“A veces intentaba trabajar con otra gente, sobre todo si conocía a alguna chica guapa. Pero he dejado de hacerlo. Nunca funciona. Tenía esta fantasía a lo Jane Birkin en mi cabeza. Tengo canciones para dos voces y me gustaría que alguien que no fuese yo cantase la parte femenina”. Su peculiar forma de entender el pop, entre la solemnidad de Broadway y el teclado de todo a un euro, le ha impedido encajar en algún grupo. “La única banda destacable en la que he estado ha sido la primera formación de Palace Brothers donde tocaba el bajo. Aprendí por mi cuenta escuchando musicales de los setenta pero mi manera funky de tocar ´Jesucristo Superestar´ no encajaba en el grupo”. Dos tipos como Matthew Fanuelle y Will Oldham en la misma habitación. Bendita locura. Eso quizás entorpecería el método compositivo del de Nueva York.
| "Intento terminar siempre lo que he empezado esa misma noche. Aunque me lleve hasta el amanecer, es muy importante completar una canción en la misma sentada" |
“Intento terminar siempre lo que he empezado esa misma noche. Aunque me lleve hasta el amanecer, es muy importante completar una canción en la misma sentada”. Para completar su discurso sonoro se apoya en multitud de samples que guarda con pasión de coleccionista y extrae de lugares insospechados. “Los saco de la tele, videos caseros, de la grabadora que llevo escondida a veces. Luego busco entre cientos de cintas -en realidad elijo una al azar- y lo meto en la canción, muchas veces queda perfecto a la primera”. Quizás fue así como escogió unas cuantas piezas para dar forma a su primer disco. “Compongo muchas más canciones de las que podría meter en un álbum. Elegí estas porque cuentan la historia de alguien que tiene que decidir que canciones meter en un CD y le resulta casi imposible”. Al final del cuento quedaron trece, menudo número. “Para mí los números son el lenguaje de Dios. Cuando voy por la calle, cada noche en mi paseo nocturno, veo patrones y secuencias que no pueden ser casualidad. A veces son inquietantes para mí. Sé que es una locura pero prefiero ser adicto a esto que a los narcóticos. El sello me recomendó trece canciones. Me sentí obligado a aceptar. Mi letra preferida ´M´ es la trece. Los aspectos positivos de este número son muchos. Odio la superstición pero no puedo parar este pensamiento mágico”. Religión, filosofía y astrología en versión lo-fi. Ver, y escuchar, para creer.
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