La alemana Meredith Haaf tiene treinta años y se siente parte de una generación, a la que analiza con detalle. Gracias a ello se convierte en una voz más que autorizada para arremeter contra ella, subrayando sus defectos e intentando entender los motivos de las actitudes de una generación que parece haber perdido la confianza en si misma.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.