A Mia Font casi se lo lleva la muerte hace un par de años. Un infarto fue el responsable de ello, pero para fortuna de todos (sus amigos, familiares y los simples voyeurs auditivos que ahora nos hacemos eco de este particular réquiem pre-mortem), este consiguió “hacerle la cobra” a la Parca y seguir dando guerra. De aquel punto de inflexión, del que casi podemos deducir que le sirvió para hacer las paces con la vida, nació “Por si muero mañana”, un podcast íntimo, irónico y confesional que se mueve entre la comedia negra y la reflexión existencial.
El hilo conductor del proyecto es su curiosa intención testamental, acicate para el morbo y el interés ajeno. Un llamamiento al histórico encanto de mirar en el cajón con llave o en el bolso de un tercero, descubriendo en sus breves e inmediatas píldoras sonoras qué es lo que guarda, qué es lo que teme y qué desea dejar dicho el abajo firmante antes de desaparecer.
Por supuesto, y como no podía ser de otra forma viniendo de quien viene (Mia Font es Director Responsable de Equipo en El Terrat, aunque muchos le conocerán también por ser Presidente Honorífico de “Nadie Sabe Nada”), el tono de la producción dista enteramente de lo solemne y se entrega en brazos de la exageración y el esperpento a la que puede, mezclando confesiones, fantasías y cavilaciones íntimas con un tema tan tabú como es el tránsito final. Humor absurdo, seco y muy catalán, destinado a hacer de la muerte un personaje más de esas notas de voz dirigidas a quien las quiera escuchar.
Con ironía, Font elucubra, imagina, juega y dramatiza con los cientos de escenarios posibles para su singular adiós (desde electrocutarse cargando el móvil hasta ser devorado por sus gatos). Idea, guion, grabación y edición pasan por sus manos hasta entregarnos lo que bien podría ser una versión locutada y delirante de “1000 maneras de morir”, pero con algo más de alma y gusto por las palabras. Pues a Mia, que de esto entiende un rato, se le da muy bien envolverlo todo con ritmo y oficio.
La característica voz de Litus, a caballo entre lo celestial y lo demodé, salpica con notas de estándar las hojas de este diario sobre lo inevitable. El irse, el final, lo que dejamos, lo que queremos que otros sepan y lo no dicho también pueden ser expresados con humor, con ligereza y hasta con frivolidad, sin perder de vista por ello el plano humano. Y es que por encima de todo, en “Por si muero mañana” resiste el cariz vitalista de su responsable. En el fondo, Mia Font no nos habla meramente sobre la muerte, sino que con autenticidad y arrojo nos recuerda los motivos por los que todavía merece la pena estar aquí para contarlo. Un ejercicio aparentemente macabro, convertido en antídoto frente al miedo.

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