Ha tardado, pero al fin tenemos la edición en castellano de “Columbine”, seguramente, el testimonio definitivo sobre lo sucedido en la masacre más mediática que se recuerda a finales del siglo pasado. Llevada al cine por Gus Van Sant con “Elephant” y también utilizada por Michael Moore en su documental “Bowling For Columbine”, el caso es que, más allá de ciertos puntos de interés en el enfoque de ambas representaciones del día en que Eric y Dylan alcanzaron la fama de la forma más cruel y sádica, se quedan lejos de lo que nos muestra este ensayo, escrito por el periodista Dave Cullen. No en vano, lo que plasma este ensayo es todo lo que necesitábamos para entender lo que realmente pasó antes, durante y después del trágico suceso. Para ello, Cullen se sirve de un relato desapasionado, casi quirúrgico, en su forma de aplicar un análisis de altos vuelos que, dicho sea de paso, fluye como la novela de terror más implacable que un servidor ha leído en mucho tiempo. De hecho, su autor, nos traslada al epicentro de la acción, al mismo tiempo que nos envuelve a lomos de una narrativa ágil y terriblemente veraz de todo lo acaecido, hasta el punto de que, en el primer bloque del libro, desarrolla la masacre originada por Eric y Dylan, minuto a minuto, a través de una escenificación de más de cien páginas que cortan el aliento por su milimétrica pulsión narrativa de los hechos acaecidos el 20 de abril de 1999.
En todo momento, Cullen se sirve de los diez años de investigación que le llevó preparar su versión de los hechos para desmitificar a los dos protagonistas centrales, lo cual consigue llevar a cabo de forma similar a la forma en que Vincent Bugliosi y Curt Gentry lo hicieron con Charles Manson en su memorable “Helter Skelter”.
Precisamente, la gesta de “Columbine” es la de poder codearse con otras novelas periodísticas canónicas como la anteriormente citada, lo cual se cumple a través de una profundidad de campo totalmente asentada en torno a un carrusel humano del cual resultará muy difícil olvidarse por mucho tiempo tras acabar el libro. El mismo en el que el aterrador análisis psicológico de Eric y Dylan por parte del agente del FBI Fuselier y subtramas como la milagrosa recuperación de Patrick Ireland o la santificación de la víctima Cassie Bernall son algunas de las ramificaciones centrales de una lectura que te atrapa desde distintos ángulos como el mejor true crime posible.

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