Apartamento para tres
EntrevistasThe Konki Duet

Apartamento para tres

Yago García — 16-01-2006
Fotografía — Archivo

No hacen pop. Al menos, no lo que se entiende por “pop” a este lado del Planeta Tierra. The Konki Duet es un trío multinacional cuya música puede recordar tanto a las pesadillas sin batería de “Odyshape” (The Raincoats) como a la improbable resaca lo-fi de una salvaje fiesta tecnopop. En febrero nos visitan para presentar “Il Fait Tout Gris” (Liliput): el 2 en Barcelona (Apolo), el 3 en Madrid (Barbarella) y el 4 en Vigo (Vademecum Club).

Para que se hagan una idea, en su disco de debut “Il Fait Tout Gris”, las muy desalmadas agarran al “Fade To Grey “de Visage, todo polvos de arroz, y lo convierten en el tema titular del LP, una balada despojada de todo lo que no sean desolación, violines y voz misteriosa. Tienen facetas más alegres, sí, pero las disimulan muy bien y la sonrisa que provocan es más bien de las torcidas. Tamara (vértice ruso del triángulo; los otros son Zoë, francesa, y la japonesa Kumi) afirma que ellas mismas se refieren a su música como “pop post – barroco: nos gusta incorporar todos los sonidos que sea posible” y que ésta “puede ser enigmática, pero no por decisión nuestra. Tenemos influencias de todo tipo, del indie pop al garage, pasando por la bossa. Hay muchos grupos que nos inspiran, pero ponte a buscar en el disco la influencia de Mudhoney, los Swans o Lio...”.

"Tenemos influencias de todo tipo, del indie pop al garage, pasando por la bossa"

Aquí objetamos: los dos primeros quedan fuera por bestias, pero con la última tienen cosas en común, como la tendencia a un cierto chansonnierismo muy postmoderno y, además, una consciente exploración de lo que le está o no permitido a una figura pop femenina. Si la nínfula Medeiros escondía bajo su sonrisa unos colmillos capaces de destripar a un Gainsbourg, ellas no son menos: las tres únicas influencias citadas en su sitio web (www.thekonkiduet.com) son “el chocolate, el champán y el sexo con amigos”. Al ser preguntada por ellas, Tamara esquiva: “El chocolate no es una influencia. El té sí: bebemos muchísimo cuando tocamos. Ensayamos en una habitación, así que cuando estamos juntas podemos acabar, o bien haciendo una canción, bien hablando de chicos y riendo como tontas. Nuestra música es ´íntima´, sí, pero en el sentido de que no está separada de nuestras vidas diarias”. Dicen que tienen canciones suficientes para completar un nuevo LP (“nuestra intención es que suene completamente diferente a ´Il Fait Tout Gris´; queremos movernos siempre hacia adelante, como cualquier persona normal”) y que tienen intención de pasarse por aquí “este verano: nuestra idea es formar parte del cartel de algún festival. Nos interesa tocar en la mayor cantidad de países que sea posible”. Lectores del mundo, pongan su corazón a buen recaudo.

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