Lejos del tono frívolo que suele caracterizar a las publicaciones sobre estética y moda, este libro ahonda en las tendencias de los movimientos musicales y de las tribus urbanas contextualizando el entorno social donde surgió cada movida. Así, “Rock & Arte y estética- Moda y tendencias” ofrece un repaso enciclopédico a las décadas que van desde 1950 hasta el nuevo milenio, gozando de una maquetación muy bien planificada: además de las tipografías y los encuadres, en todas las páginas se intercalan varias imágenes a todo color que hacen que este libro sea muy atractivo visualmente.
Si ya en la portada vemos a varios iconos de la música y de la estética (David Bowie, Madonna, Lady Gaga, Freddie Mercury, Sid Vicious y Kurt Cobain), a lo largo de estas 250 páginas el elenco crece hasta casi el infinito: Elvis, The Beatles, Michael Jackson, Ramones, Public Enemy, Kiss, Gwen Stefani, My Chemical Romance, Björk… hasta acabar en fenómenos de plena actualidad como Rosalía y Taylor Swift. Más allá del desfile de celebridades, este ensayo de Erik Oz y Lorena Montón gana puntos por la cantidad de curiosidades que recoge: Elvis era rubio de nacimiento y se teñía el pelo para conseguir ese negro tan profundo; el encarecimiento de la carne en 1973 espoleó el nacimiento de la cultura de clubs de música disco en Estados Unidos; David Bowie como arquitecto de múltiples personalidades; Vivienne Westwood y sus diseños provocadores que resultaron ideales para vestir la explosión punk en Londres; la moda Peacock que imita a los pavos reales; el fenómeno sociológico wannabe que implicaba a Madonna; la new wave tras el Telón de Acero en Alemania; las joyas bling de los raperos; cuando a Genne Simmons se le incendió el pelo en plena actuación de Kiss; la polémica portada de la revista The Face, donde Kurt Cobain aparecía con un vestido estampado de flores y maquillado; el montaje lésbico de las rusas Tatu y muchas más.
Por mis filias personales, el capítulo que más me ha interesado es el dedicado a la década de los setenta (titulado “De las lentejuelas a los imperdibles”) y, más concretamente, al movimiento punk: “Cada imperdible desafiante, cada desgarro en unos pantalones tejanos, cada chaqueta cubierta de parches, no era simplemente una elección de vestuario; era un manifiesto visual en sí mismo, un símbolo de unos principios revolucionarios que sacudían los cimientos de la sociedad”. Los letristas punk buscaban escupir la verdad y mostrarse auténticos y genuinos, construyendo entre todos una escena inclusiva donde todo aquel que compartiera su frustración era bienvenido. Todo eso arrancó en 1976, en el siglo pasado y, ya en el nuevo milenio, vendría mucho después la hipersexualización de las cantantes, las boybands, el flequillo emo o el movimiento #freethenipple.
La editorial Redbook ofrece, con esta nueva publicación, una continuación lógica y acertada al primer libro sobre “Rock & Arte” que se centraba en las portadas de los discos, los posters de las bandas, las fotografías, las películas, etc. Espero que vuelvan a sorprender gratamente con la tercera entrega de esta colección.

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