“Estoy en búsqueda permanente de nuevos sonidos”
EntrevistasAmann & The Wayward Sons

“Estoy en búsqueda permanente de nuevos sonidos”

Kepa Arbizu — 31-03-2026
Fotografía — Stuart Macdonald

El nuevo disco de la banda bilbaína Amann & The Wayward Sons, “Air Creation”, se muestra tenso y atmosférico en su confluencia entre el octanaje eléctrico del rock sureño y ademanes más contemporáneos y elásticos.

Casualidad o no, la realidad es que la celebración del décimo aniversario en la biografía de la banda bilbaína ha coincidido con la publicación de su disco más expansivo y versátil hasta la fecha. Una condición que se traduce en una presencia desplegada entorno a diversos tiempos y estilos; porque si bien se percibe la esencia de Neil Young en las abrasivas guitarras, también se manifiesta el aspecto atmosférico de Michael Kiwanuka, mientras que las músicas ancestrales vascas conviven con el blues rural e incluso el R&B se transforma en un dialecto de la aridez sureña. Un viaje que no pertenece a una fecha ni a un lugar concreto, y que por lo tanto resulta posible ser conjugado desde múltiples y diferentes localizaciones. Siempre movidos por su espíritu errante, la formación hace de sus nuevas composiciones un libro de historias, a veces íntimas otras espoleadas por la observación del contexto, que acaban por comportarse como poliédrico reflejo de su virtuoso estado de forma actual.

Por lo que parece, el germen conceptual de este disco reside en la historia contada por el tema “Stuck On A Farm”, donde en plena gira británica os dejó tirados en medio de la nada la furgoneta, ¿utilizas y necesitas esos pequeños “chispazos” que brinda la casualidad para ponerte a escribir?
“Stuck On a Farm” desde luego es producto de la casualidad y una forma de revivir esa experiencia. Además el tema se grabó ya fuera de las sesiones de estudio, en mi casa, por una idea que me surgió a última hora y contando con la coproducción de mi hijo Pablo, cuyo nombre artístico es AMANN y es productor de música electrónica, cerrando el círculo con Emi Bares, productor del álbum y mi compañero de aventuras en este proyecto desde el principio y que introduce un solo de guitarra maravilloso. Así que causalidad y casualidad se encuentran, pues tenía muchas ganas de fusionar la música urbana y electrónica con el blues rock por un lado, y por otro, hacer algo especial con Pablo en un absoluto debut profesional padre-hijo. Creo que todo eso se encontró en este bonus track que me emociona.

¿Son las giras un buen momento para la composición y para generar ideas?
Las giras producen momentos muy intensos que alimentan la máquina creativa. Me nutro de esos instantes que luego, por supuesto, tienen que ser macerados y cocinados a fuego lento.

No sé si relacionado con esto pero el disco me transmite un ambiente más envolvente que otras veces, con sonidos más atmosféricos y una sensación de viaje, de historias contadas a la luz de una fogata…
Estoy de acuerdo, éste es un álbum que transita por diferentes paisajes, siendo más abierto que cualquiera de los anteriores trabajos, para reflejar desde diversos ángulos estados de ánimo, pulsiones…pero con una esencia común de compañerismo, complicidad y vivencias que se filtran de principio a fin.

Lo que parece evidente es que es un álbum especialmente abierto en cuanto a estilos e incluso épocas, porque el sonido tradicional del rock se viste de unas maneras contemporáneas en muchos momentos, ¿había una intención de avanzar en ese sentido?
Creo que el momento creativo se ve muy influenciado por lo que vives, por lo que escuchas, por el mundo que te rodea, al menos es lo que me ocurre a mí. En mi caso estoy en búsqueda permanente de nuevos sonidos, no habito en el pasado aunque es lo que te da los fundamentos. En ese sentido hay una cierta decisión consciente de avanzar, si.

“Las giras producen momentos muy intensos que alimentan la máquina creativa”

A la hora de introducir esos caminos más actuales ¿sois especialmente permeables o estáis especialmente atentos a las cosas que se hacen en el presente?
Hay una permeabilidad selectiva, pues hay muchas cosas que no me interesan del presente, como esa necesidad de impactar, de impresionar, aunque sea a costa de la autenticidad. Pero hay una nueva generación de músicos en el soul, el blues, el rock, a los que me gusta mucho escuchar por la forma tan interesante que tienen de no limitarse con cánones del pasado, algo que en estos géneros pesa mucho.

“The Drifter” habla precisamente de ese continuo paso en busca de nuevas direcciones...
Sí, “The Drifter” es toda una declaración de principios, tanto en su letra como en su música. En pasajes como “no me preguntes a dónde voy, no me digas qué hacer, solo soy un vagabundo”, estamos dando rienda suelta a nuestro espíritu.

“Stuck On A Farm” representa el lado más innovador musicalmente, ¿esos avances solo son posibles si existe una banda consolidada y en la que se tiene plena confianza?
Seguramente es así. “Stuck On a Farm” nace de esa intención de aventurarnos en sonidos urbanos relacionados con el hip-hop pero buscando el nexo común que tiene toda la música negra. Es muy sutil pero existe, y cuando se encuentra ese carril parece que navegas encima de una ola que te lleva. Es algo momentáneo, y que te engancha en busca de la siguiente ola. Probablemente adentrarte en esas aguas requiere de una confianza en que no vas a salir magullado. (Risas)

Otro tema también importante, esta vez porque intercaláis euskera e inglés y usáis ritmos e instrumentos tradicionales vascos, es “Water We Are / Ura gara”, ¿era una forma de reivindicar la ascendencia musical pero también la de pertenencia a un lugar?
Éste quizás para mí sea el momento cumbre de este álbum. Teníamos esa necesidad de rendir un homenaje a nuestras raíces, y queríamos hacerlo manteniendo ese espíritu de fusión e innovación. La txalaparta siempre me ha atrapado, con esos patrones rítmicos que parecen un ritual lisérgico. Tenía muchas ganas de encontrar la manera de incorporarla a nuestra música de una manera digna y coherente y fue muy emocionante el día de grabación con Argibel Euba e Íñigo Olazabal de ZUKUT, que además incorporaron la alboka y panderos de una forma magistral.

En “Black Monday” cantáis sobre intentar salir de la monotonía cotidiana, del tedio diario, ¿tener una banda es una herramienta especialmente apta para conseguir romper esa rutina?
¡No lo dudes! (risas) Solo tener que estar ideando constantemente cosas para mantener el barco a flote, ya es un buen motivo para levantarse por la mañana. “Black Monday” es además un pequeño homenaje a Txema Sahelices, nuestro manager, que tuvo uno de esos lunes negros muy graciosos en los que todo sale absolutamente mal, y al contarme la historia entre risas me dijo, ¡“mira ya tienes para una canción”!

"Hemos tomado la posición de que este álbum solo lo podrá escuchar la gente comprometida que entienda esta realidad y quiera contribuir a cambiarla"

Hay momentos del disco, como “Too Good To Be True” o “Interstellar Trip”, que son muy pesimistas, ¿ver el actual estado del mundo solo incita a salir corriendo y huir?
Ese es el mantra de “Too Good To Be True”: Run run! La escribí en respuesta a mi incredulidad e indignación de ver de nuevo presidente a Trump, después de todo lo que había ocurrido. Me pareció un acto de estupidez colectiva como se han visto pocos en la historia. ¿Cómo se podía elegir a un tipo tan inmoral y repulsivo de nuevo presidente? ¿Qué más necesitaban ver? Me vino la imagen del sueño americano roto y esta frase: “era demasiado bonito para ser verdad” . Soy bastante pesimista con el mundo y hoy en día veo pocos signos de esperanza, de ahí esa necesidad de aferrarme a lo auténtico.

Este disco será editado en vinilo y solo estará disponible en Bandcamp, ¿las plataformas, a las que muchas veces se les alaba su capacidad para generar más oyentes, significan hoy en día la mayor precarización del músico?
Sin duda alguna. Hemos decidido tomar una posición que dé respuesta al latrocinio que supone el streaming de esas plataformas en abierto. Y lo hacemos a pesar de que sabemos que no va a servir para nada, pero de morir, ¡hagámoslo con dignidad! Por eso intentamos explicar a la gente que ama la música y utiliza esas plataformas lo que hay detrás de todo eso.

Nosotros por ejemplo tenemos unos 15.000 oyentes mensuales en Spotify, repartidos por muchos países del globo. Parece un cierto éxito, ¿no? Sin embargo cuando explicas que con eso no pagamos la gasolina de un tour, la gente palidece. Los músicos tenemos que pagar por todo (producción, estudio, equipo, promoción…) pero nuestra música es gratis…tenemos que reaccionar. Por eso hemos tomado la posición de que este álbum solo lo podrá escuchar la gente comprometida que entienda esta realidad y quiera contribuir a cambiarla. Ya sea en formato físico o en Bandcamp que es una plataforma digital ética que dignifica al músico.

El hecho de estar pensado el disco para un formato vinilo, ¿también influye a la hora de meditar más el orden de las canciones, la manera de distribuirlas en dos caras e incluso en dotarle de concepto más unitario?
Sí, muchísimo. Eso es un concepto de origen en la composición del álbum. Sabemos que va a ir en vinilo y tiene que ser un recorrido a dos caras como muy bien dices. Yo siempre he sido muy de caras B (risas), creo que ahí suelen estar las verdaderas perlas de grandes álbumes. En nuestro caso el orden es muy importante para que haya un viaje que transite bien por los diferentes momentos y paisajes.

Tengo la sensación de que con vuestro anterior disco distéis un salto cuantitativo en cuanto a repercusión y presencia entre el público, no sé si tenéis esa misma sensación...
“When The Day Goes Slow” marcó un antes y un después, ya con la banda definida que mantenemos en la actualidad, con Txema Arana en la batería, Jon Ander Madina en el bajo e Isra Santamaría en las teclas, conmigo cerrando el cuarteto como una única guitarra. El sonido que ya definimos ahí, tiene la intención de ser muy orgánico, y honesto, pues grabamos directamente todos a la vez, para reflejar lo que somos y lo que damos en un escenario. Y es el que nos ha permitido seguir creciendo en este álbum. Creo que la gente y los medios especializados han identificado este ejercicio de coherencia con su reconocimiento, y nos sentimos muy honrados por ello.

También estáis celebrando, en paralelo a la publicación de este disco, vuestro décimo de aniversario de carrera, en esa difícil travesía que supongo supone mantener activa una banda de rock, ¿cómo observáis desde el presente, y de cara al futuro, la vida del grupo?
Como dice James Morrison, haciendo una maravillosa declaración de principios en “Road House Blues”, “The future’s uncertain and the end is always near”. Así llevamos viviendo 10 años, tratando de mantener en pie un edificio que amenaza ruina, sabiendo que lo que importa es el momento. Y que mientras ese momento exista, estaremos disfrutando como chiquillos de lo que hacemos. Este año tenemos una gira de celebración de décimo aniversario por delante, con un álbum del que nos sentimos muy orgullosos debajo del brazo, donde nos encontraremos con nuestra gente y que incluye un Tour en México por primera vez, en verano, que nos ilusiona mucho y que vamos a disfrutar de lo lindo. Toca vivir el momento.

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