Motor se describen de una forma singular. “Si fuéramos parte de un vehículo sería del Pionierpanzerwagen, el tanque de la II Guerra Mundial, o quizás del Porsche 911 de 1985”.
| "“Si fuéramos parte de un vehículo sería del Pionierpanzerwagen, el tanque de la II Guerra Mundial" |
Así, entre maquinaria pesada y el gusto por el preciosismo industrial y la velocidad, se definen los dos de Motor. Del primero, nacido en París, existen avales de sobra, como los célebres remixes de Depeche Mode o Marilyn Manson, y múltiples colaboraciones a lo largo de una trayectoria que tiene su origen en la avanzadilla electrónica de los ochenta. Mientras tanto, Bryan Black, explotaba al máximo su perfil de niño prodigio de las pistas en Minneapolis, llegando incluso a ser estrecho colaborador de Prince, al que terminó por abandonar para fundar su propio grupo en otro lugar, Londres. Allí se llevaría a cabo el primer encuentro entre No y Black, dando como fruto Motor, con un primer disco (“Klunk”) sobrado en techno bailable, y un segundo, “Unhuman”, más “accesible y ecléctico”, nos revela Mr. No. “Ahora hemos querido introducir más partes vocales y melodía”. En realidad, la compleja contundencia de este disco, en temas como “AC 775”, “Re-Format” o “Sikk”, es la base de las realmente efectivas actuaciones en directo de este dúo. Su gira mundial, pasando por puntos como el FIMA o Monegros, demuestra una auténtica batalla con y contra la máquina en el escenario. “Nuestro directo depende del público. Aún así siempre queremos que sea lo más enérgico y visual posible, jugando con máquinas, pero también con instrumentos reales”. De ahí la elección de Hugo M., un español que ejerce de tercer hombre sobre el escenario, “muy bueno a los teclados y la voz”, según Mr. No, y que, en este pulso frente al aparato, muestra una gran pegatina sobre la manzanita de su ordenador que reza “Fuck Apple”.
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