Quizá porque los autores de discos extraordinarios como “Master of Puppets” (86) tienen más pasado a sus espaldas que futuro tiene mucho sentido publicar ahora una extensa biografía musical como la firmada por nuestro colaborador Jesús Casañas, “Metallica. Nos veremos en el infierno” (Alianza Editorial, 25). Pocas bandas han dejado una huella tan profunda en diferentes generaciones de metalheads como el cuarteto californiano Metallica, y Casañas se sumerge en su historia con una minuciosidad aplastante.
El autor reconstruye cronológicamente la trayectoria de la banda liderada por el tándem formado por James Hetfield y Lars Ulrich, una extraña pareja creativa tan explosiva como complementaria. El viaje arranca con aquel famoso anuncio del polémico batería en la revista Recycler buscando músicos para mezclar la técnica de la Nueva Ola del Heavy Metal Británico y la rabia del punk, y termina con un capítulo dedicado al último de los trabajos del cuarteto hasta la fecha, “72 seasons” (23), cuyo título reflexiona precisamente sobre las primeras 72 estaciones vitales y artísticas de Metallica como banda. Por el camino, el libro repasa las diferentes etapas y formaciones de la banda, con sus errores y sus aciertos, sus éxitos y sus fracasos. Y lo hace sin caer en el sensacionalismo ni el fanatismo, con cierta distancia y mucho respeto.
El elevado nivel de detallismo de Casañas, que se apoya en varias decenas de entrevistas y artículos citados en un extenso apartado bibliográfico, no resta ritmo a un trabajo faraónico que se lee con sorprendente agilidad. Será porque el periodista musical tiene ya la mano rota haciendo biografías musicales combinando datos y tensión narrativa. Suyas son también, recordemos, “Extremoduro: talento innato” y “Héroes del Silencio: la chispa adecuada”.
Los capítulos dedicados a los once discos de la banda afincada en San Francisco ofrecen, además del necesario contexto en el que fueron grabados e información técnica, una disección canción a canción en la que Casañas aprovecha su formación de conservatorio y su bagaje como guitarrista con Palabras Necias. Así, por ejemplo, leemos frases como “una guitarra limpia dibuja los arpegios que hacen la cama armónica de toda la sección: Mim, Re, Do9, Am2, Si7”, cuando disecciona la icónica “Master of Puppets”; o “se decidió grabarlo con guitarras y bajo afinados un tono por debajo, con las afinaciones DGCFAD y DGCF respectivamente”, en referencia a la rotunda “Sad But True”. De esta manera, el libro invita a escuchar de nuevo y desde otra perspectiva cada uno de sus trabajos.
Las últimas páginas de “Metallica. Nos veremos en el infierno” incluyen una selección de medio centenar de canciones comentadas por el autor --un apartado algo redundante, en mi opinión-- y setenta y cinco enlaces a vídeos de la banda apuntados por el autor durante el relato, desde primeras maquetas como “Power metal” (82) a rarezas como su versión de “El muerto vivo” de Peret en el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona hace seis años pasando por el último concierto del añorado Cliff Burton en septiembre de 1986. En definitiva, una completa y esmerada radiografía de la banda de metal más grande y comercial —nueve Grammy y dos premios MTV dan fe de ello— de todos los tiempos.

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