“Los libros me permiten divagar, algo que me gusta particularmente” afirma Neil Young en la página 122 de sus memorias sin alcanzar a darse cuenta que, de esa forma, está definiendo a la perfección lo que el lector se va a encontrar en “El sueño de un hippie”. Una serie de divagaciones sin demasiado orden cronológico, que ponen de manifiesto las diferentes obsesiones y sueños del músico canadiense.
Unas fijaciones que abarcan buena parte del libro y que van, de lo más mundano y materialista (el mismo se autodefine como tal) como su exagerada pasión por los coches o los trenes en miniatura; a otras bastante más excéntricas o visionarias como la puesta en marcha del proyecto “Puretone” que, tal y como nos explica de forma apasionada el autor, facilitará una escucha a un nivel óptimo de calidad de cualquier reproducción digital, cosa que satisfará a los verdaderos melómanos, y recuperará la pasión por la música que se ha perdido por culpa de los archivos de compresión actuales, que solo muestran una pequeña parte del sonido real.
Y así, a lo largo de cuatrocientas páginas, Neil Young se va mostrando como una persona inteligente y muy activa, aunque con un punto de timidez, muy amiga de sus amigos -que no tienen porque ser a la fuerza famosos- y que ha sabido sobrellevar con mucha naturalidad los golpes que en forma de enfermedad le ha dado la vida. No en vano el libro está dedicado a su hijo Ben Young, al que define como “mi héroe, mi guerrero”, que anda aquejado de tetraplejia a causa de una parálisis cerebral, circunstancia que motivó la puesta en marcha de otro de esos múltiples y maravillosos proyectos en los que se ha involucrado su padre llamado Bridge School. Una institución que acoge a niños en situaciones similares y que utiliza la tecnología para facilitarles la vida además de cierta integración.
Estamos por tanto ante un libro que nos da una visión muy próxima y entrañable de su autor, que nos ayuda a entender su magna obra y que nos aproxima de una forma rotunda a la persona que se halla detrás del compositor de obras memorables como “After The Golg Rush” o “On The Beach”.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.