Si no fuera por Björk, Sigur Rós y un pequeño volcán, poco más sabríamos de Islandia. De sus algo más de trescientos mil habitantes, cuatro mil compraron el disco de debut de la joven Ólöf Arnalds, “Vid Og Vig” (07), elegido como mejor álbum de ese año por varios medios del país. Tras casi media década como músico de apoyo en las giras de múm, llegó el momento de dar salida a unas canciones que, de momento, sólo estaban en su cabeza. “Tocaba con ellos la viola, la guitarra y cosas pequeñas que hacían ruidos curiosos. También cantaba de vez en cuando, pero no era realmente un miembro del grupo. Tengo unas opiniones bastante fuertes sobre mi música y tal vez sea mejor que sea yo la que está al cargo de todo”. Sus composiciones son íntimas y delicadas, elegantes y bastante complejas. Al igual que las de múm, la diferencia está en los detalles. “Lo que más me gusta de la música son esas pequeñas cosas que le dan personalidad a una canción. Tal vez fui demasiado obsesiva cuando grabé el primer disco, pero la verdad es que eran canciones extrañas y siempre compongo pensando en interpretarlas sola”. Calificar lo que hace de folk es un recurso fácil, pero ni ella misma sabe definirlo con exactitud. “Diría que son canciones emocionales, luminosas y acústicas que no están dentro de un estilo definido. Me gusta el folk americano, pero también la música clásica y los grupos islandeses de los años cincuenta”. Jonathan Richman se la llevó de gira por Estados Unidos, Björk (quien ha grabado voces en “Surrender”, una de las canciones de su segundo trabajo) habla maravillas de “su voz joven y anciana a la vez”. Kjartan Sveinsson (teclista de Sigur Rós) ha vuelto a ser el encargado de acompañarla en el estudio produciendo un segundo álbum que Houston Party edita en España. “Innundir Skinni” (“Bajo la piel”) parte con la novedad de que utiliza el inglés además de su lengua materna. Arnalds lo estará presentando en Barcelona (25 septiembre; BAM) y Madrid (27 septiembre; Moby Dick).
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