El de Barro es uno de esos proyectos que va más allá de lo puramente musical. No en vano su creación está la búsqueda de identidad y las experiencias musicales de su protagonista. “Como persona no binaria llevo media vida preguntándome y buscando mi lugar en el mundo. Estuve tocando con Froján y también con Ancestros (dos bandas de Galicia). Luego me vine a Madrid y abandoné esos proyectos”. Tras su llegada a la capital se unen el encontrar su identidad con el regreso de sus ganas por volver a la música. “Salí del armario, me dije ‘Soy una chica trans no binaria’, que es la etiqueta con la que me siento mejor, y decidí utilizar mi música para expresar esta”. Su presentación musical fue el sencillo “Desire”, con el que refleja algunos de los sentimientos que pasan por su cabeza tras salir del armario. “Es un alegato de la forma en la que experimento el deseo desde el punto de vista de una persona que ha salido del armario como no binario”.
Tras esto vio la luz un EP homónimo en el que recoge historias cuyo origen es previo a ese momento de su vida. “Son canciones que ya tenía compuestas y que, por tanto, no reflejan tanto la realidad de después de salir del armario como la de antes". Sobre cómo se siente, Barro lo tiene claro. “Soy mucho más feliz. Está siendo todo muy divertido porque puedo jugar con todo. Me siento muy libre de hacer lo que quiera con mi imagen, con mi cuerpo o mis vestimentas”. Esta nueva época también tiene sus aspectos negativos, aunque se queda con lo bueno que está viviendo. “No a todo el mundo le gusta y no todo el mundo te acoge de buenas y entiende esta realidad. Pero, a pesar de ello, me quedo con la parte positiva”.
En el aspecto visual del proyecto destaca una imagen medieval que adoptó gracias a una amiga. “Tenía idea de hacer un revival glam con referencias de Bowie o a Redd Kross. Pero conocí a Meiga del Río, y fue ella quien me aportó esa visión. Fuimos viendo que casaba con el proyecto y, ahora mismo, creo que el gran poder de este proyecto es a nivel estético. Antes no había una marca detrás del proyecto y ahora sí”. La parte musical sí que estuvo algo más clara. “Ha sido algo que he tenido muy claro, entre comillas, porque mi cerebro es caos absoluto. Pero mi visión musical estuvo más enfocada al rock y la música clásica porque es lo que mamé desde que era niña. Y la parte lírica siempre me ha encantado”. De cara a los directos, y aunque Barro surgió como algo individual, estará en el escenario en compañía de una banda. “Me ha constado bastante cerrar la banda, ha sido un proceso de un año. Pero somos cinco personas que no tienen nada que ver. Tenemos influencias musicales y experiencias vitales dispares. Y, sin embargo, casamos y nos llevamos bien. En el fondo hacemos entre todos lo que es Barro”. En cuanto al futuro, no está claro. “Tengo muchas dudas. Tengo pensado trabajar a partir de singles hasta crearme cierta audiencia. Pero no tengo claro cuáles. Estoy ahí un poco viendo a ver qué camino tomo”.

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