Moderneces
PodcastsRaquel Córcoles Y Carlos Carrero


Moderneces

Fran González — 02-02-2026
Empresa — Movistar Plus+

A Raquel Córcoles y Carlos Carrero se les ha quedado pequeña la viñeta. Las almas máter de Moderna de Pueblo, hasta ahora limitadas a los buenos resultados de sus cómics publicados (“Soy de Pueblo”, “Cooltureta”, “Los capullos no regalan flores”, “Idiotizadas”, “Coñodramas”, “Modernita se pregunta: ¿Qué es lo normal?”) y de su siempre mordaz actividad en redes sociales, expanden su particular universo a la podcastfera con “Moderneces”, una prolongación quincenal de los temas y controversias que de forma recurrente han nutrido las historietas del personaje.

La rubia más famosa del noveno arte desde Gwen Stacy o Barbarella resignifica así su marca personal, acercándonos con desparpajo incisivo a esos neologismos que han repoblado nuestro léxico presente (desde el márketing por escalones en las clínicas de fertilidad hasta el llamado “masking”, o nuestra querencia a adoptar un hermetismo defensivo ante el juicio ajeno). A la postre, una manera más de conceder a los numerosos seguidores de la dupla la oportunidad de conocer más y mejor sus voces y de escuchar esas verdades del barquero que conviene no olvidar.

La aquilatada estética de la propuesta, orquestada por otra maestra del gremio gráfico como es Lyona Ivanova junto a Alex Faimali y Edu Arbona, o la idiosincrática identidad artística de Tábata Pardo, quien también firma a pachas con Paula Jiménez la sintonía electroclash y gamberra de la cabecera (otro hit más que sumarle a la vocalista de Las Odio y Comunión), legitiman de sobras la transición al audiovisual de la pareja moderna, dándole empaque suficiente a su renovado proyecto y sus ganas de cantarle las cuarenta a más de uno. Sin embargo, “Moderneces” es mucho más que un plató bonito y un opening pegadizo.

Córcoles y Carrero hacen gala de su larvada conexión, compartiendo como nunca antes anécdotas personales e intimidades frente a la cámara. Reconocen sus debilidades, abjuran confesiones y autoparodian miserias con esa espontaneidad y transparencia que históricamente ha caracterizado el santo y seña de su contenido. De Raquel poco podemos añadir que no se haya dicho ya –su vis deslenguada y certera se encargará de hacerlo ahora en este, su flamante nuevo programa. A Carlos, en cambio, le teníamos menos visto, pero desde su fugaz paso por “2 rubias muy legales” sabíamos que en él habitaba un potencial heraldo de la nueva masculinidad, dispuesto a salir del ostracismo y enseñarnos, sin medallitas ni validaciones externas necesarias, que otro modelo de hombre cis hetero es posible.

A lo largo de sus tres cuartos de hora de duración, el formato también acogerá entrevistas a terceros, esta vez realizadas por la propia Raquel en solitario y que, por lo pronto, ya nos han concedido la oportunidad de descubrir en profundidad la experiencia con la reproducción asistida y la donación de óvulos de Júlia Bertran (“Querida Desconocida”), los estigmas y el silencio social en torno al SIDA con Eduardo Casanova o los peligros de salir con un músico atormentado y tóxico con las ya mencionadas Paula y Lyona. Ágoras efímeras, que entre chanza y cátedra terminarán siempre por iluminarnos sobre el costumbrismo de hoy en día.

Con humor y sin blindajes, los modernos y modernas del mundo tienen desde ya una nueva trinchera a la que asirse; un espacio sin tibieces en el que señalar en voz alta, convertir lo particular en colectivo y lograr que la modernidad deje de ser pose y pase a ser práctica. De la incomodidad a la conciencia, un tránsito necesario y moderno para pensarnos en común.

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