Si eres fan de Miguel Bosé, este libro se te antojará como un indispensable manual. Si no lo eres y solo buscas carnaza al fragor de las meadas fuera de tiesto de un músico cuyo personaje se ha comido últimamente a la persona, ni te molestes. Y lo mismo si no te genera ni frío ni calor. Porque este es un libro muy de fan. No se deja nada en el tintero: ningún disco, ninguna canción, ninguna gira, ninguna película, ninguna colaboración, ningún programa televisivo ni ningún otro proyecto en el que se haya embarcado Bosé a lo largo de su afanosa vida. Pero tampoco aporta un relato especialmente atractivo – desde el punto de vista de la literatura musical – para el profano. No al menos en su edición española, traducción de la original – italiana – de 2001. Tampoco la maquetación, muy poco atractiva (me recuerda a los libros de Derecho Administrativo que estudié antes de asumir que nunca sería abogado), ayuda precisamente.
Dicho esto, el derroche de información y datos es encomiable: son cerca de cuarenta las entrevistas que al autor ha reunido ex profeso. Con productores, disqueros, músicos y colaboradores de todo tipo. Danilo Vaona, Gary Clark (Danny Wilson), Edith Salazar, Noa, Larry Mitchell, Peter Hammill o Pedro Andrea (quien firma el prólogo), entre muchos otros, dan color a un tapiz de testimonios tan heterogéneo como la propia obra del biografiado, quien (más allá de gustos), siempre ha sido un artista inquieto, poco proclive a repetirse a sí mismo y muy dado a probar distintos sonidos, producciones y tratamientos formales a lo largo de casi cinco décadas. Haciendo honor a su título, el autor se decanta por "Laberinto" (1995) como su obra maestra, aunque sea una opinión que podrían discutir gran parte de sus fans españoles, que por lo general se quedan más con "XXX" (1987) o "Bajo el signo de Caín" (1993), apreciación con la que yo coincido.

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