Flores en la basura
LibrosRoberto Moso

Flores en la basura

8 / 10
Jordian Fo — 18-03-2026
Empresa — Liburuak

Mientras que otros coetáneos como Eskorbuto, La Polla Records o Hertzainak han gozado de reconocimiento fuera de las fronteras de Euskadi, el nombre de Zarama se ha mantenido prácticamente en el anonimato. Este libro, escrito por su cantante, pretende subsanar ese error de la historia musical de este país.

Activos desde 1977 hasta 1995, Zarama grabó seis discos y fue una de las primeras bandas de rock en apostar por el euskera. Estas páginas constituyen la historia de ese grupo pero también la biografía del propio Roberto Moso, al mismo tiempo que ofrecen una aproximación a lo que se denominó “Rock Radical Vasco” y al Euskadi de los años 80.

En esta nueva edición a cargo de Liburuak el autor reconoce que su propósito a la hora de escribir este libro era que fuese entretenido y os aseguro que lo ha conseguido. Partiendo de la base que la juventud es una cruzada contra el aburrimiento, son múltiples las anécdotas que nos cuenta de primera mano el cantante de Zarama: los primeros pasos de bandas míticas como las Vulpess y La Polla Records, la conversión de Ziper en Hertzainak, el seminal bolo de The Clash en Anoeta en 1981, la actuación de Zarama en el penal de Martutene unos meses antes de la legendaria fuga de Joseba Sarrionandia inmortalizada por la canción de Kortatu “Sarri, Sarri”, la explosión del combo de los hermanos Muguruza a partir de 1985, los primeros videoclips de la banda de Santurtzi, etc.

Pero si hay algún capítulo especialmente interesante ese es el dedicado a Eskorbuto, donde Roberto rinde un sentido homenaje a la banda maldita desde el punto de vista de alguien que los conoció muy de cerca, y también el que trata de la puta Mili. No en vano, el hecho de tener que cumplir con el servicio militar obligatorio y con la patria truncó la trayectoria ascendente de Zarama cuando mejor pintaban las cosas para ellos.

No fue este el único factor que provocó el poco reconocimiento obtenido por la banda protagonista de “Flores en la basura”: “Nosotros nunca fuimos profesionales y no nos pesaba tanto la responsabilidad. Zarama era una diversión privilegiada de fin de semana, el refugio donde nos evadíamos de los problemas del día a día. Siempre fuimos un puto desastre”, reconoce el autor.

En cuanto al nombre escogido por los componentes del grupo en aquel lejano 1977, la explicación tiene todo el sentido del mundo: “Nosotros buscábamos una marca impactante, de onda punkera, acorde con la fabril, proletaria y decadente margen izquierda del río Nervión y fácil de retener en la memoria”. Mejor dicho, adquiere todo el sentido del mundo solo si entiendes el euskera: Zarama significa basura.

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.