sitio imponente con un cielo grande y azul y un clima templado”. Cambio de sitio y cambio de gente. Una de las cosas que más me gustan de The Movies es la forma que tienen de hablar de la gente, como poniendo en evidencia su propia forma de mirarles. “Recientemente he leído un trozo de la autobiografía de Dylan en la que escribe que perdió el norte como artista cuando se hizo famoso porque ya no podía observar a la gente sin ser observado. Creo que es interesante porque los cuatro somos gente muy sensible. Nos gusta observar el mundo que nos rodea y ver como la gente reacciona ante la vida y ante distintas situaciones. Ganamos conocimiento, fuerza e ideas mirando y sí, es extraño mirar otras vidas y ser mirado, pero es una de las cosas maravillosas de estar vivo”. Por eso no sorprende que las letras sean uno de los puntos fuertes de The Movies, porque son extrañas y a veces parecen chistes tontos dichos totalmente en serio, planteando más dudas que certezas. “Creo que el sentido crítico y el sinsentido vienen directamente de la mente de Tim, e influyen en el trabajo del resto del grupo. Tim escribe con sonidos. Ve algo y piensa en una frase que describa lo que le hace sentir o pensar. Lo que escribe no siempre tiene sentido en un mundo lineal, pero en el fondo está todo allí. Es alguien que reconoce la intrínseca crueldad del mundo y de allí viene ese sentido critico: Tim piensa que las cosas deberían ser mejor de lo que son”. Por eso se enfrascaron, como los buenos, en una serie de conciertos anti-Bush que no salieron en la tele. “Tocamos contra Bush y lo haríamos otra vez en el momento. Odiamos al hombre y la dirección que está tomando nuestro país, y odiamos lo que está haciendo en Iraq y como menosprecia las opiniones del resto del mundo. Odiamos su indiferencia hacia la pobreza en nuestro país, las carencias de nuestra asistencia sanitaria, de trabajo, de seguridad social, odiamos su beata santurronería. Odiamos lo que representa Bush y lo que representa América, sobre todo ahora que han decidido mantenerle allí cuatro años más. Algunos grupos dicen que son apolíticos y yo pienso, ¡gilipolleces! Si estás vivo y respirando eres político”. Sólo falta comentar lo que, a estas alturas y visto lo visto, es casi una frivolidad, sus parecidos razonables con grupos como Cars, Feelies, Joy Division, Talking Heads, The Sound o Young Marble Giants. “Respetamos a esos músicos, pero intentamos mantener nuestro sonido tan separado de otros como sea posible. Claro que nos gustan muchos tipos de música y eso tiene que verse de algún modo en lo que tocamos, pero es bonito intentar ser únicos”.

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